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jueves, 17 de octubre de 2013

Música

¡Buenas noches, queridos lectores! Hoy os traigo un relato dedicado a lo que indica el propio título de la narración y, conociendo que hay un considerable número de músicos que leen mis relatos, espero que el escrito sea de su agrado. Así que no me demoraré más y ya os lo dejo aquí.


Suave caricia en la cabeza, filtrada a través de los oídos, que empapa tu cerebro de pequeñas gotas que van recorriéndolo por cada uno de sus rincones. Despacio, impregnando su sabor incluso en los más recónditos recovecos.
Susurros en un viento que resuena ululando en cuanto cierras los párpados. Una brisa interna que se filtra por todo tu ser, erizándote poco a poco el vello, provocándote sensaciones que sin su empuje jamás creerías sentir.
Experimentando un efecto totalmente nuevo y único según se acompañan y perfilan las notas, una tras de otra.
Escuchas, dejando la mente en blanco, dejando de cavilar. Solamente oyes, percibes y dejas que tu mente se filtre a través de cada sonido, entremezclándose con todos ellos. Sintiéndolos suyos mientras ellos, a la inversa, la cautivan haciéndola soñar cosas completamente extraordinarias y fantásticas. Cosas que en un principio parecían inimaginables.
Un pequeño oleaje se acumula en tu interior y, el cuerpo, incauto e inconsciente, lo estimula oscilándose de una manera casi imperceptible.
El ritmo aumenta, se intensifica, y la negrura de tu cabeza cobra más tonalidades y colores. Más formas y movimientos. Hasta crear un paraje completo alrededor de ti, pues también te dibujas en él.
Avanzas, sintiendo una extraña e inexplicable emoción hacia todo. Recorres cada camino trazado y sin explorar. E investigas más allá de lo que nunca irías si no fuera por esa melodía que suena de fondo en mitad de esa aventura.
Hasta que cesa. Y todo desaparece con ella.
Abres los ojos y encuentras una terrible exaltación dentro de ti por lo vivido, aunque al mismo tiempo también descubres la desilusión por el hecho de haberlo perdido. Y observas al músico con su instrumento, quien ha precisado cada uno de los detalles que has recorrido, a pesar de que aparenta no ser consciente de ello.
Sonríes levemente y te parece que asiente unos momentos antes de que empiece a tocar la pieza nuevamente mientras tú, sintiendo una extraña emoción crecer, cierras de nuevo los ojos para sumergirte otra vez en el mundo que tu mente te ofrece. Pese a saber que no será lo mismo que has vivido anteriormente.
Pero la novedad y lo desconocido te atrae de manera significante.
Haciendo que, aún así, te resulte totalmente excitante.


Bueno, ¿qué os ha parecido? ¿Os ha gustado o, incluso, se ha dado el caso de que alguien experimente la música de una manera similar a la detallada en la historia? Ya sabéis que podéis comentar, valorar, opinar, compartir y demás aquí abajo sin ningún tipo de problemas y toda opinión siempre será bienvenida, además de que si hay alguna duda, se intentará aclarar.

   ¡Un saludo y hasta la próxima!

miércoles, 2 de octubre de 2013

Inocencia

¡Buenas noches, queridos lectores! Sé que últimamente estaba subiendo un relato semanal, pero he escrito unos cuantos "tweets" mientras escuchaba una canción (que pondré al final, por si os interesa) que han dado como origen a este pequeño relato, el cual he querido compartir aquí. Aunque, de buen inicio, pensé en repartirlo en el Salón del Manga de Barcelona de este año y subirlo luego. Así que si os gusta quizá lo reparta, pero eso ya se vería según gustase o no. Y no me entretengo más, aquí os dejo el cuento.


Quisiste entrar en mi cabeza, ver los mundos que guardaba.
Yo te lo negué y te enfadaste.
¿Por qué no entendías que estos también ardían?

Todas las historias albergaban vida, maravillas. Y lo sabías.
Pero también poseían muerte, pesadillas. Y no me creías.

No te negaba la entrada por gusto, lo hacía por tu felicidad. Yo me guardaba el sufrimiento, y tú me lo aliviabas con una sonrisa. Una de tus magníficas sonrisas que eran mejor que cualquier historia que yo jamás inventara. Pues lo que me transmitía no lo lograba ningún relato, ni con miles de palabras.
Tú te preguntabas porque no te lo mostraba todo y yo te decía que en la vida había intriga, misterios que debían resolverse con el tiempo. Tú hinchabas los mofletes y, entre enfada y divertida, asentías.
Oh, si tú supieras, querida… Si supieras que tu corazoncito era más frágil que el mío. Que yo debía cuidarme de guardártelo, de protegértelo de todo el mal que habitaba fuera. De las llamas abrasadoras del dolor y la desgracia...
Te contaba narraciones fantásticas, con miles de aventuras, viajes y hazañas que debían llevar a cabo unos protagonistas. Te contaba cuentos de tierras lejanas, dominadas por la ficción y la magia.
Pero siempre preguntabas: ¿y luego qué pasaba?
Un nudo se formaba en mi garganta. ¿Qué respuesta esperabas? ¿La verdadera o la falsa? No lo sabía y con un “vivían felizmente” acababa.
No quería decirte la incertidumbre de su vida. El azar que existía. No quería que supieras que no se sabía cómo terminaba.
Y te contaba esa piadosa mentira, que podía ser tan cierta como errónea.
Tú sonreías y cerrabas los ojos, soñando con fábulas. Yo apagaba la luz y besaba tu frente mientras te arropaba. Esperando a que te durmieras, quedándome en tu cama atento a que ningún temor nocturno te aterrara.
Pues pese a todo siempre serías mi pequeña.
A quien protegería y cuidaría.
Hasta el fin de los días.




¿Qué tal? ¿Os ha gustado? Ya sabéis que podéis comentar, compartir, valorar y opinar entre muchas cosas más aquí abajo sin ningún tipo de problemas. Además de que quizá ponga música al blog, pero no sé si sería molesto para algunas personas y mejor ponerla únicamente en las entradas con los relatos que crea que lo requieran.

   ¡Un saludo y hasta la próxima!

viernes, 25 de enero de 2013

Aventura

¡Buenas noches queridos lectores! Estoy en proceso del capítulo, pues ha habido ciertos momentos donde me he quedado algo encallado con cosas bastante "malas" por así decirlo, haciendo que algún día no escribiera nada para que mi cabecita hiciera algún que otro reseteo, a ver si se le borraba alguna que otra idea mala. Pero bueno, como aún seguimos entre semana, os pongo el relato que toca, titulado "Aventura", el cual se me ocurrió hará un par de días, como inicio de una nueva aventura precisamente, es decir, novela, serie... Pero como por ahora estoy con lo de Un bar cualquiera, ya si eso escribiría algún capítulo según me viniera y, si eso, más adelante quizá lo haría público (eso de llevar varias series, novelas y demás al mismo tiempo, en mi cabeza no tengo problema, pero en el momento de escribirlo puede organizarse un follón... Además de que mejor ir pausado que en caso de necesidad se puede recurrir a estos ases en la manga).
Aunque bueno, ya os he entretenido bastante, os dejo con este pequeño relato que casi vendría a ser un mini prólogo. Espero que os guste.


   Se levantó rápidamente de su cama. Todavía era de noche, pero el sueño que tuvo logró disipar todas las dudas que había tenido hasta el momento.
   Exaltado y al mismo tiempo nervioso, buscó dentro del enorme baúl que tenía frente a su cama, sacando de allí la vieja espada que heredó de su padre y la funda que le fabricó su madre, atándosela así a su cintura.
 Seguía con los ropajes para dormir puestos, pero no le importaban, pues en ocasiones abrigaban incluso más que su ropa normal. Y, una vez metido algo de fruta y carne en sal dentro de una pequeña bolsa y algunas monedas de oro en otro saquito, salió de la vivienda sin olvidar cerrar la puerta con llave.
  Miró al cielo nocturno, estrellado como siempre, y se fijó en el astro que le indicó su abuelo cuando era pequeño, diciéndole que su brillo le guiaría a innumerables aventuras. Así que, haciendo caso de esas palabras, emprendió su travesía hacia lo inexplorado. Guiado solamente por un desconocido centelleo blanquecino.


Bueno, ¿qué os parece? Sé que es algo corto, pues vendría a ser un pequeño prólogo como he dicho antes, pero si os ha interesado o gustado ya es buena señal. Aún así, ya sabéis que podéis comentar y opinar aquí abajo lo que creáis conveniente. Por lo que nos vemos en uno o dos días con el capítulo de Un bar cualquiera.

   ¡Un saludo y hasta la próxima!

martes, 18 de diciembre de 2012

¡Noticias!

¡Buenas tardes queridos lectores! Hoy me adelanto a la entrada que tocaría pero no para subir algún relato o capítulo de Un bar cualquiera por adelanto, sino por unas nuevas.
He publicado mi primer libro: Un mundo de sombras: El oscuro amanecer, que es la primera parte de una saga. El link os llevará directamente en donde se vende, que es Bubok. Pero bueno, os pongo a continuación la portada del libro y debajo la sinopsis, además de informaros que en el link os podréis descargar gratuitamente las primeras 22 páginas.


"Pesadilla o realidad, ¿qué más dará? Mira a tú alrededor, humano, 
mira y dime qué diferencia ves. ¿Acaso tus pesadillas
se diferencian mucho a esto?".

Alex no podía imaginarse que todo lo que conocía se derrumbaría con
la llegada de los seres, pues ¿quién iba a intuir sus verdaderas intenciones?
Nadie. Nadie podía. Y eso, estimado lector, fue lo que logró desatar las
pesadillas en la tierra misma para que sembraran su oscuridad.


¿Qué os parece? ¿Llama vuestra atención la sinopsis? Espero que si. Además, por si no fuera poco, aquí os cuelgo un panfleto que ando poniendo en varios locales:


Deberéis pulsar encima para que se vea mejor, pero el grupo de Tuenti, Facebook y el Twitter (además del mío) subirán la imagen. En este panfleto indica que habrá un descuento del 10% en formato papel y un 15% en formato digital para ordenadores y ebooks. Así que en lugar de costar 15.50€ y 3.50€, costará 13.95€ y 3€. Esto solo será hasta el 27 de diciembre, así que aprovechad cuanto antes.

Aún así, os mantendré informado de las próximas novedades sobre la novela, la saga y demás. Y si, esta era la pequeña sorpresa que tenía para vosotros que dejé caer hace algún tiempo (no sé si lo recordaréis).

Pero bueno, si os gusta como escribo y os interesaría ver a nivel más amplio (novela) o regalarlo a alguien que le guste la lectura, será un placer que lo compréis, además de que os lo agradecería. Y esto es todo por ahora, os mantendré informados como dije antes.


   ¡Un saludo y hasta la próxima!

jueves, 1 de noviembre de 2012

Arachs

¡Buenas noches estimados lectores y... Feliz Halloween! (o castanyada, para los congéneres catalanes) Hoy empezaré informándoos de que han escrito ¡mi primera reseña! Universo La Maga ha sido quien se ha dedicado a redactarla y, francamente, ¡estoy eufórico, emocionado! Dicha reseña la podréis encontrar aquí. Espero que podáis echarle un vistazo, incluso han incluido uno de mis relatos.
Pero bueno, no me alargaré mucho más, a continuación trataré sobre el relato de hoy o, mejor dicho, sueño (ya dije que hacía tiempo que no subía ninguno y que ya era hora en una anterior entrada).
Pues bien, este sueño es algo raro y confuso y aparecen algunas personas y cosas concretas, por lo que he retocado y perfilado más esos detalles para que podáis imaginaros la lectura tal y como yo tuve el sueño. Pero bueno, aquí os lo dejo:


   Me encontraba reunido en el interior de una clase de mi instituto, solo que esta vez las mesas individuales se encontraban formando un cuadrado, dejando vacío el centro. Todos hablaban a la suya, ignorando al resto, pero el tema era común: qué debíamos hacer.
   ¿Sobre qué? Sencillo. Por lo visto queríamos ir al pasado, a la boda de dos miembros de la reunión debido a que nadie había podido asistir en su debido momento y, desde ese día, habían sucedido unos extraños sucesos de los cuales no estaba demasiado bien informado.
   La puerta se abrió y, desde el oscuro pasillo, entró un anciano encapuchado, vestido con una oscura túnica y llevando en su mano derecha un viejo cetro. Se trataba del guardián, que venía a informarnos de que los Aranchs estaban listos, por lo que debíamos darnos prisa en elegir las cuatro personas, como mucho seis, que iban a ir pues, si tardábamos demasiado, se acabarían poniendo nerviosos.
   Empezamos a debatir y decidir quienes irían y, por precaución, se eligió solamente a cuatro jóvenes, de entre catorce y diecisiete años, por si ocurría algo. Yo, para variar, figuraba entre ellos, teniendo dieciséis años.
   En dicho trayecto me iban a acompañar un viejo amigo, de pelo corto y castaño y piel ligeramente morena, llamado Rubén. También una tal Laia, si bien recuerdo, a quien no conocía de nada y sería más pequeña que yo. Finalmente, una chica nombrada Luna.
   Los cuatro salimos al pasillo y cada uno tomó un rumbo distinto. Yo bajé por unas escaleras, llegando hacía el salón de mi casa. Allí, me puse unas botas de montaña, el reloj digital de muñeca, cogí el móvil y subí a mi habitación para coger una espada de madera, la cual me puse en uno de esos huecos de los vaqueros donde se pone el cinturón.
   Acto seguido salí del garaje, donde habían unas especies de barcas. Me imaginé montado en una de estas con Rubén, mientras que en otra estarían Laia y Luna, para luego llevarnos a un mar oscuro, hundirnos y aparecer en el pasado. Pero me equivoqué.
   El guardián nos indicó para subir, si, pero tras eso dio un golpe con el bastón y unas criaturas, negras como la noche de unos tres metros de altura, con un cuerpo delgado pero corpulento y unos brazos y piernas mucho más finos que su torso pero con garras y pies más grandes que sus brazos y patas. Tenían, además, unas alas algo desgarradas por las puntas y, su cabeza, parecía ser de un reptil, disponía de unas orejas que parecían pequeños cuernos y unos dientes afilados, a pesar de que solo uno abrió la boca y fue para emitir un sonido algo agudo.
    Lo más inquietante eran sus ojos, sus diminutos ojos. Unos los tenían rojos. Otros verdes.
   Parecían pequeños puntitos en sus enormes cabezas, sin pupila. Parecían que podían ver tu alma con un solo vistazo y, eso, hacía que te estremecieras y tu piel fuera recorrida por varios escalofríos.
   Las criaturas, o Arachs como había dicho el guardián, se colocaron detrás de las balsas, uno por cada una. Luego, tres sobrantes, se colocaron enfrente y el guardián montó sobre el primero.
   Tras eso caí inconsciente.
  No me desperté hasta llegar a una cabaña de madera, o eso parecía, donde todavía era de noche. Allí, un señor me indicó que debía pasar por una puerta, para luego preguntar al dependiente. Y eso hice, crucé la puerta y vi a un tipo vendiendo figurillas, de todo tipo, incluso algunas de pesebre. Por acto reflejo quise comprar algunas, fueran las que fueran.
   Tras llenar un pequeño barril de ellas, me avisó de que con el viaje se me podrían perder, pero yo ignoré ese comentario, pues ya había tomado rumbo al camino que me había indicado para llegar con el resto de personas.
  Llegué a lo que parecía un muelle, solo que en lugar de barcos habían una especie de columpios de madera, colgando encima de una neblina que impedía ver lo que había debajo.
   El guardián me indicó mi sitio; al lado de una niñita que estaba en el centro del columpio y que tenía a su otro lado a una señora mayor. Por lo visto esos "columpios" de madera eran para tres personas, separando los huecos de cada una con una raya roja pintada encima la madera.
   Una vez me senté, la neblina fue ascendiendo, hasta que no pudimos ver los demás columpios y yo volví a perder la consciencia tras observar como a la señora también le pasaba.
   Cuando desperté, solo estábamos la chiquilla y yo. Esta me empezó a dar prisas para que pasara a una madera horizontal, la cual parecía pertenecer al muelle que antes había habido detrás nuestro para subir al balancín.
   Me coloqué con precaución y me senté. Tiré un poquito a la derecha y la niña también se colocó.
   Pude observar como la gente se quitaba de los columpios y se ponía en postes iguales o, simplemente, desaparecía de mi campo de visión por culpa de la niebla.
   Entonces vi a diversos Arachas, volando entre esta. Pero, a diferencia de los anteriores, estos eran más pequeños, de un metro y medio, y sus ojos eran anaranjados.
   Estos, iban recogiendo cosas, al sumergirse en la niebla, y entregándoselas a personas, a sus respectivos dueños si recordaban de quien era y, sino, al primer individuo que encontraran, por eso a mí me dieron más dinero del que realmente llevaba encima y, como pude ver, la niñita se quiso aprovechar de ellos reclamando todavía más dinero del que ya le habían dado.
   Uno, luego, me entregó mi barrilete de madera, que por dentro estaba afelpado de un color rojo, solo que ahora estaba completamente vacío. Por lo visto las figuritas se habían perdido por el camino.
   Tras un rato ahí sentado, escuché como alguien me llamaba. Me giré y vi a la chica de pelo largo y oscuro llamada Luna, sentada en el mismo tablón que yo, solo que alejada unos metros, por lo que se fue acercando y me dijo que fuera hacía la derecha, ya que era la única manera de salir. Así que hice caso, pero en más de una ocasión estuve apunto de caer, cosa que hizo que mi miedo aumentase y me costara más seguir. Para rematarlo, la niña no paraba de dar prisas y quejarse.
   Al final llegué a otro muelle de esos, me puse en pie y observé como Luna y la dichosa cría llegaban también, de una manera mucho más rápida.
   Tras eso, Luna y yo salimos de allí por una puerta y nos encontramos en una sala en blanco. Un señor nos dijo que, como era la primera vez, nos habían llevado un día antes del previsto para tener más tiempo, como regalo. Aunque mi instinto me decía que algo había salido mal.
Acto seguido, el hombre desapareció junto a la sala, encontrándonos frente a uno de esos jardines laberínticos, el cual estaba en el sitio donde se iba a celebrar la boda al día siguiente.
Miré a Luna, que ahora iba con un elegante vestido, seguramente para la ocasión, y luego al todavía nocturno cielo. Algo, en mi interior, me decía que ese lugar no era para nada seguro.


Y bueno, después de ese último presentimiento, me desperté. Creo que es uno de mis sueños donde ocurren muchísimas cosas y las recuerdo todas (o casi todas) con bastante detalle, pero no logro entender el significado que tiene, si es que posee alguno. Pero bueno, espero que os haya gustado, si es así ya sabéis que podéis votarlo, twittearlo, comentarlo o, incluso, enviarlo. Además de que quedan 5 días para finalizar la votación de la serie semanal.
¡Ah! Si tenéis algo de tiempo, por favor, os pediría que votarais mi vídeo para el concurso, me harías un gran favor, de verdad.
Pero ya es tarde, así que me despido por hoy y nos vemos este sábado o domingo.

   ¡Un saludo y hasta la próxima!