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lunes, 8 de abril de 2013

Viernes

¡Buenas tardes queridos lectores!
Como bien os prometí, el relato que hoy subiré no es para nada como el resto que están subidos por ahora. ¿Por qué? Fácil, en esta ocasión el relato está dedicado a mi seguidor nº40 de Twitter, que lo anuncié por ahí mismo que éste tendría relato dedicado, escribiéndolo sobre el tema o lo que él quisiera y luego lo subiría al blog (además, así incentivo a la nueva sección que anuncié anteriormente).
Pero aquí no acaba la cosa, a partir de ahora cada 10 seguidores, el que tenga la siguiente posición, podrá elegir que tipo de relato quiere y demás y se subirá al blog (seguramente el lunes) ya que así me sirve también para tocar diversas temáticas, llegar más al lector y mejorar mis capacidades como escritor. Eso sí, para que el relato se haga, no será justo que cierto seguidor me siga, ocupe el lugar y luego ya no me siga, sino el relato no estará dedicado ni nada, es más, ni siquiera me molestaré en hacerlo. Así que creo que los requisitos son pocos a cambio de un relato en el blog.
Así que os dejo con el relato dedicado a @MediaMarkGND, mi seguidor nº 40 en Twitter, que eligió como tema/lugar del relato Brooklyn.


El agudo teléfono sonó otra vez. No tenía ganas de cogerlo, estaba ya cansado, más bien harto, de que no parase de sonar una y otra vez para siempre lo mismo: o broncas de mi superior o pistas inútiles del caso que llevaba abierto más de dos semanas. Pero ahí seguía el pitido, incesante, como si supiera que acabaría cediendo si persistía. Y así ocurrió, acabé cogiéndolo, asqueado, por su perseverancia.
Me preparé para morderme la lengua contra los gritos de J, incluso saqué las cartas por si era otro oficial novato que había encontrado un gusano muerto en la escena del crimen. Pero no fue nada de eso. Ni mucho menos. Esta vez volvía a ser algo gordo, como pasó el anterior viernes.
Un nuevo asesinato en Brooklyn.

No tardé demasiado en llegar a la escena del crimen, mi oficina estaba relativamente cerca de los asesinatos de este último caso. Concretamente, ahora se encontraba casi en medio, pues el primero fue en Borough Park, una pareja de ancianos que volvían de hacer la compra. El segundo fue en Prospect Park, concretamente en el lago, una joven ahogada y asesinada. Sin señales de violación pero con muestras de que el culpable le habría hecho algunas fotos para divertirse en su intimidad. El tercero, y actual, había sido en Paerdegat Park. Y eso dejaba mi despacho en el medio del radio de asesinatos.
Esta vez había sido un muchacho joven de raza negra. Estatura media y con un ligero problema de obesidad. El cuerpo fue encontrado en la pista de básquet, pero no se sabe cómo llegó ahí, ya que nadie vio nada. Como siempre.
También, como en los otros casos, tampoco había rastro alguno del asesino, por lo que tras comprobar toda la zona y llevar el cuerpo al forense, volví a mi oficina. Ahí, para variar, me recibió J a gritos y preguntándome porque no había resuelto el caso todavía. Lo ignoré hasta llegar a mi despacho, donde me encerré.
Empecé a repasar todas las pistas de nuevo, crimen por crimen, buscando al menos un lazo entre los asesinatos, pero ninguna de las víctimas tenía relación con la otra. Ni tan solo su vivienda, pues la muchacha y el jovenzuelo no eran ni siquiera de Brooklyn.
Todo empezaba a ser raro y los días iban pasando, uno a uno y de manera tan rápida que, cuando llegaba a casa, no me daba ni tiempo a jugar con mi hijo o atender a mi mujer que nada más tirarme al sofá me dormía inmediatamente.

Ya era miércoles. Ni una novedad sobre el caso. Ni un incidente, ni siquiera un desliz por parte del misterioso asesino. Y todavía más raro, ni una llamada de los novatos (cosa que, en el fondo, agradecí).
Pero alguna extraña presión empezó a oprimir mi cabeza, como si hubiera algo que se me escapara. Algún detalle insignificante que había pasado por alto y no viera.
Aunque ya era demasiado tarde, el reloj de mi mesa acabó marcando la una de la madrugada y ya hacía más de una hora que debería haber ido a casa. Por lo que me despedí de Kent, el guardia nocturno, y fui directo a mi hogar donde, como las últimas dos semanas y media, me dormí en el primer lugar mullido en el que me tumbé. Solo que esta vez, al poco rato me desperté, pues esa opresión en mi cerebro me producía insomnio. Un insomnio que me torturó toda la noche.

Jueves. Llegué a la oficina a primera hora, cosa poco habitual. J todavía no había llegado, por lo que me escaqueé en mi despacho y no salí de ahí en todo el día, ya que la comida y la cena me la había llevado de casa, aunque mi alimentación se basó básicamente en cafés, uno detrás de otro.
Algo me dijo que rebuscara en el archivo. Y eso hice, pero ya a hora tardía, pues solo hacía que posponerlo una y otra vez.
Al mirar dentro, instintivamente saqué un mapa de la ciudad y, como siempre hacía, recorrí con mi dedo la trayectoria de los asesinatos, marcando con una chincheta el lugar concreto de donde se cometieron.
Aún así, hasta que el reloj no marcó las doce de la noche, no caí en lo que mis ojos observaban pero no veían. Pues a esa hora mi mente me dijo instantáneamente la palabra “viernes”. ¿Por qué pensaba en el día que era?, me preguntaba. Pero entonces giré el plano y la opresión de mi cabeza cesó.
Había estado tan ciego estas tres semanas que el precio parecía que me iba a salir caro. Muy caro. Pues los tres puntos, con el mapa a la inversa, formaban una V. Una V que señalaba un lugar concreto. Mi piso.


¿Os ha gustado el relato dedicado? Si es así, ya sabéis que podéis hacer para tener vosotros también uno sin problemas 100% original. Pero bueno, como siempre, podéis votarlo, compartirlo, opinar y demás aquí abajo o en la dirección de correo (como soléis hacer) dada en el apartado de Contacto.

   ¡Un saludo y hasta la próxima!

viernes, 7 de diciembre de 2012

Un bar cualquiera - Descontrol

¡Buenos días estimados lectores! ¿Qué tal todo en este puente? Siento no haber subido nada ni el miércoles ni el jueves, despiste y que un servidor en un pequeño momento quería tomarse algún respiro. Pero os prometo que el material que os traigo para este nuevo capítulo no os defraudará.
También quería decir, que en parte estoy ayudando a un amigo con su historia y blog (acaba de empezar en este mundillo y claro, necesita una mano, por lo que eso me ocupa tiempo). Ya os pasaré su blog (que es todo una historia continua) en el que le ayudo un poco con las ideas y la estructura del texto cuando ya tenga algo más avanzada la historia.
Pero no nos vayamos por las ramas, el capítulo que hoy os traigo continua con las acciones de Matt. ¿Qué hará después de haber matado al tipo que tanta rabia le hacía? ¿Cómo actuará delante de Jack? ¡Todo esto lo descubriréis en este capítulo!


Mis manos temblaban, al igual que todo mi cuerpo. Jack tenía razón, ¿cómo podía haber hecho tal cosa? Pero lo hecho, hecho estaba.
Otra extraña sensación recorrió mi cuerpo. Seguía con el miedo y el temblor, pero el haber acabado con ese tipo, una sensación de poder también floreció en mi cuerpo.
Sabía que no debía descuidarme de las rarezas de Jack, ya que solo vi la garra que poseía. Pero a pesar de ello una pequeña sonrisa se formó en mi rostro.
-¿Qué estás pensado, Matt?
-Oh, no tengas miedo…
-Matt, mantén la calma. El asunto se te ha ido de las manos.
Quizá tuviera razón y debía calmarme, pero una voz interior me decía que debía acabar con lo que había empezado. Además, Harry seguía allí observando, sin decir nada. A lo mejor tenía su consentimiento. A lo mejor él también quería esto.
Sin dudarlo caminé lentamente hasta Jack. Él se levantó.
-Detente –me decía.
-¿O sino qué? –le respondía.
-Matt, este no eres tú.
Cuando estuvimos lo suficientemente cerca vi como sus dos manos se habían transformado en garras. ¿Se sentía amenazado? ¿Quería atacarme a traición? La rabia acabó por tomar el control y le asesté un puñetazo. El puñetazo que Richard nunca llegó a darle.
Iba a devolverme el golpe con un arañazo directo de sus garras a mi pecho, pero con un pequeño salto atrás lo esquivé, viendo como su lenta mano fallaba y acto seguido alzaba la vista, mirándome sorprendido.
En parte también me sorprendí yo por mi rapidez y la lentitud de Jack después de haber visto su actuación el primer día en mi bar. Pero no desaprovecharía la ocasión.
Velozmente lo cogí del pescuezo y lo empotré contra la pared, para asestarle unos cuantos puñetazos y rodillazos mientras de reojo observaba a Harry mirándonos con indiferencia.
Hice mal por mi parte, porqué me distraje y Jack casi me desgarra la cara, haciéndome una fea marca en el rostro de la cual no paraba de salir sangre. Eso me enfureció más y empecé a ahogarle mientras una tercera sensación recorría mi cuerpo, como si viera lo que sucedía desde tercera persona. Desde los ojos de Harry.
Y mi cuerpo, tras acabar con su víctima, iba hacía él descontrolado. Hacia mí. Para asestarle un fuerte cabezazo y dejarlo inconsciente. Dejándome a mí también.

Acto seguido desperté, levantando la cabeza de golpe y mirando a todos lados. Seguía en la sala de antes, sentado en la silla delante del tipo de ojos azules.
Lo miré, extrañado y desorientado por lo sucedido, pero él sonrió amablemente. Cosa que me confundió todavía más. ¿Qué diablos acababa de suceder?


Espero que os haya gustado. Y el enigma sigue ahí, incluso Matt lo dice claramente: ¿qué acaba de suceder? ¿Era un sueño? ¿No lo era? ¿Harry es real? Todas estas preguntas y más las descubriréis la semana que viene en el capítulo correspondiente. Pero mientras tanto podéis compartirlo con vuestras amistades, votar el blog o indicar que os parece el escrito.

   ¡Un saludo y hasta la próxima!

miércoles, 21 de noviembre de 2012

Un bar cualquiera - Encargado

¡Buenas tardes estimados lectores! Espero que les gustara el último relato, aunque francamente sé que se podría mejorar un poco. Mea culpa. Y bueno, he de avisar de que esta es una semana de locos (al menos para mi...), así que haré lo que pueda este fin de semana para subir el relato. Pero tranquilos, lo tendréis. ¿Acaso os iba a dejar sin?
Pero no me andaré con más rodeos. Os dejo con la continuación del último capítulo de Un bar cualquiera (Recuerdos), pero como avisé en esa entrada, este capítulo también es algo corto, por lo que dependiendo de vosotros, este jueves subo la continuación o... a esperar otra semana. Aunque no creo que vaya a ser "tan cruel", seguramente os acabaré haciendo aunque sea un spoiler. Y vale, ya os dejo la continuación, disfrutad de la lectura~


Me incorporé de golpe. Estaba en una cama, dentro de una estancia casi completamente vacía, pues sólo había una pequeña mesita de madera con una lamparita a mí lado, de paredes grisáceas.
Miré a mí alrededor otra vez y reparé en que la mesita tenía un pequeño cajón. Acerqué mano, temblorosa, al paño y, nada más cogerlo, escuché como una puerta se abría a mis espaldas, haciendo que ladeara un poco la cabeza instintivamente. Aunque no vi quien había entrado.
-¿Así que ya estás despierto –dijo una voz suave que inspiraba serenidad-, eh Matt?
Me giré por completo y observé atentamente al desconocido. Era un hombre, más joven que yo, pero no demasiado. Seguramente tendría unos veintisiete años, quizá algo menos. Su pelo, negro como el carbón, era corto, aunque una mecha verdosa caía de la parte derecha de este, como si se tratara de una patilla de color verde esmeralda, solo que algo más oscura.
Sus ojos, o mejor dicho su único ojo visible, ya que el izquierdo estaba tapado por una especie de monóculo con el vidrio tintado, era de un color marrón, marrón abedul.
A nivel de vestimenta, llevaba unos pantalones “multibolsillos”, como los de los electricistas, de color azul oscuro juntamente a una camiseta negra con el logotipo de una serie que había visto hacía tiempo por televisión. Algo relacionado con no sequé isla.
Él sonrió amistosamente. Luego se presentó, supongo lo hizo a que no disimularía mi análisis; nunca se me había dado bien mirar a alguien de escondidas.
-Harry, mi llamo Harry Dietrich. Se podría decir que soy el encargado del funcionamiento de este lugar –bostezó, a la vez que estiraba el brazo contrario del que utilizaba para taparse la boca-. Trabajo que, aunque te pueda parecer justamente lo contrario, no es nada fácil. Además, si sucede algo, pues bueno… la culpa para el bueno de Harry.
No respondí verbalmente, simplemente asentí y prosiguió.
-Pero bueno, no pretendo aburrirte con mis problemas. Tenemos que ir afuera, Jack te estará esperando.


Sí, lo sé. Es corto, muy corto. Podría haber juntado este capítulo con el anterior. También lo sé. Pero en toda serie hay capítulos cortos que tarde o temprano llevan a otro de más largo y, por ello, no hay que ser impacientes que seguramente subiré la continuación antes del próximo miércoles-jueves de la semana que viene. Y bueno, sin ir más lejos, ¿que os pareció? Espero que os gustara a pesar de su brevedad.
Y ya sabéis de sobra que podéis expresaros abajo, donde la reacción de "melancólico" creo que al final, por desgracia, se va a tener que quedar ahí hasta nuevo aviso.

   ¡Un saludo y hasta la próxima!

miércoles, 14 de noviembre de 2012

Un bar cualquiera - Recuerdos

¡Buenos días queridos lectores! Cuanto tiempo sin hacer una entrada de buena mañana, ¿eh? Bueno, he de admitir que esta vez me permito el lujo por lo de la vaga general (sé que debería estar manifestándome y todo eso, pero aún tengo muchas cosas que hacer y, francamente, no hay nada como poder publicar algo de buena mañana.
Así que bueno, hoy no tengo demasiadas cosas que contar, ya que es una entrada publicada de "buena mañana". Así que os explicaré algunas cosas que tenía pensadas:
Para empezar, seguramente utilice lo de Wattpad (y alguna web por el estilo) donde colgaré el inicio de esta serie (si le gusta a la gente... Que lo lean directamente del blog, jeje) y algún relato más. Pero tranquilos, el blog será el único lugar exclusivo donde colgaré mis escritos (a no ser que se presenten para un concurso y deban ser inéditos, claro está).
Así que bueno, vayamos al relato. Hoy es un capítulo corto, como toda serie, tiene sus capítulos más largos y más cortos, pero creo que este no hacía falta alargarlo más. Una vez leído supongo que lo entenderéis. Pero no os entretendré más, aquí lo tenéis:


Volvía a tener trece años, estaba en la escuela. Primaria aún, ya que tuve que repetir un curso debido a las mudanzas al piso de soltero de mi padre desde que mi madre murió en un accidente automovilístico, en el cual yo estuve. Esa mudanza se debió a que él no ganaba lo suficiente para poder pagar la hipoteca de la casa del campo donde habíamos decidido vivir hasta entonces, aunque fuera el sueño de mi madre. Nunca mi padre me echó nada en cara, pero tampoco quiso hablar del tema. Sabía perfectamente que le afectaba, pues todas las noches de mis once años lo escuchaba llorar en la habitación de al lado. A pesar de que él no dijera nada yo sabía por alguna razón, que su muerte había sido culpa mía. Yo hubiera podido evitar ese accidente, pero era esa sensación que tienes de pequeño de poder hacer todo pero no saber cómo.
Todo eso pasó por mi mente durante, por mi mirada clavada en el reloj de aguja de encima la pizarra, sólo dos minutos. Todo el accidente, el camión precipitándose hacía nuestro coche, pareciendo que todo fuera a cámara lenta debido a la tensión. Toda la mudanza, donde mi padre casi ni hablaba ni comía, solamente actuaba con la mirada perdida. Todo ese año, que pareció no tener sentido alguno. Todo circuló por mí mente en apenas dos minutos.
Algo no cuadraba en eso. Todo un año vivido en dos minutos…


Vale, sé que puede ser bastante breve, así que me replantearé si mañana subir el siguiente capítulo, ya que también es cortito, eso sí. Me basaré en subirlo o no dependiendo de las visitas en el blog a partir de este relato corto y en las valoraciones que la gente deje abajo (reacciones y demás), sino... A esperar a la siguiente semana. Y no, no lo hago para obligaros a votarlo ni nada, sino para ver que os parece y, además, ver si os está gustando la serie.
Pero bueno, esto es todo por ahora, así que nos volvemos a ver mañana o, sino, el fin de semana.

   ¡Un saludo y hasta la próxima!

domingo, 4 de noviembre de 2012

Flashes

¡Buenas noches estimados lectores! Este puente he andado un pelín ocupado debido a estar con familia y al Salón del Manga de Barcelona, por lo que he estado bastante ocupado francamente. A pesar de esto, he podido ver que, por alguna extraña razón, los votos de la encuesta van y vienen, desapareciendo a veces y no sé el porqué (la última vez, antes de que se pusiera a 0 a mi vista, iban 2-1, a favor de "Un bar cualquiera"). Espero que para cuando acabe la encuesta los votos se vean, sino solo me podré basar en ese 2-1 que vi.
Cambiando de tema, seguramente los miércoles-jueves haga la serie semanal y los "findes" el relato suelto, además de cosas varias, pero esto ya se determinará mejor en la próxima entrada, de momento os dejo con el relato de hoy, que trata de otro sueño mío pero, este, es el más extraño que he tenido hasta ahora.
¿Por qué, os preguntáis? Pues eso se debe a que este sueño llega a continuar cuando incluso me despierto, aunque sea levemente (supongo que ya lo comprenderéis cuando lo leáis), además de que es uno de los más paranoicos que he tenido. Aunque, también, es uno donde incluye algún mensaje subliminal de mi subconsciente o, al menos, esto me ha llegado a transmitir. Otra cosa es que lo haya podido entender bien o no.
Pero bueno, no me iré por las ramas y os lo dejo a continuación para que podáis leerlo:


   Otro flash azulado invadió mi vista, mostrándome el rostro de un desconocido. Solo duró unos segundos por lo que seguí andando por la calle, como si nada, pero otro flash volvió. Otro desconocido, también parecía dormido, pero algo me decía que no lo estaba. Seguía caminando, intentando desviar mis pensamientos de estos flashes aunque estos parecían no gustarles la idea, pues otro ocupó mi visión y, este, no duró unos segundos.
  Esta vez podía ver perfectamente el rostro de los desconocidos. Algo me decía que eran personas, pero su aspecto no era del todo parecido a un ser humano: su cara tenía diversos bultos, sobretodo en mejillas y pómulos,  y el bello de su cara, pues esta cara masculina disponía de una espesa y oscura barba, seguramente castaña pero el liquido azul que la rodeaba le daba un tono más oscuro, parecía puntiaguda, como las púas de un puerco espín.
   La calle volvió a mi mirada y llegué a la puerta de mi casa. Puse la mano en el pomo y lo giré. Un nuevo flash, momentáneo, ocupó mi mente.
   El hombre abría la boca y los ojos exageradamente, como si intentara gritar, como si estuviera sufriendo y, mi vista, se iba alejando de su rostro, dejándome ver como este estaba desnudo, dentro de un tubo lleno de líquido azul y lleno de cables. A su lado había otro cuerpo, de una mujer. Al otro lado, otro hombre y, así, sucesivamente, haciendo una hilera de cuerpos masculinos y femeninos desnudos, dentro de tubos, despertándose poco a poco al abrir los ojos y la boca, intentando gritar. Intentando mostrar su sufrimiento.
   Volví a la realidad y pensé en el último flash. Parecía que estuvieran en un laboratorio. ¿Quizá eran experimentos? ¿Quizá intentaban mandarme algún mensaje? No lo sabía. No sabía absolutamente nada a, excepción, de que aunque esos cuerpos fueran unos seres un tanto extraños, algo me decía que eran personas.
   Una especie de déjà vu cruzó mi mente diciéndome que algo no encajaba en el lugar. Miré a mí alrededor, todo parecía normal, pero este parecía decirme que estaba allí por alguien, que esa no era mi verdadera vida.
   Entré en casa y mi madre me recibió, echándome la bronca por cualquier tontería, como solía pasar. Solo que, esta vez, esa extraña sensación, me decía que no era la verdadera, que había algo raro en ella que no lograba ver por mucho que intentara fijarme.
   Acabé subiendo a mi habitación, dando un portazo al encerrarme dentro debido al cabreo, y me tumbo en la cama.

   Acto seguido me despierto, tras haberme tumbado en la cama de esa supuesta realidad, debido al griterío de mi padre diciéndome que me despierte, que ya era hora. Yo le respondí, inconscientemente, que ya estaba despierto. Pero seguía con los ojos cerrados y, hacía nada, estaba soñando. Entonces, ¿cómo podría haber estado despierto si estaba dentro de un supuesto sueño?
   Bajo y voy al baño, donde me quedo mirándome al espejo. <<Esta rutina me está matando>> sale de mis labios, sin que yo lo pensara y, estas palabras, hace que mi mente asocie algunas palabras: “matando de consumiendo, me consume esta rutina”. Al pensar eso veo un rostro parecido al mío en el reflejo del espejo, pues me siento identificado, pero solo por los ojos ya que, el resto de la cara, es bastante distinta. Empezando por el hecho de que ese rostro era de un adulto. Me froto los ojos y miro de nuevo al espejo, donde ahora veo mi rostro normal solo que tiene unas ojeras enormes y, en la parte más cercana a la nariz del ojo derecho, tengo un pequeño arañazo que el día anterior no tenía.
   Suspiro y noto mis hombros y brazos cansados y pesados, como si me hubiera peleado o algo similar hacía relativamente poco. Miro de nuevo al espejo y veo unos ojos, mirando mi reflejo desde detrás de mí. Vigilándome.

   Nada más verlos me vuelvo a despertar, esta vez por culpa del despertador. Por lo visto, mi padre sigue durmiendo y aun quedaba algo de rato para tener que ir a clase.


Bueno, ¿qué os ha parecido? ¿Os ha transmitido alguna cosa que se pueda pasar por alto? ¿Habéis podido entenderlo del todo? Me gustaría saber vuestras opiniones, ya sea comentándolo o por algún e-mail al correo electrónico del blog. Sino, al menos, ya sabéis que podéis valorarlo y compartirlo con vuestras amistades (que nunca está de más, francamente).
Así que esto es todo por el momento. No olvidéis, si tenéis tiempo, de votar el vídeo del concurso literario en el que participo, me haríais un gran favor. Os dejo de nuevo aquí el link del vídeo del concurso y bueno, esto es todo por ahora.

   ¡Un saludo y hasta la próxima!

jueves, 1 de noviembre de 2012

Arachs

¡Buenas noches estimados lectores y... Feliz Halloween! (o castanyada, para los congéneres catalanes) Hoy empezaré informándoos de que han escrito ¡mi primera reseña! Universo La Maga ha sido quien se ha dedicado a redactarla y, francamente, ¡estoy eufórico, emocionado! Dicha reseña la podréis encontrar aquí. Espero que podáis echarle un vistazo, incluso han incluido uno de mis relatos.
Pero bueno, no me alargaré mucho más, a continuación trataré sobre el relato de hoy o, mejor dicho, sueño (ya dije que hacía tiempo que no subía ninguno y que ya era hora en una anterior entrada).
Pues bien, este sueño es algo raro y confuso y aparecen algunas personas y cosas concretas, por lo que he retocado y perfilado más esos detalles para que podáis imaginaros la lectura tal y como yo tuve el sueño. Pero bueno, aquí os lo dejo:


   Me encontraba reunido en el interior de una clase de mi instituto, solo que esta vez las mesas individuales se encontraban formando un cuadrado, dejando vacío el centro. Todos hablaban a la suya, ignorando al resto, pero el tema era común: qué debíamos hacer.
   ¿Sobre qué? Sencillo. Por lo visto queríamos ir al pasado, a la boda de dos miembros de la reunión debido a que nadie había podido asistir en su debido momento y, desde ese día, habían sucedido unos extraños sucesos de los cuales no estaba demasiado bien informado.
   La puerta se abrió y, desde el oscuro pasillo, entró un anciano encapuchado, vestido con una oscura túnica y llevando en su mano derecha un viejo cetro. Se trataba del guardián, que venía a informarnos de que los Aranchs estaban listos, por lo que debíamos darnos prisa en elegir las cuatro personas, como mucho seis, que iban a ir pues, si tardábamos demasiado, se acabarían poniendo nerviosos.
   Empezamos a debatir y decidir quienes irían y, por precaución, se eligió solamente a cuatro jóvenes, de entre catorce y diecisiete años, por si ocurría algo. Yo, para variar, figuraba entre ellos, teniendo dieciséis años.
   En dicho trayecto me iban a acompañar un viejo amigo, de pelo corto y castaño y piel ligeramente morena, llamado Rubén. También una tal Laia, si bien recuerdo, a quien no conocía de nada y sería más pequeña que yo. Finalmente, una chica nombrada Luna.
   Los cuatro salimos al pasillo y cada uno tomó un rumbo distinto. Yo bajé por unas escaleras, llegando hacía el salón de mi casa. Allí, me puse unas botas de montaña, el reloj digital de muñeca, cogí el móvil y subí a mi habitación para coger una espada de madera, la cual me puse en uno de esos huecos de los vaqueros donde se pone el cinturón.
   Acto seguido salí del garaje, donde habían unas especies de barcas. Me imaginé montado en una de estas con Rubén, mientras que en otra estarían Laia y Luna, para luego llevarnos a un mar oscuro, hundirnos y aparecer en el pasado. Pero me equivoqué.
   El guardián nos indicó para subir, si, pero tras eso dio un golpe con el bastón y unas criaturas, negras como la noche de unos tres metros de altura, con un cuerpo delgado pero corpulento y unos brazos y piernas mucho más finos que su torso pero con garras y pies más grandes que sus brazos y patas. Tenían, además, unas alas algo desgarradas por las puntas y, su cabeza, parecía ser de un reptil, disponía de unas orejas que parecían pequeños cuernos y unos dientes afilados, a pesar de que solo uno abrió la boca y fue para emitir un sonido algo agudo.
    Lo más inquietante eran sus ojos, sus diminutos ojos. Unos los tenían rojos. Otros verdes.
   Parecían pequeños puntitos en sus enormes cabezas, sin pupila. Parecían que podían ver tu alma con un solo vistazo y, eso, hacía que te estremecieras y tu piel fuera recorrida por varios escalofríos.
   Las criaturas, o Arachs como había dicho el guardián, se colocaron detrás de las balsas, uno por cada una. Luego, tres sobrantes, se colocaron enfrente y el guardián montó sobre el primero.
   Tras eso caí inconsciente.
  No me desperté hasta llegar a una cabaña de madera, o eso parecía, donde todavía era de noche. Allí, un señor me indicó que debía pasar por una puerta, para luego preguntar al dependiente. Y eso hice, crucé la puerta y vi a un tipo vendiendo figurillas, de todo tipo, incluso algunas de pesebre. Por acto reflejo quise comprar algunas, fueran las que fueran.
   Tras llenar un pequeño barril de ellas, me avisó de que con el viaje se me podrían perder, pero yo ignoré ese comentario, pues ya había tomado rumbo al camino que me había indicado para llegar con el resto de personas.
  Llegué a lo que parecía un muelle, solo que en lugar de barcos habían una especie de columpios de madera, colgando encima de una neblina que impedía ver lo que había debajo.
   El guardián me indicó mi sitio; al lado de una niñita que estaba en el centro del columpio y que tenía a su otro lado a una señora mayor. Por lo visto esos "columpios" de madera eran para tres personas, separando los huecos de cada una con una raya roja pintada encima la madera.
   Una vez me senté, la neblina fue ascendiendo, hasta que no pudimos ver los demás columpios y yo volví a perder la consciencia tras observar como a la señora también le pasaba.
   Cuando desperté, solo estábamos la chiquilla y yo. Esta me empezó a dar prisas para que pasara a una madera horizontal, la cual parecía pertenecer al muelle que antes había habido detrás nuestro para subir al balancín.
   Me coloqué con precaución y me senté. Tiré un poquito a la derecha y la niña también se colocó.
   Pude observar como la gente se quitaba de los columpios y se ponía en postes iguales o, simplemente, desaparecía de mi campo de visión por culpa de la niebla.
   Entonces vi a diversos Arachas, volando entre esta. Pero, a diferencia de los anteriores, estos eran más pequeños, de un metro y medio, y sus ojos eran anaranjados.
   Estos, iban recogiendo cosas, al sumergirse en la niebla, y entregándoselas a personas, a sus respectivos dueños si recordaban de quien era y, sino, al primer individuo que encontraran, por eso a mí me dieron más dinero del que realmente llevaba encima y, como pude ver, la niñita se quiso aprovechar de ellos reclamando todavía más dinero del que ya le habían dado.
   Uno, luego, me entregó mi barrilete de madera, que por dentro estaba afelpado de un color rojo, solo que ahora estaba completamente vacío. Por lo visto las figuritas se habían perdido por el camino.
   Tras un rato ahí sentado, escuché como alguien me llamaba. Me giré y vi a la chica de pelo largo y oscuro llamada Luna, sentada en el mismo tablón que yo, solo que alejada unos metros, por lo que se fue acercando y me dijo que fuera hacía la derecha, ya que era la única manera de salir. Así que hice caso, pero en más de una ocasión estuve apunto de caer, cosa que hizo que mi miedo aumentase y me costara más seguir. Para rematarlo, la niña no paraba de dar prisas y quejarse.
   Al final llegué a otro muelle de esos, me puse en pie y observé como Luna y la dichosa cría llegaban también, de una manera mucho más rápida.
   Tras eso, Luna y yo salimos de allí por una puerta y nos encontramos en una sala en blanco. Un señor nos dijo que, como era la primera vez, nos habían llevado un día antes del previsto para tener más tiempo, como regalo. Aunque mi instinto me decía que algo había salido mal.
Acto seguido, el hombre desapareció junto a la sala, encontrándonos frente a uno de esos jardines laberínticos, el cual estaba en el sitio donde se iba a celebrar la boda al día siguiente.
Miré a Luna, que ahora iba con un elegante vestido, seguramente para la ocasión, y luego al todavía nocturno cielo. Algo, en mi interior, me decía que ese lugar no era para nada seguro.


Y bueno, después de ese último presentimiento, me desperté. Creo que es uno de mis sueños donde ocurren muchísimas cosas y las recuerdo todas (o casi todas) con bastante detalle, pero no logro entender el significado que tiene, si es que posee alguno. Pero bueno, espero que os haya gustado, si es así ya sabéis que podéis votarlo, twittearlo, comentarlo o, incluso, enviarlo. Además de que quedan 5 días para finalizar la votación de la serie semanal.
¡Ah! Si tenéis algo de tiempo, por favor, os pediría que votarais mi vídeo para el concurso, me harías un gran favor, de verdad.
Pero ya es tarde, así que me despido por hoy y nos vemos este sábado o domingo.

   ¡Un saludo y hasta la próxima!

domingo, 28 de octubre de 2012

Un día más en la rutina

¡Buenos días estimados lectores! Por fin un domingo que puedo hacer una entrada sin disculparme por el retraso, que gratificante. Bueno, como dije en la anterior entrada, hoy os traigo esa pequeña sorpresa nombrada: una serie continua. Pero no, no la que a mí me de la gana y ya está, sino que vosotros decidiréis.
El anterior relato acaba de manera abierta porqué no termina ahí, sino que continua, al igual que el que leeréis a continuación (si, es un pequeño spoiler, pero no desvela nada crucial del relato el saber que continua). Así que lo dicho, vosotros, en una encuesta que pondré en la barra lateral derecha, votaréis que relato os gusta más y os gustaría saber como continua, para hacer la serie de este que seguramente subiría los miércoles-jueves, esto ya lo aclararía en la próxima entrada.
La votación durará de este domingo al lunes que viene no, el siguiente (una semanita casi). Una vez hechos los votos, esa semana miraré que día hago el relato de la serie (ya os lo intentaré anticipar) y listo, ese día sera serie y el otro relato "aleatorio" por decirlo de alguna manera.
Pero bueno, me centro en la presentación de este relato.
Esta vez estamos en un futuro no demasiado lejano, situado en el año 2030-2050 (ya que entre esas fechas ocurrieron los hechos más notables en la historia de la serie), pero los protagonistas se sitúan sobre el año 2040-2045. Elvên es un joven ya bien entrado en los veinte y Jack ya ronda la treintena de años (para que os hagáis a una idea de como pueden ser).
Pero bueno, mejor no os digo nada más y os dejo con el relato. En caso de que lo votéis ya descubriréis más acerca de estos personajes y de futuros, al igual de que si votáis el de Un bar cualquiera ya veréis que ocurre con Matt.
¡Ah! Añado que el nombre de Jack, John, y demás parecidos son nombres que me gustan, por lo que pueden aparecer en más de un relato pero (¡ojo!) eso no implica que sea el mismo personaje: Para nada.
Bueno, aquí lo tenéis:


   Hoy era otro día más en la rutina, sin novedades apenas.
  Los experimentos diarios con mutaciones genéticas y las pruebas con nuevos mecanismos robóticos seguían viento en popa, o eso decían las noticias. Los trabajadores, exhaustos de trabajar, volvían a sus respectivos hogares; la mayoría para reunirse con su familia después de un día duro de trabajo, otros directamente se pasaban por el bar a tomar una última copa antes de irse a dormir.
   Esa gente solían ser solteros, personas anónimas, sin nombre ni pasado, en ocasiones sin esperanza de futuro, pues también se encontraban entre la muchedumbre algún viudo o divorciado. Raramente se encontraba a algún tipo casado en estos garitos de mala muerte.
   Jack Slayer no era uno de esos trabajadores, por supuesto que no lo era, nunca se le había dado la investigación, ni siquiera el trabajo de oficina. Él siempre había sido demasiado impaciente para casi cualquier cosa y, eso, en esta sociedad con los trabajos que habían, no era demasiado bueno. Aún así, seguía teniendo algo en común con todo el gentío que rondaba por allí, pues él, también a la misma hora que ellos, iba al mismo bar de siempre a tomarse una copa, haciéndole uno más en ese grupo.
   -¿Qué tal el día, Jack? –Dijo su fiel y único amigo, Elvên León, sentándose a su lado.
   -Ninguna novedad… -se limitó a responder- ¿Tú?
   -Pues nada, seguimos con esos experimentos para las nuevas mascotas que publicitan por televisión, aunque no logramos avanzar mucho –suspiró-. El lado bueno –sonrió levemente-, es que al menos la financiación sigue aportando dinero.
   -Jé… ¿No eres tonto, eh?
   -¿Qué esperabas del investigador jefe? ¿Que lo fuera?
   La conversación entre estos viejos amigos fue alargándose, recordando antiguas anécdotas y riendo por ellas. Era uno de los pocos momentos donde Jack se encontraba cómodo, seguro y, además, libre de poder expresarse, ya que con Elvên podía bajar todos los escudos que ponía ante el resto de personas con su característica rudeza.
   Pero dicha plática no duró demasiado, pues en un abrir y cerrar de ojos se pudo escuchar una explosión proveniente del exterior.
   -¿¡Qué coño ha sido eso!? –exclamó Jack, corriendo hacia la salida del bar.
   Su amigo suspiró, dejó el dinero sobre la barra, donde habían estado previamente tomando algunas cervezas, y se dispuso a seguirle. Cuando salió pudo contemplar, junto a Jack, que un edificio enorme, uno de los laboratorios donde él trabajaba, había estallado en llamas mientras salía una gran cantidad de humo negruzco de su interior.
   -¡Le dije a ese estúpido que no trabajase hasta tan tarde –gritó Elvên en mitad de la calle-, que tenía que descansar!
   -Cálmate –le dijo Jack, mirándolo de reojo-. O, al final, serás tú el centro de atención.
   -Vale, vale… -refunfuñó.
   Los bomberos no tardaron en llegar y se dispusieron a apagar las brasas de la edificación de inmediato. Por suerte no hubo ningún muerto, solamente encontraron a un joven, casi de la edad de Elvên, con quemaduras de segundo grado debido a que se había encontrado en el origen de la detonación.
   -Le dije que se fuera a su casa…
   -Bueno, entonces será mejor que nosotros hagamos lo que tú le dijiste a ese chaval y volvamos a nuestros respectivas moradas. Ya no veremos mañana, como siempre –se despidió Jack, poniendo su mano en el hombro de su antiguo compañero-. Adiós.
   Elvên se despidió de él con un simple gesto.
  El treintañero, vestido con un chaquetón oscuro y unos tejanos azules, empezó su rumbo hacia su vivienda, pero según se alejaba del lugar de los hechos pudo notar como alguien le seguía. Se iba volteando de vez en cuando, esperando ver a alguien detrás de él que le observara, pero solamente habían más personas, transitando las calles, sin reparar en él.
   Llegó a su piso sin problema alguno y puso su palma en el identificador de huellas de su puerta correspondiente, pues en ese bloque había una entrada para cada piso. El identificador hizo un pitido afirmativo, confirmando la huella, y se encendió una lucecita verde.
   Alzó la cabeza, para acabar de abrir la puerta que solía quedarse atascada, pero nada más hacerlo algo le golpeó con fuerza la cabeza, haciendo que perdiera el conocimiento.


Bueno, ¿qué os pareció? Ya sabéis que podéis comentarlo abajo, enviando un correo electrónico o dándole a algún botoncito de abajo. ¡Y no olvidéis votar en la encuesta que relato preferís!
AVISO: El relato está basado también en un rol que hice hace tiempo, por lo que se narrarán hechos ocurridos en ese rol y, también, de inventados. Al haber sido un rol creado por mí en su día, todos los hechos ocurridos, vendrían a ser de mi "propiedad" para usarlos de la manera que creyera oportuna.

   ¡Un saludo y hasta la próxima!

lunes, 22 de octubre de 2012

Un bar cualquiera

¡Buenas noches estimados lectores! (A no ser que leáis esta entrada en otro momento, claro está.)
He de admitir que debido a los estudios y demás, haciendo que tenga exámenes y trabajos por hacer, modificaré los días de publicación de relatos: los relatos de los lunes pasarán a publicarse entre miércoles y jueves y, los relatos de los sábados, se mantendrán ese día aunque en caso de no poder subirlo, lo publicaré el domingo, que ahora entrará en el plazo (así me ahorro excusarme en caso de no poder subir nada el sábado, jeje).
Bien, dicho esto, he pensado en hacer una pequeña encuesta a esta gentecilla tan especial que sigue el blog sobre un tema que detallaré el próximo fin de semana, con la próxima entrada, pero os adelanto que la de hoy estará relacionada, por si queréis empezar a sacar vuestras propias conclusiones.
Y bueno, como el aviso lo doy esta semana, no os dejaré sin relato el lunes (aunque ya sea hora tardía), por lo que esta nueva distribución empezará a hacerse desde este "finde".
Hoy os traigo un pequeño relato que escribí hace ya su tiempo también, el cual simplemente he hecho algunos retoques pero he querido mantener un poco la esencia del original (supongo que lo podréis notar). Pero no me andaré con más rodeos, aquí lo tenéis.


Ya eran sobre las diez de la noche y, como siempre a esa hora, el bar estaba en calma con los amigos de siempre. Solo se escuchaba el sonido de la lluvia repiquetear contra las ventanas y los truenos de afuera, mezclándose con el ruido de las bolas de billar que rodaban y chocaban entre ellas.
Hoy, era otro día más en este puesto de barman.
Lentamente, la puerta de entrada se fue abriendo hasta dejar paso a un extraño tipo vestido con una gran gabardina negra y un sombrero del mismo color, el cual solo permitía ver la mitad inferior de su rostro. Ambas piezas parecían estar húmedas, seguramente por la tormenta del exterior. Giró la cabeza a ambos lados, como si observara el local, y empezó a andar hacia la barra. Sus pisadas resonaban de manera férrea, pero mojadas; llevaría unas botas metálicas puestas, las cuales estarían empapadas.
Se sentó en un taburete de la barra, justo delante de mí y pidió algo de comida caliente y una cerveza. Sin dudarlo ni un instante se lo serví de inmediato. Él engulló todo en cuestión de segundos.
Richard, un habitual de por aquí, ya algo borracho por haber bebido demasiado, se dirigió hacia él. Mirándole con algo de desprecio, le insistió en que se quitara el sombrero para poder ver su cara. El extraño negó con la cabeza tras mirarle ladeando la cabeza. Richard desde siempre odiaba las negativas y, aún más, cuando iba borracho, por lo que eso hizo que se enfadara y agarrase un lado del sombrero del desconocido. Dio un tirón, pero antes de que pudiera quitárselo, ese hombre le golpeó con fuerza en el pecho, lanzándolo contra el suelo.
Mi borracho habitual se levantó de inmediato e hizo el intento de asestarle un puñetazo en la cara del hombre que lo había dejado en ridículo, pero él sacó rápidamente una pistola de debajo su chaqueta y la colocó en su pecho, a modo de amenaza de que si seguía molestándole, dispararía.
- ¡No tienes pelotas! –Vociferó Richard mientras le daba el golpe.
Sonó un trueno. Un rayo iluminó aun más el lugar al desprender su luz desde la ventana. Richard, por su parte, cayó al suelo, muerto.
Todos miraron con miedo el cadáver y luego al tipo de negro, pero de inmediato volvieron a sus cosas, disimulando, como si no hubieran visto nada, aunque no podían evitar mirarle de reojo, con miedo a lo que pudiera hacer a continuación.
- Disculpe las molestias por lo ocurrido -habló con una voz algo grave y a la vez extraña-, haré lo posible para que no le pase nada.
No contesté. Solo asentí con la cabeza sin apartar la mirada del cadáver.
Me temblaban las manos. Todo yo estaba temblando. Nunca antes había pasado algo así en mi bar, ni tampoco había visto una persona matar a otra y aún menos, a uno de mis amigos. Aunque bueno, amigo, amigo, no, más bien conocido.
Se levantó, cogió el cuerpo inerte de Richard y se lo cargó en el hombro izquierdo para dirigirse al cuarto de baño.
No salió de allí hasta haber pasado al menos media hora, a pesar de parecerme cada minuto una eternidad, pues iba mirando mi reloj de muñeca cada dos por tres. En esos momentos de espera, muchos de mis clientes aprovecharon para pagar sus cuentas e irse lo más rápido posible. 
Al volver me pidió un trapo húmedo que utilizó para limpiar la sangre del suelo y luego volver a sentarse. Sacó unos billetes de su cartera de cuero marrón y los dejó encima de la barra.
- Pronto nos volveremos a ver… -Me susurró mientras se levantaba.
Tras eso se dirigió a la puerta, la abrió y desapareció entre la lluvia de la misma manera de la que había aparecido.
Fui inmediatamente al cuarto de baño. No había ni rastro del cuerpo de Richard ni que hubiera pasado nada. Estaba igual que antes, sin ningún cambio, así que volví a mi sitio detrás de la barra.
El reloj marcó las doce de la noche, cosa que hizo que fuera despidiéndome de la gente  que quedaba, diciéndoles que no comentaran nada de lo ocurrido esta noche y emprendí el camino hacia mi apartamento.
Me extrañó no encontrar ninguna luz encendida como de costumbre, pero pensé que Alice ya estaría durmiendo, por lo que fui  a cambiarme. Tras eso me dispuse a tumbarme en la cama, pero no noté su presencia en ella. No le di importancia pues me encontraba demasiado cansado físicamente y mentalmente como para empezar a calentarme la cabeza con eso. Acabé de tumbarme y, tras hundir la cabeza en la suave y blanda almohada, me dormí.

A la mañana siguiente, cuando me desperté, Alice no estaba en la cama. Cosa normal ya que era muy madrugadora.
Me vestí y caminé hasta a la cocina, donde siempre acostumbra a esperarme con su taza de café hasta que me levanto. Tampoco estaba, ni siquiera había indicios de que se hubiera preparado el desayuno. Decidí ir al salón a despejar mi cabeza, pensando dónde podría encontrarse. Nada más entrar, empezó a sonar el teléfono.
- Matt -una voz extraña, pero familiar, habló de golpe, seria-, tienen a Alice, y si no colaboras conmigo no podrás ayudarla. ¡Ah! Soy Jack –la seriedad de su tono disminuyó-, el de anoche en el bar.
No respondí nada.
- Supongo que ahora mismo no estás para muchas historias, así que dentro de nada voy a tu piso y hablamos allí si prefieres.
- Ajá… -Me limité a responder y colgó.
No tardó en llegar, aunque aún seguía atónito, pues ¿cómo sabía mi número de teléfono, mi nombre y, sobretodo, donde vivía? Llamó a la puerta dando dos golpes rápidos y otro más lento. Le abrí sin pensarlo dos veces.
Iba solo, vestido igual que anoche, pero esta vez no llevaba el sombrero, supongo que porqué no estaba lloviendo. O quizá porqué estábamos a solas.
Sus ojos eran algo extraños, tenían un color verdoso anaranjado y a la vez algunos tonos rojos. También tenía una marca en la cara, como la de un profundo corte en su mejilla derecha que parecía tener ya sus años, pues estaba bien cicatrizada. Su pelo era castaño, algo largo, pues le tapaba la mitad de la nuca y algo sus orejas. Tras analizarle de arriba a abajo, como creo que él también hizo conmigo, no me ande con rodeos y empecé directamente con mi ronda de preguntas, pues el tipo no me daba demasiada buena espina.
- ¿Cómo has sabido dónde vivo?
- Te estaba siguiendo el rastro desde hace tiempo y ahora tengo una excusa para trabajar contigo.
- ¿Para trabajar conmigo? ¿Qué tipo de trabajo?
Levantó una mano y me la enseñó. Era normal, de piel y huesos, con cinco dedos, como los humanos. Le miré directamente a la cara, expresando con una mueca si me estaba tomando el pelo, pero de repente su mano cambió y se recubrió de escamas, teniendo el aspecto de una garra de  alguna clase de réptil.
Eso hizo que aún me diera más miedo, además de inspirarme menos confianza.
- Supongo que a estas alturas lo sabrás -volvió su tono serio y su mirada se clavó en la mía-, pero por si acaso te refresco la memoria: no todos somos humanos.
- Había oído cosas de gente con poderes y parecido, pero siempre pensé que eran chorradas para los niños…
- No lo son. Y tú, Matt, tampoco estás calificado en el listado como humano.


Bueno, ¿qué os pareció? Para quitaros la intriga, os aviso de que tengo ya alguna continuación escrita (para a quienes les ha gustado). Y si, este relato ya es algo más larguito de los que iba presentando actualmente, ya avisé de que iría variando. ¡Ah! Esto me recuerda a que hace tiempo que no publico ningún sueño/pesadilla, así que si lo recuerdo, la semana que viene (después de lo que os adelanté del porvenir) intentaré colgar alguno~
Así que, como siempre digo, podéis opinar tanto por comentario como por correo electrónico o, simplemente, dar vuestra valoración con un simple clic en las opciones de abajo, aunque sea solamente twittearlo. ¡Y esto es todo (por hoy) amigos! (Lo admito, siempre quise decir esta frase).

   ¡Un cordial saludo y hasta la próxima!

lunes, 8 de octubre de 2012

El utensilio

¡Buenas noches, estimados lectores! Siento haberme demorado con la subida de la entrada del lunes, pues un servidor también anda ocupado últimamente y más con la maquetación de la primera parte de su novela entre manos. Pues si, quería mantenerlo un poqutín en secreto pero es que las noticias así no puedo evitar contarlas tarde o temprano y, conociéndome, suele ser temprano, que se le hará.
Pero bueno, eso es otro tema que ya tocaré más adelante, no voy a adelantar más de lo ya dicho, sino si que chafaría el pastel, hay que entenderlo, así que vayamos con el relato de hoy.
Pues bien, esta vez se trata de un microrrelato, el cual iría relacionado con el de "Todo tiene un principio", pues escribí este antes que lo publicado esa vez y luego hacía un salto (por llamarlo de alguna manera) hacía el relato que ya publiqué. Entonces, como iría relacionado, el título de esta entrada no es demasiado relevante, pues este microrrelato entraría en el título del relato mencionado anteriormente.
Aunque seguramente lo que menos queréis ahora será explicaciones del tema y todo ese rollo (que si lo queréis, ningún problema, me podéis preguntar por cualquier método de contactar conmigo que he dejado en Contacto o en un comentario mismo), así que ya os pongo con el relato de hoy.


   La silueta se inclinó levemente sobre la mesa de herramientas y tanteó por esta en mitad de la oscuridad, buscando la cuerdecita de la lamparilla. Una vez encontrada tiró de ella y la bombilla se encendió, iluminando levemente el lugar de trabajo.
   Destornilladores, diversas llaves inglesas, una pequeña sierra, algunos tornillos con sus respectivas tuercas, tijeras... Todo se encontraba encima de la mesa y poseía diferentes colores metálicos; algunas herramientas se encontraban algo deterioradas por el mal uso, haciendo que se oxidaran un poco y adquirieran un color anaranjado, y otras de bien cuidadas, como esos alicates nuevos, comprados hace poco, brillaban tanto por su parte metálica como su agarre que, en este caso, eran de un color rojo vivo. Los cogió y examinó. Luego los dejó de nuevo en su sitio, justamente en el lugar exacto donde habían estado antes.
   Miró la pistola de clavos, también una nueva adquisición. La agarró con firmeza y a la vez suavidad, la cargó y apuntó a la parte delantera de la mesa de herramientas, donde colgaban más herramientas, como si fuera un arma de fuego. Tras eso apagó la lucecita y se la llevó.
   Cruzó el portal y entró en la sala conjunta. Allí había otra persona, sentada. Solo que esta llevaba un saco marrón que tapaba su rostro, el cual se encontraba manchado con algún líquido rojizo, medio seco, que parecía pejagoso.
   Él suspiró, dio un paso y sonrió mientras ponía en marcha la máquina que llevaba en su mano derecha.
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Sé que es algo corto, pues se trata de un microrrelato, pero ¿qué os ha parecido? Espero que os haya gustado~
Ya saben que pueden votarlo, comentarlo o compartirlo vía Twitter y Facebook (que siempre es bien recibida cualquiera de las tres opciones) y, como dije, el relato que seguiría esto seria el de Todo tiene un principio, eso sí, después de la línea marcada.
Y esto es todo por hoy, nos vemos el próximo sábado.

   ¡Un saludo y hasta pronto!

sábado, 22 de septiembre de 2012

Oscuridad.

¡Buenos días estimados lectores!
Aquí os dejo un sueño que tuve hace ya su tiempo, el cual me inquietó un poco al despertarme, pero que, aunque escrito sea breve, cuando lo "viví" mientras dormía, la sensación fue más larga, pues el tiempo parecía ir más despacio, como en la mayoría de sueños, creo yo.

Bien, a continuación os dejo con mi sueño relatado:


   Me desperté, desorientado, extraño. Todo estaba oscuro a mi alrededor, el clima era algo pesado, empalagoso y al mismo tiempo húmedo, como si fuera una sauna de vapor y ya llevará allí un buen rato, cosa que hacía que ese lugar fuera desagradable, tanto que casi parecía que el aire se me pegara a la piel.
   Finalmente me incorporé y miré hacia todos lados.
  Al principio fue difícil ver algo, pues debido a la poca iluminación, solo podía apreciar algunos contornos y sombras, pero mi vista acabó adaptándose a la oscuridad del lugar y, por desgracia, pude comprobar que eran esas extrañas y deformadas formas. Otros cuerpos tumbados en el suelo.
   Algunos estaban en buen estado, tanto que parecían que fueran a levantarse en cualquier momento, como yo. Pero algo me decía que eso no pasaría, que no lo harían.
   Busqué con la mirada una salida y, al final, encontré un pequeño pasillo blanquecino, marcado en el suelo, por el que crucé hacia lo desconocido, pasando entre algunos cuerpos.
   Anduve caminando entre cuerpos tumbados en el suelo durante un buen rato y, en ese tiempo, había podido contemplar que, entre los cuerpos, figuraban desde niños hasta abuelos, desde albinos hasta morenos, de humanos hasta extrañas criaturas con un aire humanoide pero que algo me decía que no tenían nada de humano.
   ¿Quién iba a imaginarse para que serían estos cuerpos? ¿Quién siquiera sabía lo que significarían estos cuerpos para el futuro y que fueron en el pasado? Acto seguido mi mente me respondió; nadie podría imaginarse el significado de esos cuerpos. Ni siquiera yo, quien los trajo a esta sala.


Bueno, este fue el sueño que tuve. Lo escribí hace tiempo en mi primer relato publicado en Wattpad, titulado con el mismo nombre, "Oscuridad". En esta entrada lo he rescrito un poco para hacer más fácil e intrigante la lectura, aunque no he retocado el contenido ni he añadido nada, pues mis sueños/pesadillas no las retoco, las cuento tal y como son.
Si te interesa, en el link anterior del escrito, te llevará al relato publicado a Wattpad, el cual esta escrito tal y como anoté nada más despertarme ese día.

Espero que les haya gustado.
Y, si es así, ya sabe que puede comentarlo abajo~

¡Un saludo!