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domingo, 5 de enero de 2014

Despedida

¡Buenas tardes, queridos lectores! Siento la tardanza del relato de esta semana, pues me encontraba de viaje desde el día 28 hasta ayer, lo que me impidió poder subir nada. Pero eso no impidió que escribiera alguna cosa esos días, por lo que aquí os dejo algo que espero que os guste a pesar de su brevedad.


“Normalmente, cuando visitas a alguien que queda lejos, cuando vas de viaje a ver amistades o conoces a gente nueva con la que congenias, involuntariamente les entregas una parte de tu ser, una parte de tu afecto, una parte de tu cariño que, en la mayoría de los casos, te es devuelto en mayor o menor intensidad. Por ello, cuando toca la hora de despedirse, la hora de decir adiós (que en el fondo es un “hasta pronto” (o eso piensas en tu interior)), te duele. Y no te duele por la persona, no. Te duele por lo que representa para ti, por lo que ese alguien deja de ser (un desconocido, un extraño) y por lo que se convierte (una parte de ti). Es por esa razón que, cuando toca despedirse de quien has convertido en una pieza más de tu ser, duele tanto. A pesar de que, dentro de ti, te alegra el saber que ambos seáis importantes el uno para el otro.”
Leyó la nota susurrando cada palabra, recordando la voz de quien acababa de marcharse al imaginar cómo las pronunciaría. Era un día triste, sí. Llovía y las grises nubes cubrían el cielo. ¿Pero acaso el Sol no estaba tras ellas, brillando y dando calor a pesar de que no se pudiera ver? Fue justamente por esa razón que sonrió levemente a pesar de la tristeza que embriagaba su cuerpo, pues sabía que, como resplandecía ese astro tras los nubarrones, aquella persona también se encontraría ahí a pesar de los acontecimientos que pudieran suceder hasta poder volver a verse


Bueno, ¿qué os ha parecido? ¿Os ha gustado pese a su brevedad? Espero que así sea. Además de que ya sabéis que podéis comentar, valorar, opinar, compartir y demás aquí abajo sin ningún tipo de problema.

   ¡Un saludo y hasta la próxima!

jueves, 26 de diciembre de 2013

A la espera

¡Buenas tardes, queridos lectores! ¿Cómo van las vacaciones? ¿Todo bien por ahora? Espero que así sea. Hoy os traigo un pequeño relato escrito hace relativamente poco con el cual espero que disfrutéis leyéndolo. Así que no os entretengo más y os dejo con él.


La nieve y la bruma nublaban sus vistas, impidiéndoles ver más allá de dos palmos de sus caras. Los barcos, dirigidos por Freight, capitán de renombre por aquellas blancas tierras, surcaban las aguas heladas despacio pero con una rapidez asombrosa para estar navegando en mitad de aquella ventisca con el hielo pudiendo emerger de cualquier parte en cualquier momento. Pero no había ni un solo fallo en sus órdenes, trazaba las rutas sin la necesidad del mapa, como si hubiera nacido en aquellos mares congelados.
El viento silbaba en los oídos de los tripulantes, quienes los tenían rojos como sus narices a causa del frío, mientras empujaba las velas anaranjadas que ostentaban los navíos para poder ser visualizados con mayor facilidad los unos con los otros desde la lejanía. Era más, incluso el sonido del vendaval llegaba a enmudecer el ruido de cubierta, a excepción de los gritos del capitán y su hombre de confianza dispuesto en la otra nave. Pues parecían poder romper los propios icebergs con un solo bramido.
Los marineros, cubiertos con todas las pieles que podían, se movían ágilmente de un lado a otro a pesar de su corpulento tamaño. Saltaban, brincaban y corrían como si de monos en la selva se tratasen, atentos a todo lo que había a su alrededor y funcionando como el engranaje de un reloj: perfectos en cada movimiento, sin tener fallos que pudieran concluir en una desgracia para todas las otras piezas.
Y yo, paciente, como el propio tiempo que circula en las agujas de un cronómetro, los observaba transitando entre ellos, caminando por esos enormes témpanos que flotaban en el agua salada, a la espera de un pequeño error que pudiera acarrear alguna calamidad que me permitiese empezar a segar.


Bueno, ¿qué os ha parecido? ¿Os ha gustado? Y supongo que sabréis quién es el narrador de la historia, ¿verdad? Supongo que así será. Por otra parte, ya sabéis que podéis comentar, compartir, valorar y opinar aquí abajo sin ningún tipo de problema.

   ¡Un saludo y hasta la próxima!

lunes, 25 de marzo de 2013

Lluvia

¡Buenos días, queridos lectores! Ayer volví de Londres, pero fue a las tantas, por lo que no pude subir nada nuevo, ni siquiera el capítulo de Un bar cualquiera y además mañana mismo me vuelvo a ir de viaje aprovechando la Semana Santa, volviendo el domingo (que seguramente estaré con familia, como el lunes y todo eso...) por lo que solamente podré subir algún relatillo suelo si tengo algún momento para hacerlo, como estoy haciendo ahora mismo.
Pero bueno, como dije que subiría un relato del móvil, eso haré aunque ya esté en casa. Por lo que si se cuela alguna palabra rara (por culpa del "corrector") disculpadme, aunque me lo revisaré mil veces antes de darle a publicar.
Y aquí os dejo ya con el relato, escrito un día en el tren dirección a Barcelona y que, a lo mejor, si no se para algo de atención puede tener algún que otro momento confuso, pero aún así espero que disfrutéis de esta lectura.


Afuera llovía, levemente. Algunas gotas golpeaban el vidrio de la ventana y se deslizaban hacia abajo debido a la velocidad del vehículo. Otras, cuando éste se detenía y abría sus puertas, chocaban contra el encharcado suelo mientras una fría brisa recorría todo mi cuerpo. Pero eso ocurría en un trasfondo. Pues mi mirada se centraba únicamente en la ventana de enfrente, perdida entre el millar de cosas que pasaban ante ella. Ignorando el oscurecido y triste cielo que producía aquella llovizna. Ignorando el grisáceo día que había conquistado el cielo desde toda la mañana.
Mis pensamientos iban más allá. Se sumergían entre esas nubes, ese cielo, esa lluvia, y se preguntaban el significado de todo esto. No de la lluvia, no de la tormenta, sino de la vida, de la existencia.
Se preguntaban qué fin tenía todo, cuál era la finalidad de nuestra presencia. Cuál era el sentido de la vida, y el de la muerte. Por qué no recibíamos señal alguna que fuera verdadera y fiable de nuestra misión, por qué debíamos seguir con este proceso llamado "vida" si no había nada oculto al final de ésta.
Preguntas, cuestiones y demás que invadían mis pensamientos mientras mi mirada estaba perdida. Pero en unos segundos, cuando de repente pareció aclararse todo, iluminándose mi rostro y con los ojos centelleantes saboreando la obtención de la respuesta, el pitido del tren me apartó de mi trance, indicándome que ya había llegado a mi parada y que debía darme prisa antes de que cerrarán las puertas, sino llegaría tarde a mi estudio.
A pesar de haber estado tan cerca de obtener la respuesta.


Bueno, tengo que admitir que el relato está escrito con influencia de los pensamientos que circulaban por mi mente ese día en el tren, así que viene a ser un relato-reflexión, más que un relato propiamente dicho, aunque espero que aún así os haya gustado la narración y ya sabéis que podéis opinar, comentar, compartir y demás. Incluso si tenéis un tema preferente para que escriba un relato, me lo plantearé y si me gusta, quizá suba un relato en el blog con el tema, situación o demás que habéis propuesto. Pero bueno...


¡Un saludo y hasta la próxima!

miércoles, 20 de marzo de 2013

La verdadera sinceridad

¡Buenas tardes queridos lectores! Mañana, a las 6:30, me voy ya para Londres (viaje de fin de curso de 2º de Bach.), y no volvería hasta el domingo (tarde, muy tarde). Cosa que impediría que pudiera subir el capítulo de un bar cualquiera el fin de semana, así que lo aplazaré al siguiente si no se produce ningún imprevisto (digo imprevisto por el hecho de que será Semana Santa, vacaciones, y no sé todavía si iré hacia algún lado, por eso). Pero como sé que os hago esperar muchas veces, durante este viaje y estas vacaciones prometo no dejaros sin nada. ¿Que cómo lo haré? Sencillo, muchas veces cuando me viene la bendita inspiración o alguna idea y me pilla fuera de casa y sin papel y bolígrafo a mano... escribo en la aplicación de "Notas" del móvil y ahí se quedan (por los siglos de los siglos). Por lo que, gracias a esto, subiré en el viaje al menos uno de los relatos que están en mi móvil y haré la entrada desde allí (por eso seguramente no me extenderé demasiado y la subiría por la tarde-noche o de buena mañana, ya que el resto del día... será un no parar de un lado a otro). Así que bueno, prometo al menos subiros un relato como compensación del capítulo que no podrá ser.
Pasando al segundo punto, relacionado con el viaje, desde el móvil no sé si podré publicar la subida del nuevo relato al Facebook, pero si podría avisar mediante un tuit, así que estad más atentos al Twitter que al Facebook estos cuatro días, porqué este si que no fallará.
Como tercer punto, he de decir que estoy reutilizando Wattpad, si, pero no para subir cosas nuevas, sino solamente para subir la serie semanal, pero capítulos que ya están en el blog, así que tranquilos, el blog siempre tiene prioridad ante todo (excepto fragmentos de escritos que no vaya a hacer públicos totalmente, entonces Facebook manda).
Y como cuarto y último punto, pero que creo que es el más importante o que más os puede interesar en el momento: el relato. Sí, que ya os dejo leer el relato (o más bien microrrelato) tranquilamente. Pues eso, ya está todo dicho y ahora a disfrutar con esta narración que escribí el otro día en un momento de algo de indignación, por lo cual entra en el "género" de "relatos espontáneos", ya que lo importante es cuando se escribe y lo que transmite (eso no significa, como bien sabéis, para añadir faltas ortográficas y demás, eso es un error  que no tiene excusa posible dentro de la escritura a no ser que sea un lapsus momentáneo). Pero bueno, aquí os lo dejo:


Ahí estaba yo, en mitad del suelo de ese oscuro callejón, tirado de cualquier manera encima de un rojizo charco que se iba diluyendo gracias a la lluvia que empapaba el suelo y hacía que la mugre manchara mi húmedo y frío cuerpo.
Sí, estaba muerto.
Pero no había muerto de cualquier manera, no señor. Había sido asesinado. Porqué, os preguntaréis. Pues la razón es sencilla: hablé demasiado. Pero no, no os confundáis. No hablé como en las películas de gánsteres, policías corruptos o presos, nada de eso. Cuando digo que hablé demasiado, sencillamente, me refiero al hecho de que fui demasiado sincero para esta sociedad en la que vivimos.
Cómo puede ser eso, quizá también os preguntaréis. “Vivimos en la época de la verdad”, algunos afirmaréis. Otros, directamente, pasaréis de continuar escuchando mi relato alegando que soy un simple mendigo más que ha muerto, alguien sin nombre, alguien sin importancia. Pero para quien quiera escuchar la razón de mi desdicha, prometo que su visión del mundo actual cambiará por completo…
Dicha razón fue la sinceridad. Os volveréis a preguntar, cómo es eso posible, pues bien queridos oyentes. Hay gente en el mundo que solamente es capaz de escuchar elogios, por muy patéticos o fingidos que sean estos. Hay gente que no sabe encajar una crítica, por muy acertada que sea. Y, esa gente, si se conoce y tienen un enemigo común, a veces es capaz de hacer cosas inimaginables.
Y así es como sucedió; de camino a mi hogar, dichas personas se aliaron, para tenderme la emboscada y, cual al antiguo emperador romano, las dagas volaron hacia mí. Atravesando mi cuerpo con un millar de puñaladas. Pero no fue eso lo que me mató, pues rápidamente todos huyeron y yo caí al suelo, moribundo. Y ahí fue donde morí, desangrado, en un callejón alejado de todo, mientras el sonido de la lluvia y los truenos ahogaba mis alaridos y súplicas de ayuda.
Y todo eso por una sencilla razón: ser verdaderamente sincero.


¿Os ha gustado? Como dije antes, lo importante es imaginar y recrear los hechos y ponerse en la situación, imaginar las cosas, más que lo que hay escrito, ya que la intención de muchos "relatos espontáneos" es que la imaginación del lector brote en la historia, pero imaginando lo que el escritor pretende narrar con pocas palabras. Así que bueno, si he conseguido eso, entonces se podría decir que mi objetivo con éste tipo de relatos ha tenido éxito. Y, como siempre, ya sabéis que podéis compartirlo, valorarlo, comentarlo, opinar, etcétera, etcétera de mil y una maneras (vale, quizá no tantas, pero hay muchas opciones). Así que venga, no seáis tímidos, que me gusta tener opiniones, valoraciones y demás más allá de los correos electrónicos que suelo recibir. Pero bueno, aún así...

   ¡Un saludo y hasta la próxima!

viernes, 25 de enero de 2013

Aventura

¡Buenas noches queridos lectores! Estoy en proceso del capítulo, pues ha habido ciertos momentos donde me he quedado algo encallado con cosas bastante "malas" por así decirlo, haciendo que algún día no escribiera nada para que mi cabecita hiciera algún que otro reseteo, a ver si se le borraba alguna que otra idea mala. Pero bueno, como aún seguimos entre semana, os pongo el relato que toca, titulado "Aventura", el cual se me ocurrió hará un par de días, como inicio de una nueva aventura precisamente, es decir, novela, serie... Pero como por ahora estoy con lo de Un bar cualquiera, ya si eso escribiría algún capítulo según me viniera y, si eso, más adelante quizá lo haría público (eso de llevar varias series, novelas y demás al mismo tiempo, en mi cabeza no tengo problema, pero en el momento de escribirlo puede organizarse un follón... Además de que mejor ir pausado que en caso de necesidad se puede recurrir a estos ases en la manga).
Aunque bueno, ya os he entretenido bastante, os dejo con este pequeño relato que casi vendría a ser un mini prólogo. Espero que os guste.


   Se levantó rápidamente de su cama. Todavía era de noche, pero el sueño que tuvo logró disipar todas las dudas que había tenido hasta el momento.
   Exaltado y al mismo tiempo nervioso, buscó dentro del enorme baúl que tenía frente a su cama, sacando de allí la vieja espada que heredó de su padre y la funda que le fabricó su madre, atándosela así a su cintura.
 Seguía con los ropajes para dormir puestos, pero no le importaban, pues en ocasiones abrigaban incluso más que su ropa normal. Y, una vez metido algo de fruta y carne en sal dentro de una pequeña bolsa y algunas monedas de oro en otro saquito, salió de la vivienda sin olvidar cerrar la puerta con llave.
  Miró al cielo nocturno, estrellado como siempre, y se fijó en el astro que le indicó su abuelo cuando era pequeño, diciéndole que su brillo le guiaría a innumerables aventuras. Así que, haciendo caso de esas palabras, emprendió su travesía hacia lo inexplorado. Guiado solamente por un desconocido centelleo blanquecino.


Bueno, ¿qué os parece? Sé que es algo corto, pues vendría a ser un pequeño prólogo como he dicho antes, pero si os ha interesado o gustado ya es buena señal. Aún así, ya sabéis que podéis comentar y opinar aquí abajo lo que creáis conveniente. Por lo que nos vemos en uno o dos días con el capítulo de Un bar cualquiera.

   ¡Un saludo y hasta la próxima!

viernes, 11 de enero de 2013

Guerra

¡Buenas tardes queridos lectores! Quiero empezar con otras disculpas. Sé que me disculpo mucho y tal, pero de verdad, lo siento. Os explicaré el caso: llegué el día 5 por la mañana, tuve que preparar algunos regalos para el día siguiente, que estuve en familia y quise tomarme entonces el día 7 "libre" por así decirlo. Luego empezaron las clases y no encontré el momento ideal para colgar un relato, además de que deberé ponerme más enserio con el tema. Así que propongo un pequeño cambio que hará más fácil llevar el blog y seguramente más cómodo: alternaré los días. Los fin de semana colgaré un capítulo de Un bar cualquiera y, de lunes a viernes, intentaré ir colgando algún que otro relato suelto. A ver si así me resulta más sencillo.
Pensé en seguir "desaparecido" hasta el lunes que viene, pues este fin de semana tampoco dispongo de demasiado tiempo (así que empezaré con la nueva idea a partir del lunes que viene), por lo que dudo poder colgar algo. Aún así, para la semana que viene esto ya volverá a ser lo que era (además de que me daba cosa el ver como la gente seguía visitando el blog y no debía encontrar nada nuevo).
Bueno, pues creo que esto es todo. Aunque no os dejaré sin relato, al menos hoy publicaré uno que escribí ayer por la noche en un pequeño momento de "inspiración" y que lo titulé como "Guerra". Espero que os guste.


   Esplendorosa en un día, gloriosa en otro, magnificente en los demás. Quién diría que podría acabar de esa manera. Quién, siquiera, pudiese imaginar como sus marfileños muros terminarían de tal manera junto al resto del lugar.
   Nadie pudiera nunca imaginarse tal cosa, pues la suntuosidad de este emplazamiento nunca había sido mancillada en ningún momento. Pero como las viejas lenguas dijeran, todo tiene su primera vez. Desgraciadamente, para esta situación fuera la primera y última.
   Grandiosa desde el momento primero hasta el último, se mantuvo en pie y resistió todos los golpes y, aunque claramente quedó dañada, su memoria perduraría. Perduraría en un recuerdo de cuando los más lejanos viajantes paseaban por sus patios y pasadizos en busca de conocimiento. Perduraría en un recuerdo donde los más jóvenes preguntaban a los ancianos, ansiosos por el saber. Perduraría en un recuerdo donde las respuestas a todas las preguntas se encontraban entre los muros blanquecinos.
   Infausta noticia de que la guerra se perdía y no había remedio alguno para evitar ese hecho trágico. Infausta porque los vencedores, por muchas horas que sus gentes anteriormente hubieran visitado dicha localidad en busca de comprensión, no tuvieron respeto alguno. No, no lo tuvieron y no les bastó con sitiar el lugar, asesinando y violando allá por donde pisaran. Sin olvidar las hogueras, las hogueras donde la sabiduría reunida se convertía en grisáceo humo que ascendiera hacia su origen, el hogar de los dioses en los cielos.
   No hubo lugar donde no ultrajaran el honor de los inocentes, tanto doncellas como infantes. No hubo lugar donde las perlas rojizas de la vida no mancharan suelo y paredes al salpicar de los cuerpos indefensos de los rendidos y derrotados. Y, una vez el exterminio y la cremación de la sapiencia fuera acabada, empezaron con la de los hombres. Desdichados aquellos que no murieron en contienda o en asedio, pues sus resquebrajadas mentes sufrieron el peor de los horrores. Vieron como en el foso los fueran echando. A ellos y al resto. Para luego calcinarles bajo las intensas flamas, tan intensas como el color rojizo hambriento de sangre en las pupilas de las bestias que observan la ocurrencia de su líder con festividad por la victoria en otro lugar. Un lugar desarmado y casto. Un lugar que jamás tuviera culpa alguna sobre la batalla librada entre imperios.


¿Os gustó? Ojalá sea así. Ya sabéis de más que lo podéis compartir, valorar y demás con las opciones que hay abajo y repito que el capítulo de Un bar cualquiera lo subiré el fin de semana que viene y ruego que disculpéis las molestias, procuraré que esto no vuelva a pasar o pase en casos muy especiales. Así que esto es todo por el momento. Supongo que nos veremos de lunes a viernes en la semana que viene, sino, el fin de semana seguro. Además de que quizá haga algún retoque en el diseño de las entradas, pero eso ya se verá.


   ¡Un saludo y hasta la próxima!

domingo, 30 de diciembre de 2012

Disculpas

Buenos días estimados lectores, siento no haber subido el capítulo que correspondería a la serie semanal de Un bar cualquiera, asimismo del relato de fin de semana. Eso se debe a que, inesperadamente, me regalaron para Navidad un viaje hacia el sur (concretamente Huelva) y bueno, allí es donde vive cierta persona especial para mi (no hará falta ser un genio para adivinar a que me refiero a que mantengo una relación a distancia), además de que hace nada cumplí el segundo año con dicha persona, pero esto no es un blog para hablar de mi, así que no me andaré con rodeos.
El plan es que para el día 5-6 vuelva a casa y prometo ponerme las pilas nada más llegar para que tengáis todos los capítulos y relatos atrasados o, al menos, que no se demoren mucho.
Así que, de nuevo, pido perdón por no haber avisado antes (ya que me fui el 26 y ya somos 30) y, como suelo decir, más vale tarde que nunca. Por lo que pido que, por favor, aceptéis estas disculpas por muy atrasadas que estén.

Un saludo y hasta la próxima.