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domingo, 16 de junio de 2013

Un bar cualquiera (2ª Parte) - Clic

¡Buenos días, queridos lectores! La verdad es que hasta ayer no me dí cuenta que no había subido ningún relato a lo largo de esta semana, cosa que me sorprendió bastante (pues hubiera jurado que sí lo hice), pero lapsus que le dan a un servidor.
Así que bueno, hoy (como creo que ya tocaba desde hace mucho), subiré otro capítulo de Un bar cualquiera y mañana un nuevo relato que debí subir el lunes pasado y se me debió pasar por alto.
Por lo que espero que disfrutéis con esta lectura hasta mañana.


Frank, mi confidente, estaba conduciendo el deportivo mientras yo volvía a revisar sus notas. No sabía muy bien adónde me llevaba, pero seguro que volvería a ser alguno de sus apartamentos.
Las notas eran claras y precisas, eso me gustaba de él. Aunque lo malo es que quizá a veces había pequeños detalles que se ahorraba que podrían ser importantes para mí pero que él decía que no tenían relevancia alguna. Quizá formaba parte de mí necesitar saber todo sobre todo. Pero prefería estar seguro al cien por cien de lo que podría ocurrir a que ocurriese. ¿Por qué? Sencillo: a pesar de manipular y controlar el tiempo a mi antojo, haciéndolo en el presente y, en contadas ocasiones, en el pasado… el futuro es incierto. ¿Por qué? Porqué si voy al futuro, a verlo, en el pasado de ese futuro habré desaparecido sin más, sin dejar rastro, y no será el futuro real que me afecta. Ya que no estaré. Por eso no tiene relevancia alguno verlo. Es más, es completamente inútil.
Por ello necesito saber. Para calcular lo que podrá suceder.
Clavé mi mirada en las últimas palabras del folio que sujetaba.
-“Sin nombre”… -leí en voz baja.
-Ajá –confirmó Frank-. No tienen nombre, no hay identificación posible entre ellos. Ni siquiera los que te han perseguido tienen identificación. Sólo saben que hay una recompensa por tu cabeza o que es su deber detenerte y esas cosas. A malas, como el que tenemos detrás, les ponen cierta cosita especial que luego veremos.
Guardé silencio, ambos sabíamos que entre nosotros sólo debía haber las palabras justas, las del tema en cuestión. Nada más.
Nos considerábamos amigos, sí. Pero más bien éramos compañeros. Y punto.
Guardé los papeles y miré a través de la luna del coche. Un enorme edificio se alzaba ante nosotros, aunque dudé que se tratase de allí, ya que solía buscar sitios más reservados.
-Oh, conozco esa sonrisa, Jack. Pues no, no es lo que debes estar pensado. Esta vez será mejor un sitio bien grande. ¿Qué mejor lugar para esconderse que donde nadie mirará?
Así que ese parecía ser su plan actual. Curioso.
Cogió un mando que tenía cerca del cambio de marchas y puso las luces mientras se abrían las puertas del garaje.
No había ni un coche más ahí abajo pero él siguió bajando las plantas.
Al final se detuvo en la última, frente a lo que parecía un cuarto de mantenimiento. Ahí me indicó de bajar mientras él acababa de mirar unas cosas del vehículo.
Al salir fui atrás, donde el maletero, y lo abrí. El hombre seguía ahí, con un moratón en la frente y los ojos cerrados. Pero sabía que estaba despierto, el golpe no había sido tan fuerte como para dejarlo inconsciente durante todo el trayecto. Por lo que le di unas pequeñas bofetadas hasta que empezó a quejarse y abrió los ojos para mirarme.
Para variar, tenía razón.
Frank se dirigió a la puerta de enfrente mientras me decía que lo trajera. Por lo que cogí al tipo por la chaqueta y lo arrastré hacia allí.
Una vez dentro vi como la habitación, más que un cuarto de mantenimiento, parecía una sala de interrogatorios con su única mesa central con cuatro sillas y una pequeña lámpara colgando del techo. En una esquina había un pequeño armario metálico.
Senté al tipo en una de las sillas y mi confidente le agachó la cabeza hasta golpearla contra la mesa. Luego levantó el pelo de su nuca y empezó a mirar por su cuello hasta que me indicó que viniera.
-¿Lo ves? –preguntó, señalando un pequeño dispositivo en su cuello.
-¿Qué es?
-Es lo que les diferencia a los que te persiguen por voluntad –alza la cabeza y me mira fijamente a los ojos-. Estos están controlados directamente. Como marionetas. La única diferencia es que son los que querían formar parte de esta iniciativa, proyecto o como quieras llamarlo y, con cierta excusa de entrar… parece que les incorporan esta cosa para que sean sus peones.
-Y, aparte de eso –aparto su mirada, volviendo al cuello del tipo-, ¿sabes algo más sobre estos chismes?
-La verdad es que no –me emula-. Los he visto antes en algunos, sí. Pero como has visto en las notas sólo eran especulaciones y pocas conclusiones. Ahora que tenemos a uno, podemos mirarlo directamente ambos.
-Y qué pasa si…
Me acerco al dispositivo y lo toco levemente con la parte de la uña del dedo, golpeándolo suavemente. Un pequeño destello salió de este y unas imágenes se proyectaron delante de mí. Bueno, más bien en mis ojos, dentro de mi cabeza.

Tic tac, tic tac.

Era una voz infantil, como de un niño.

Hacía el reloj.

No entendía a que se refería, pero sonaba más cercano.

Tic tac,

Vi una pequeña forma a lo lejos.

Tic tac…

Me dirigí hacia la silueta.

Cuando…

Y no acabó la frase, pues nada más poner la mano en su hombro, desapareció.


Bueno, espero que os haya gustado y si nada lo impide volveré a reprender la serie.
Por lo que esto es todo hasta mañana. Ya sabéis que podéis comentar, valorar, opinar y demás sin ningún problema.

   ¡Un saludo y hasta la próxima!

domingo, 21 de abril de 2013

Un bar cualquiera (2ª Parte) - Intereses

¡Buenas tardes queridos lectores!
Como bien toca hoy, subo un nuevo capítulo de un bar cualquiera, continuando lo del último con la segunda parte (que espero que os gustase, aunque ya veréis que todo cobra sentido a pesar del cambio radical). Y bueno, hoy no tengo demasiado que contar francamente, por lo que os dejaré directamente con el capítulo diciéndoos que disfrutéis de la lectura.


¿Qué es el bien? ¿Qué es el mal? Es algo que me he preguntado un montón de veces, pero hasta hace bien poco no he podido sacar una conclusión tan clara. No es nada calificable, pues ambos se mueven por lo mismo: el interés de las personas para lograr algo.
Lo sé, sé que algunos diréis que las cosas buenas son para un fin común y las malas para uno egoísta, pero, ¿alguna vez has parado a pensar si el asesino cree que lo que hace está mal? ¿Alguna vez ha parado a pensar el policía que el ladrón que ha detenido robaba para alimentar a su pobre familia? Entonces, ¿qué está bien? ¿Privar a alguien de su vida? ¿Por qué? ¿Y si haciéndolo se evitan otras muertes? ¿Privar a alguien de obtener comida aunque sea robada? ¿Por qué? ¿Y si es para alimentar a sus hijos que hace casi una semana que no comen apenas nada?
Éste, entre otros, es uno de los motivos que me condujo a actuar como actúo hoy día. No diré que lo que hago está bien, pero tampoco diré que está mal. Simplemente, afirmaré, que me muevo por mi interés y el de mis iguales.
Aún así, en caso de que el interés de otra persona colisione con el mío, siempre existe la negociación, un punto medio donde esté el interés de ambas personas. Como hacen los mercenarios: alguien necesita quitarse a una persona de en medio, pero él no puede hacerlo. Alguien disfruta eliminando gente, pero si lo hiciera sin más sería considerado un asesino. Ambas personas se encuentran, uno le cuenta el problema al segundo. El segundo le cuenta el problema al primero. Llegan a un acuerdo, es decir, negocian y, así, ambos logran satisfacer sus intereses.
Pero, ¿por ello el mercenario es malo? Simplemente hacía su trabajo. ¿Entonces el otro individuo es el malo? Tampoco, simplemente seguía sus intereses que a lo mejor a la larga eran beneficiosos no únicamente para él.
Es por esto, que en el fondo, quiera uno verlo o no, nada nunca será totalmente malo o totalmente bueno, pues dichos conceptos nunca han existido plenamente.
Y, es por ello, que sencillamente actúo por interés. Sea “bueno” o “malo”.


Marcus abrió la puerta de un puntapié. El edificio estaba abandonado desde ya hacía más de un año, por lo que decidimos ocuparlo tras adaptarlo a nuestros gustos acomodándolo como si fuera nuestro hogar, pero no iba a ser nuestro hogar. No. Iba a ser nuestra Madriguera, por lo que lo dejamos tal cual casi todas las habitaciones, a excepción del sótano, el cual agrandamos y fuimos mejorando, añadiendo muebles y demás, pero no de manera elegante, ¿qué clase de Madriguera iba a ser, sino? Lo amueblamos como tal: muebles viejos pero útiles y con escondrijos donde guardar parte de nuestro pequeño arsenal personal además del dinero. Sí, en el fondo era casi un escondite cualquiera de unos ladrones de poca monta, pero porqué lo habíamos elegido así, pero a nivel tecnológico no se quedaba corto, ya que no había rincón alguno del lugar que no estuviera constantemente controlado por las cámaras de seguridad. Pero la Madriguera era lo de menos, ya que la mayoría de tiempo lo pasábamos en la calle o en el bar. Las visitas a ésta eran contadas, solo para ocasiones especiales.
-¿Cuántos llevas ya, Storm?
-Insuficientes.
-Pero Matt, esta semana habrás liquidado como a veinte tipos de esos. Creo que te estás volviendo paranoico.
-Vuelve a repetir eso –cogí a Andrew por el cuello de su camiseta-, y te juro que no me hago responsable de mis actos.
-Eh, eh, eh –Marcus se interpuso, cogiéndome suavemente del hombro-. Suelta a mí hermano, Storm. Solamente se ha preocupado por ti.
Bufé y lo solté. En el fondo eran las únicas personas en las que podía confiar y no podía perderlos, eran bastante valiosos como compañeros. Pero no entendían que yo corría un peligro constante del cual ellos estaban excluidos. Por eso debía seguir con lo que tenía entre manos. Porque si no los cazaba yo, ellos me cazarían a mí.

Bajamos al sótano, guardamos el dinero en su correspondiente lugar y cogimos algo de munición, luego volvimos a subir y nos separamos, como solíamos hacer ya que, para la propia seguridad y que no nos pillaran nada, era mejor pasar la mayoría de tiempo separados. Si teníamos que hacer algo juntos, ya me encargaba de que fueran al sitio indicado a la hora indicada. Por algo soy capaz de manipular y controlar el tiempo.
Pero lo de separarnos no me interesaba solamente por no ser descubiertos, claro que no. Sino que también me interesaba por el hecho de que podía sacarle más partido a mis habilidades sin tener que estar pendiente de ellos. Además de investigar por mí cuenta sobre cierto asunto que llevaba acosándome muchísimo tiempo.

Miré los papeles que el hombre había dejado encima de la mesa de la cafetería y luego le miré a los ojos.
-¿Cuánto va a ser esta vez? –pregunté, directo.
-Pensé en diez de los grandes –se apoyó en el respaldo del asiento-. Ya sabes que me juego mucho con esto.
-Sí, lo sé.
-¿Entonces te parece bien?
-Por ahora, además… nunca me has fallado hasta el momento y tu información ha sido fiable.
-Bien. Pues acompáñame.
Ambos nos levantamos, dejando un par de billetes por los cafés, y le seguí a la parte trasera del edificio, donde estaban los coches aparcados.
Me guió hasta un pequeño coche y abrió el maletero.
Dentro había un individuo, atado y amordazado. Pero no estuvo consciente por mucho tiempo, pues perdió la consciencia nada más recibir un golpe con la culata de mi revólver.


Bueno, ¿qué os ha parecido? Quizá este Matt Storm tiene demasiadas cosas ocultas en su vida pasada y actual, es posible. Pero dichas cosas se irán descubriendo poco a poco a lo largo de la historia y, cuando se desvelen, descubriréis que todo tiene un porqué. Pero mejor no digo nada más, ya que sino me arriesgo a "chafar" las continuaciones e incluso parte del final. Por lo que me despediré ya recordando que ya sabéis de más que podéis comentar, opinar, valorar y lo que creáis conveniente sin problema alguno.


   ¡Un saludo y hasta la próxima!

domingo, 7 de abril de 2013

Un bar cualquiera (2ª Parte) - Storm

¡Buenos días queridos lectores! Hoy os traigo el nuevo capítulo de Un bar cualquiera, en el cual empezará, por así decirlo, la segunda parte (o 2ª Temporada, a gusto de lector) de la serie.
Los que sigáis la página de Facebook o me sigáis por Twitter habréis podido ver la introducción original a ésta, la cual colgaré en unos días como "extra" para quien no la haya visto, pues la que pondré a continuación es la introducción final más el capítulo I, titulado "Storm".
Así que bueno, espero que disfrutéis de la lectura a pesar del retraso que lleva por no haber podido subir antes el capítulo.

Introducción


Mi nombre es Matt Storm. Hace unas semanas mi vida todavía era normal: regentaba un bar al cual solían venir mis amistades, vivía con mi pareja en un buen apartamento e incluso podía permitirme algún lujo de tanto en tanto. Pero todo cambió cuando conocí a Jack, un tipo desconocido que entró en mi bar, mató a Richard (un cliente habitual) y luego me dijo que yo tenía habilidades… especiales de las cuales no sabía nada a excepción de las habladurías.
A día de hoy, solo he conocido a tres personas más que trabajen con Jack: Harry Dietrich, James y otro desconocido al que solo vi al entrar en su “escondrijo” y no volví a saber más de él. Y, hasta ahora, los dos “J”, parece que solo se han “divertido” a mi costa a pesar de que Jack intentara parecer amable, pero en realidad Harry ha sido el único que se ha comportado con cierta normalidad y quien me ha ayudado más en todo esto.
Quizá os preguntaréis a santo de qué viene ésta introducción. Pues sencillo, hoy mismo empieza un capítulo totalmente nuevo de mi vida. Hoy empieza un episodio donde mi pasado es alterado por completo debido a un extraño Harry que me indujo a modificar mis recuerdos. Hoy, el Matt Storm que vosotros conocéis, dejará de existir.


Capítulo I: Storm


Nos perseguían. Marcus y Andrew ya se habían ido por otros dos callejones, sabiendo que ese tipo de trabajos eran ideales para mí.
Ladeé levemente la cabeza, sin dejar de correr, y vi como los dos tipos ni se habían molestado en perseguir a mis compañeros. Parecía que sabían de más el objetivo que tenían. Pobres desgraciados, pensé al ver que no sabían realmente a que se enfrentaban.
Callejón sin salida. Bien, pensé, ahora actuaran como todos acaban actuando siempre.
Los dos hombres, con uniforme policiaco, sacaron sus pistolas y me apuntaron mientras me indicaban que me tirase al suelo y no ofreciera resistencia.
Yo puse las manos, con las palmas bien abiertas, hacia ellos. Unas perladas gotas de sudor se deslizaron por sus frentes y, rápidamente, vi como el más joven apretaba el gatillo. Pero no me dio. Claro que no.
Antes de que la bala del arma saliera disparada contra mi pecho, todo se detuvo y yo empecé a andar tranquilamente hacia ellos, cogí las manos del novato y las giré (lo que permitía la muñeca de manera natural) y puse la pistola apuntando su pecho. Luego volví a mi posición inicial y el tiempo volvió a fluir.
-¿¡Pero qué cojones!? –exclamó el compañero al ver que el novato estaba en el suelo, con el pecho agujereado con su propia bala y sangrando a más no poder.
No, no le había puesto el arma en el corazón. Éste no tenía la culpa, era inocente. Era el otro que si que acabaría mal.
-¡Hijo de puta! –me gritó, antes de empezar a disparar.
El tiempo no se volvió a detener, simplemente empezó a fluir con más lentitud, permitiéndome ver las balas rompiendo el aire y caminar entre ellas hasta el tipo que, al tenerme a escasos metros, abrió la boca de sorpresa (ya que él me vería como si mi cuerpo se moviera a una velocidad vertiginosa) y, aunque intentó llevarse las manos a la cara, no pudo detener el puñetazo que le asistí en la mandíbula. Partiéndole algún que otro diente y tirándolo al suelo.
Rápidamente, cuando el tiempo volvió a fluir con normalidad, saqué el revólver de mi cinturón y le disparé en toda la sien. Matándolo instantáneamente.
Una vez hecho esto, cogí el teléfono del todavía caliente cadáver y llamé a urgencias por el herido. Luego le tiré el aparato y me fui por donde había venido.

-¡Já! –exclamó Marcus- ¿Cómo no? ¡Storm llegando tarde pero con el botín!
-¿Acaso lo dudabas? –pregunté mientras desataba el maletín que llevaba atado a la espalda.
-Claro que no lo dudábamos –respondió el otro hermano Johnson-, Storm.
-Bien, bien –abrí el maletín-. Sino creo que os hubierais quedado sin vuestra parte.
Ambos sonrieron levemente y cogieron al vuelo el par de fajos de billetes que les lancé. Eso solamente era el extra, lo que se podían gastar para fulanas o lo que les viniera en gana. El resto, a excepción de mi parte, iba al fondo comunitario.
Nos encontrábamos en un bar de mala muerte donde solamente venían las almas perdidas y dejadas de esta ciudad. Quizá el lugar parecía un refugio para mendigos, pero las copas eran buenas, grandes y a buen precio. Además de que la dueña nos permitía llevar nuestros trapicheos sin problemas.
Fui a la barra, dejé un billete y la muchacha me sirvió un vaso bien cargado de Whisky, sin hielo. Me lo tomé de un trago, cargué el revólver con la bala que le faltaba y salí afuera, donde ambos hermanos me estarían esperando para ir a la verdadera Madriguera.


¿Os ha gustado? Sé que el capítulo es "breve", pero esa es la intención: breve pero intenso. Además de que se note el cambio y demás, pero no hablaré mucho sobre el tema, ya iréis viendo en los próximos capítulos.
Así que si os ha gustado, ya sabéis que se puede opinar, valorar, comentar, etcétera, etcétera. Pero bueno, nos vemos el lunes con un nuevo relato que también será algo especial, ya lo veréis.

   ¡Un saludo y hasta la próxima!

sábado, 9 de marzo de 2013

Un bar cualquiera - Recordando (II)

¡Buenos días queridos lectores! Es sábado, sigo enfermo, pero creo que ya me he acostumbrado a esto. Ni idea. Pero bueno, no dejemos que esta maldita fiebre me impida publicar relatos y capítulos en el blog. Por lo que, como toca, hoy os cuelgo de buena mañana la continuación del capítulo anterior (os dejo el link por si no lo habéis leído todavía). Además, seguramente use un poquito más Wattpad (que lo tengo algo abandonado, francamente) y cuelgue ahí también la serie semanal (pero claro, solo sería algún que otro fragmento, porque lo que me interesa es el blog, no Wattpad. Sí, pondría el típico "para leer más, dale al siguiente link" o algo por el estilo. Ya veré).
Pero bueno, como he dicho, os dejo con el capítulo que toca y, por último, espero que disfrutéis de la lectura.


La imagen volvió a desaparecer poco a poco, haciéndose pedazos hasta quedarme de nuevo en ese habitáculo blanquecino. Mis mejillas estaban húmedas y sentía un extraño dolor en el pecho. Harry me llamó y ladeé levemente mi cabeza.
-Matt, algunos recuerdos pueden ser dolorosos… Pero no te dejes llevar por las emociones o la cosa se podría poner fea.
-Acabo de ver como ha muerto mi madre –le reproché, todavía sin girarme-. Y como yo tuve en parte la culpa.
-Eras un niño, no podías hacer nada…
-¡Aún así! ¿¡Por qué a mí no me ocurrió nada!?
-Eso es lo que vamos a investigar, Matt. Pero para ello debes calmarte.
Respiré hondo y le indiqué que ya me había calmado. Él asintió con la cabeza y volvimos a mi escuela. Por lo visto creía que ahí debía haber algo que se me escapaba de mi entendimiento.
Harry, con el recuerdo detenido, empezó a observar detenidamente toda la clase. Como si buscara alguna pista, alguna señal. Por mi parte, yo seguía observando a mi yo pasado y, un destello en su mirada, hizo que me entrara la curiosidad, por lo que me acerqué y puse mi mano sobre su mejilla.
-¡Matt, no!
La voz de Harry provino del fondo, pero cuando me giré para observarle el lugar se había vuelto a despedazar y estaba en mi cuerpo de niño otra vez. Solamente que esta vez estaba delante de mi nuevo hogar, en mitad de la mudanza con mi padre.
Esta vez no escuché la voz de Harry en mi cabeza, pero supuse que debía dejar que el recuerdo fluyese con normalidad, como en el accidente. Pero algo extraño sucedía. Yo estaba quieto en la calle, observando a mi padre como cargaba y descargaba las cosas del camión en silencio junto a dos trabajadores de mudanzas, pero todo iba rápido. Muy rápido. Y mi cuerpecito seguía ahí quieto, observando.
Hasta que una mano tocó mi hombro y me giré. Era mi padre que me indicaba que la cena ya estaba servida y que entrara ya, debido a que empezaba a refrescar.
Por lo visto, en unos segundos, había pasado de la mañana a la noche y, al entrar, el piso ya estaba casi completamente amueblado.
Fui a la nueva cocina y me comí la cena precocinada lentamente, mientras mi padre volvía a moverse rápidamente. Pero no sólo él, sino todo alrededor: la noche se iba volviendo más oscura, las noticias del televisor eran apenas entendibles debido a la velocidad en la que hablaban… Pero parecía que a mi yo pasado eso no le importaba. Ni siquiera lo notaba. Miraba todo el rato al frente mientras iba comiendo lentamente de su bandeja.
Y así hasta irse a la cama, que se tumbó boca abajo, mirando al despertador y, lo que uno consideraría los cinco minutos para dormirse, según el reloj fueron casi un par de horas.
Cuando abrí los ojos, al despertarme, volvía a estar en la clase. Me giré, hacia la pizarra, pero Harry ya no estaba. Volví a mirar a mi yo pasado y atrás, pero tampoco estaba ahí.
-¿Matt? –Preguntó una voz a mis espaldas.
-¿Si? –Me giré y pude observar a Harry, solo que tenía algo cambiado y no sabía identificar el que-. ¿Dónde te habías metido?
-Te fui a buscar –su voz era algo más grave, apenas perceptible-, pero no te encontré.
-Entiendo… Pero ¿qué es lo que acaba de suceder?
-¡Ah, nada del otro mundo! Solamente te has metido en otro de tus recuerdos dentro de este recuerdo sin que yo me hubiera podido anexar.
-Ajá…
-Pero creo que he descubierto como arreglar las cosas –dijo, sonriente-, Matt. Y creo que esto te alegrará.
-Enséñamelo, pues.
-Claro. Coge mi mano.
Extendió su brazo y yo le cogí de la mano. Acto seguido volvimos juntos al recuerdo del accidente, pero no volviéndolo a vivir todo de nuevo. Solamente momentos antes de la explosión y, cuando esta tuvo lugar, Harry que parecía estar sentado atrás como podía, me indicó que abrazara a mi madre.
Y así hice, dejando de obedecer la norma que me impuso en un inicio de dejar que las cosas fluyeran, controlé mi cuerpo infantil y abracé a mi madre, quien también me abrazó a mí.
Cuando la cosa pareció calmarse, abrí los ojos y miré de reojo atrás. Harry ya no parecía estar. Luego miré arriba, observando a mi madre que ya había dejado de abrazarme tan fuerte, y vi como la comisura de sus labios formaban una pequeña sonrisa.


Espero que os haya gustado. Creo que pocos os esperaríais esto (ni idea, si os lo esperabais... os aplaudiría, francamente), pero aún así ¿qué os ha parecido? Espero que os guste, además de seguiros dejándoos con la intriga de "¿qué pasará ahora?" para que sigáis leyendo esta pequeña serie. Así que, como siempre, podéis ir diciendo lo que os parece y demás comentando, valorando, opinando, etcétera, etcétera. Y hago un pequeño aviso de que, dentro de pocos capítulos (ya veréis porque), seguramente se modifique un poco el estilo de narración y el narrador, pero no os digo más.


   ¡Un saludo y hasta la próxima!

domingo, 24 de febrero de 2013

Un bar cualquiera - Recordando

¡Buenos días queridos lectores! Como indiqué por Twitter, hoy os subo el siguiente capítulo de Un bar cualquiera, a pesar del poco tiempo que dispongo este fin de semana (aunque seguramente no lograré hacer todo lo que tenía propuesto...), pero bueno, uno hace lo que puede. Además, con esta entrada voy a probar lo de añadir Sangría a todas las entradas sin tenerlo ya que hacer yo manualmente (así que quizá, los párrafos más antiguos que este, los relatos seguramente tendrán una sangría más larga, cosa que me dedicaré a reducir un día que disponga de tiempo).
Bien, no nos desviemos y os haré una pequeña y breve introducción al capítulo: esta vez e intentado que sea más largo que los últimos, es por ello que seguramente vaya a constar con dos partes (para no hacer entradas demasiado extensas), aunque eso no quita que vaya subiendo los capítulos cada dos semanas como dije en su día. Lo siento, pero no adelantaré las cosas, que luego todo son prisas (aunque ya me gustaría a mi poder hacer la serie semanal de verdad...). Pero bueno, os dejo ya con el  capítulo y espero que os guste.


Me levanté del suelo rascándome la nuca, dolorida, y miré a mí alrededor. Todo parecía haberse detenido. En un solo parpadeo toda la estancia quedó en blanco y negro y recordé como James me miraba mientras un enorme cansancio se apoderaba de mi cuerpo, haciéndome perder las fuerzas y desfallecer cayendo al suelo mientras Jack acababa de sacar el extraño aparato de la caja.
Pero yo seguía en esa estancia, me había levantado y Jack estaba aún con las manos dentro de la caja metálica y James todavía me observaba.
-Estás en un recuerdo –dijo una conocida voz a mis espaldas.
Me giré inmediatamente y observé, de nuevo, a Harry. A pesar del poco contacto que había mantenido con él y, que quizá fuera el miembro más desconocido y misterioso para mí, hasta el momento era el único que me había caído realmente bien.
-Ahora mismo tu cuerpo físico, tu verdadero cuerpo, se encuentra en otra habitación. Acompáñame, así lo verás.
No dudé y le seguí, entrando por una puerta tras de él. Pero nada más pasarla volvió a pasar lo de la otra vez: veía desde los ojos de Harry, no los míos. Pues mi cuerpo se encontraba en una silla metálica, atado por los tobillos y las muñecas, además de la frente a esa silla. Pero tenía los ojos cerrados, como si durmiese.
James estaba a mi lado, a punto de ponerme un extraño casco mientras Jack parecía activar la máquina que había encima de la mesa de delante de mi cuerpo. La escena todavía seguía inmóvil, en blanco y negro.
-¿Todavía seguimos en un recuerdo? –mi voz resonó en mi cabeza, pues no fue pronunciada por mis labios.
-Sí. Pero esta vez en uno mío, es por ello que lo ves desde mis ojos. En esta ocasión no hay ningún truquillo de James por en medio como la otra vez.
En el fondo tenía su lógica, pues no podría recordar nada de esto si realmente estaba dormido. Aún así seguía sin saber del todo que ocurría. Harry pareció escucharme los pensamientos, pues de pronto la escena fue desapareciendo hasta volver a estar ambos en un solo sitio. Solo que esta vez era un lugar completamente blanco.
-¿Entonces, tú estás en la sala conmigo?
-Ajá, incluso también llevo en la cabeza el mismo aparato que viste que te estaban poniendo. A mí me dejaron consciente para poder mostrártelo como acabo de hacer –su voz seguía igual de amable que siempre, eso era otra cosa que me gustaba de él-. Además que como yo ya conozco “mi don” no corro riesgo alguno con esta máquina –sonrió-. Es por ello que debo encargarme también de que tú no lo corras.
-Entiendo… Pero, ¿qué es este lugar exactamente?
-Un almacén, podría decirse.
-¿Un almacén? ¿De qué? ¿Para qué…?
-De tus vivencias, por decirlo de alguna manera.
Harry pasó su pulgar derecho por el monóculo, como limpiándolo, y luego lo giró lentamente hacia la izquierda. Una tanda de imágenes empezaron a invadir el lugar, pero no imágenes delante de nosotros sino como si rebobinaran una cinta de vídeo y nosotros nos quedáramos quietos en el mismo lugar. Hasta que al final se detuvo en una escena. La que recordé cuando James hurgó en mi cabeza. Solo que esta vez, en lugar de estar en mi cuerpo de trece años, me veía a mí mismo. Veía a mí yo pasado detenido en el tiempo a escasos metros de distancia.
-¿Qué recordabas en estos momentos, Matt? –Me preguntó mirándome de reojo un instante, luego pareció volver a analizar a mí yo infantil.
-Recordé… –me rasqué la barbilla, haciendo memoria- Recordé el accidente, la mudanza y… todo lo relacionado con el porqué repetí curso. ¿Acaso es importante?
-Puede que sí, puede que no –dio suaves golpecitos en su monóculo, como si estuviera concentrado-. Vayamos al recuerdo inicial.
Harry me indicó mirar a mis propios ojos y estos parecieron agrandarse hasta adentrarnos en la negra pupila. Adentrándonos en el recuerdo.
Esta vez sí que volví a mi cuerpo infantil, concretamente de siete años. Y todavía más concretamente en el asiento de copiloto en el coche de mi madre.
Sé perfectamente que a esta edad debería estar sentado atrás, pero llevábamos los paquetes de unos nuevos muebles que habíamos comprado, por lo que no tenía espacio y me senté delante.
“No fuerces nada, deja que las cosas sucedan” las palabras de Harry resonaron en mi cabeza, pues no se encontraba por ninguna parte. Así que le hice caso y el recuerdo avanzó.
Miraba por la ventana, tanto la de la puerta como por el vidrio de la luna, aprovechando que era la primera vez que montaba enfrente y tenía una mejor visión que desde lo que veía siempre desde atrás.
Cada dos por tres llamaba la atención de mi madre, indicándole las formas que cobraban las nubes en el azulado cielo y ella reía diciéndome que las veía y señalándome de vez en cuando alguna que ella veía.
-Veo, veo –dije.
-¿Qué ves?
-Una cosita.
-¿De qué color es?
 -De color… De color… ¡Naranja!
-¿Naranja…? ¿Tu suéter? –preguntó mirándome.
-No, no. Frío, frío.
-Uhm… -empezó a mirar por todos lados, mientras yo veía que nos acercábamos a lo que había visto-. ¿Quizá tu maquinita?
Negué y ella siguió buscando, aunque no tardé en avisarla de que nos estábamos acercando.
Ella se extrañó y miró al frente de nuevo, pues se había despistado de la conducción, y frenó de golpe, pues por poco nos chocamos con la cisterna roja de un camión.
-¡Que susto! ¡Podías haber avisado antes a mamá!
-Lo siento… Pensé que si no te decía nada verías antes lo naranja...
-¿Lo naranja? El camión es rojo, cielo.
-Yo no digo el camión, mami.
-¿Entonces? –volvió a preguntar mientras observaba de reojo hacía donde mi pequeña manita indicaba.
No tuvo tiempo a reaccionar, pues su cara lo expreso todo. Nada más girar el rostro para ver lo que señalaba el camión explotó a causa del fuego producido en el motor.
Yo la miré a ella, quien se giró rápidamente hacia mí y me indicaba que me agachase. Todo sucedía muy lento y, cuando un trozo de metal rompió el cristal y me cortó en la mejilla cerré los ojos con fuerza. Desapareciendo de mi vista toda la escena.
Cuando ya no escuché nada abrí los ojos, poco a poco. Con miedo. Y miré a mi madre.
-¿Mamá? –pregunté-. ¿Mamá…?
Cogí su mano, aferrada al volante, y la puse entre mis manitas. Al instante vi como una pieza metálica atravesaba su abdomen, pero seguía sin entender porqué no reaccionaba cuando la llamaba. Seguía sin entender porqué estaba quieta, mirando al frente. No supe que era la muerte hasta ese instante.


Bueno, ¿qué os ha parecido? Sé que el final es algo... "chocante" por así decirlo, aunque es mejor que opinéis vosotros sobre esto, cosa que podéis hacer comentando, opinando, valorando... etcétera, etcétera. Pero bueno, nos vemos en la próxima entrada. Ya sabéis que por cualquier cosa, podéis contactar conmigo sin problemas.

   ¡Un saludo y hasta la próxima!

lunes, 28 de enero de 2013

Un bar cualquiera - Frenesí

¡Buenos días queridos lectores! Ayer no pude subir el capítulo debido a que tuve que hacer un trabajo bastante extenso y, cuando llegué a casa, ya era muy tarde, por lo que pensé en levantarme temprano hoy y, si tenía tiempo, colgarlo de buena mañana el capítulo. Así que aquí os lo dejo.
Espero que os guste y no os defraude, aunque ya sabéis que podéis expresaros al final del todo.
Pero bueno, os dejo ya el capítulo antes de que me vaya y esto se quede en un simple borrador en el blog.


Pasamos por diversas calles y avenidas antes de detenernos delante de una pequeña plaza transitada por todo tipo de individuos. Parecía que había alguna pequeña feria mercantil, pues estaba rebosante de gente y se podía apreciar algún que otro puesto. Ya sé que debería estar más al tanto sobre dichos eventos al vivir por allí, pero francamente mi vida se había centrado básicamente en mi bar, Alice y, lo que me quedaba de tiempo, hacer alguna cosilla en casa. Era por eso que no salía demasiado. Aún así, Jack nos indicó de bajar y me dijo que siguiera e hiciera caso a James mientras él iba a por un encargo.
Asentí y caminé junto a James, quien parecía haberse empeñado en recorrerse todo el lugar, mirando por todos sitios y observando a cada una de las personas y, para ello, no parecía importarle dar algún que otro empujón, provocando alguna queja de las cuales me encargaba yo de pedir disculpas. Cosa que no sabía ni siquiera porque lo hacía, ya que ese tipo aún no había logrado ganarse mi amistad y, a este paso, ni siquiera mi confianza.
No tardamos mucho en detenernos delante de un pequeño espectáculo en el cual se habían reunido bastantes personas alrededor de un hombre elegante que se encontraba en el centro. Por lo visto el motivo de la atención era que ese individuo estaba haciendo algún tipo de truco de magia con sus manos, pues con algunos gestos lograba hacer cosas que no había visto nunca, como mover y apartar objetos con un simple movimiento de dedos sin que pudiera haber truco alguno, ya que los objetos se encontraban a una distancia considerable.
-Ahora nos vamos a divertir un rato –me susurró mi compañero cuando el “mago” pareció pedir un voluntario.
Pensé que haría alguno de sus trucos todavía desconocidos para mí y no me defraudó, pues me sorprendió, solo que no como yo esperaba debido a que me empujó en medio del círculo para que fuera el voluntario.
El trajeado sonrió y me pidió que sujetara un par de cajas, las cuales pude revisar y enseñó ante todo el público que estaban vacías. Incluso las dobló para que quedaran finas y luego las volvió a montar.
Me pidió que extendiera los brazos, teniendo así las cajas lejos de mi cuerpo, y empezó con su espectáculo.
Se agachó, haciendo algo de mímica, y pareció rebuscar en un baúl invisible. De ese supuesto cofre, hizo ver que cogía un detonador de los explosivos de los edificios en demolición pero inmediatamente desechó el “objeto” tirándolo sin decir nada. Por lo que siguió rebuscando hasta que pareció coger dos detonadores, uno para cada mano, de esos que solo hace falta pulsar el botón con el pulgar.
Antes de hacer nada, abrió sus palmas al público para que viera que no escondía nada, y volvió a imitar que cogía dichos detonadores.
Con un rápido movimiento pulsó uno, pero no ocurrió nada. Luego pulsó el otro. Aún nada. Luego hizo ver que se iluminaba, viniéndole una idea a la cabeza, y pulsó los dos a la vez. Instantáneamente las cajas detonaron en mis manos, sin que me lo pudiera creer. Él sonrió de medio lado y, cerrando el puño izquierdo y, de la mano derecha, dejando solamente rectos el dedo índice y corazón, apartó los pedacitos de caja de mis manos, tirándolos al suelo, al hacer ver que los apartaba.
Quizá lo que acababa de hacer fuera magia de verdad o, quizá, él, al igual que Jack o James, tenía alguna capacidad fuera de lo común. Pero no tuve tiempo suficiente para descubrirlo, pues unos gritos y quejas de diversas personas empezaron a inundar el lugar.
James había desaparecido y no sabía por dónde ir, pero de repente apareció Jack, sonriendo pícaramente, con una bolsa entre sus manos que me lanzó antes de perderse de nuevo entre la multitud.
Al poco rato apareció un grupo de hombres, tras la pista de mi compinche, pero uno se detuvo al verme.
Pelo corto y oscuro en una cabeza algo pequeña, pero con un cuerpo de armario. Si no me sacaba dos cabezas, me sacaba tres.
Cuando bajó la mirada a mis manos, donde se encontraba esa bandolera que me había dado Jack, su ceño se frunció y sus ojos enfurecieron.
Yo, lentamente, sin saber porqué, me la coloqué sin dejar de mirarle. Eso pareció ser peor, pues se abalanzó hacia mí con toda su furia.
Unas gotas de sangre mezcladas con saliva salpicaron el suelo. El sabor a óxido de ese rojizo fluido inundó las papilas gustativas mientras alzaba la cabeza para mirar, rabioso y directamente, los ojos de su rival, expresando a su vez la incomprensión de cómo un enclenque podía haberle propinado semejante golpe. Ni siquiera yo lo sabía. Y justamente era ese enclenque.
Alzó su enorme puño y me golpeó con fuerza en la barriga, impulsándome a retorcerme en mi mismo y, mientras veía de reojo como sonreía victorioso, me tiré como pude a un lado para evitar un rodillazo en plena frente. La ira volvió a su rostro.
Con un rápido movimiento de piernas, que desde mi punto de vista había sido de lo más lento y torpe posible, enredé sus piernas con las mías, tumbándolo en el suelo.
No pensaba desaprovechar esa oportunidad, así que me levanté y corrí entre la multitud como había hecho Jack antes y como seguramente habría hecho James.
Miré de reojo y vi que el gorila mostraba cierta dificultad para levantarse. Quizá al caerse se había golpeado la cabeza y, ahora, estaba medio aturdido, aunque no lo sabía con ninguna exactitud, por lo que no dejé de correr empujando a la gente y apartando todo cuanto me encontraba de por medio.
Sin querer, al girar por un callejón, elegí mal al ir por la derecha en lugar de la izquierda, ya que allí había dos tipos que parecían haber perdido el rastro de Jack pero que, al verme a mí llevando el paquete que deberían buscar, empezaron a perseguirme.
Ahora no solo apartaba y empujaba, sino que debía tirar cosas atrás para evitar que me pillaran. Además de que, como ya dije, no estaba en demasiada forma física y era por ello que estaba empezando a cansarme.
Me pregunté para que servirían las habilidades de Jack o de James si no las usaban para espabilarse en arreglárselas con tipos así en esta clase de situaciones, porque hasta el momento no las habían usado para completamente nada. Pero no tenía tiempo para pensar demasiado, eso hacía que me ralentizara todavía más. Así que corrí, dejando las preocupaciones y cuestiones para otra ocasión.
En un momento encontré una rampa y, sin saber porqué, me dio por querer hacer como las típicas películas de acción y persecución, así que subí haciendo un esprín con mis últimos esfuerzos y salté encontrándome en unos instantes a una altura considerable entre dos casas de por allí.
Una sensación de vértigo y de que me iba a caer inundó mi cuerpo, por lo que lo siguiente vino el miedo y, a causa de esto, por poco que no caí al vacío. Ya que logré aterrizar en el otro tejado, pero rodando por este hasta casi caerme si no me hubiera agarrado de una chimenea.
Cuando la cabeza paró de darme vueltas y me situé de nuevo, esos dos tipos estaban en esa rampa, vacilantes sobre qué hacer. Yo me levanté y, al ver que lo hacía, cogieron cada uno una pistola de dentro de sus chaquetas y me apuntaron.
Uno disparó, dándole a la piedra de la chimenea como advertencia, aunque yo me cubrí instintivamente con la bolsa, cerrando los ojos.
Al abrirlos y apartarla un poco de mi cabeza, vi como habían bajado las armas, como si lo que llevara encima fuera demasiado importante como arriesgarse a que sufriera el más mínimo rasguño. Inconscientemente se dibujó una pequeña sonrisa en mi rostro, pues acababa de encontrar mi salvoconducto a la huída.
Es por ello que les saludé, burlándome en parte, y empecé a andar para irme de allí mientras veía al gigante del principio llegar para hablar con esos dos hombres y darles algunas órdenes que se escaparon de mi oído.


Bueno, ¿qué os ha parecido? A lo mejor algunos esperabais algo más extenso, otros quizá no. Pero no suelo ser de esas personas que les gusta dar vueltas a una cosa mil y una vez, sino de, normalmente, intentar ir al grano. Quizá por ello, algunos penséis que esto es corto, aunque no sé, como he dicho, podéis haceros oír (o leer) aquí abajo al dar vuestra opinión comentando o votando.
¡Ah! y los espacios que dejo entre párrafo y párrafo (la sangría), a veces la copia bien del Word y otras no, así que es normal que algunas veces no esté bien hecha como ahora en esta entrada ya que en el documento Word procura que quede recto, pero desde las entradas de blog no lo hace, por lo que si os fijáis podríais notar cuales lo copió bien y cuales no. Pero bueno, me voy ya antes de llegar demasiado tarde.

   ¡Un saludo y hasta la próxima!

martes, 22 de enero de 2013

Un bar cualquiera - Frenesí (adelanto)

¡Buenas noches queridos lectores! Siento tardar tanto con la subida del capítulo de la serie Un bar cualquiera, pero eso se debe a que este que viene será bastante largo, además de intenso y espero no defraudaros, además de que os guste, es por ello que estoy puliendo todos los detalles y perfeccionándolo a más no poder. Aún así, no os dejaré sin nada pidiendo unas simples disculpas, sino que os haré un adelante del capítulo que se titulará "Frenesí", para que no os quejéis y veáis que estoy en ello, no como las disculpas que hice hasta el momento donde no había enseñado demasiado, solo explicado.
Pero bueno, no me ando con rodeos y os lo dejó ya.


   Unas gotas de sangre mezcladas con saliva salieron de su boca, directas al suelo. El sabor a óxido de su rojizo fluido inundó sus papilas gustativas mientras alzaba la cabeza para mirarle rabioso a los ojos, pues no sabía como un enclenque le podía haber dado semejante golpe. Ni siquiera yo lo sabía. Y justamente era ese enclenque.
   Alzó su puño y me golpeó con fuerza en la barriga, impulsándome a retorcerme en mi mismo y, mientras veía de reojo como sonreía victorioso, me tiré como pude a un lado para evitar un rodillazo en toda la frente. La furia volvió a su rostro.
   Con un rápido movimiento con las piernas, que desde mi punto de vista había sido de lo más lento y torpe posible, enredé sus piernas con las mías y lo tumbé al suelo.
   No desaprovecharía esa oportunidad, así que me levanté y corrí entre la multitud como había hecho Jack antes de entregarme la bandolera que llevaba puesta desde hacía unos instantes.


Bueno, espero que os deje con asías de más, si queréis podéis opinar y expresar lo que os venga a la cabeza abajo, pero al ser un adelanto y tal no pido demasiado, por lo que como vosotros veáis.

   ¡Un saludo y hasta la próxima!


NOTA: En el capítulo entero este adelanto puede modificarse un pelín para adecuarse más a la narrativa de la historia hasta el momento.

jueves, 20 de diciembre de 2012

Un bar cualquiera - Aclaración

¡Buenas tardes-noches queridos lectores! Espero que al menos os hayáis pasado por el link que os pasé, pero os añado en este post otro donde podréis ver las librerías físicas en el que estará mi libro durante la oferta. Según vaya apareciendo en más librerías, sean tanto físicas como online, os iré pasando los links. Además de que en nada intentaré poner un gadget en la barra lateral derecha donde aparezcan mis libros publicados en Bubok.
Pero bueno, volviendo al tema de la entrada de hoy, he de deciros que esta vez el capítulo es bastante corto, pero hay que en el próximo, siendo vacaciones, os prometo que será mejor. Aún así, espero que os guste.
Aquí os lo dejo.


El silencio se apoderó del lugar. Jack seguía mirándome y James, de tanto en tanto, le echaba una ojeada. Como si buscara ayuda. Supongo que por ello fue el primero en romper el silencio.
-Es una larga historia –empezó-, Matt. Pero si. Era y es real.
-¿Dónde está?
-Ocupado –cortó James-. Lo que te explicó en el sueño es verdad, por lo que no puede permitirse el lujo de tomarse demasiados descansos.
-Aja…
-Bien. Ahora que todo está aclarado tenemos cierto asunto entre manos que resolver. Y deberás acompañarnos.
Les miré con cierto recelo, alzando una ceja. En teoría no sabían mi supuesta habilidad, solamente que habían logrado hecho perder el control, y querían mandarme a un lugar desconocido con ellos. Que seguramente sería algún encargo no demasiado normal.
-Lo sé –habló James de nuevo-. Pero tranquilo, no será muy difícil.
Jack confirmó sus palabras y yo solamente suspiré, accediendo a acompañarles.
Salimos de ese lugar, yendo a la primera sala que había entrado en ese lugar. En una de las mesas se podía observar al joven de nombre desconocido, leyendo varios folios y documentos. Jack carraspeó y él ladeó la cabeza para mirarnos y saludarnos con un leve gesto de mano. Luego salimos.
Al salir subimos al deportivo de Jack, sentándose James en el lugar del copiloto y yo detrás de él. El pelinegro puso en marcha el vehículo y salimos rápidamente de ahí.


Sé que es corto, ya lo dije antes, pero espero al menos que os guste. Además de que como ya he indicado en los próximos habrá mucha más "chicha". Pero es que últimamente, con unos últimos trabajos, el libro y el Trabajo de Recerca (que tengo que finalizar estas vacaciones), no doy abasto por más que me gustaría. Quizá sea por una mala organización, no lo negaré. Aún así, prometo que este fin de semana (si encuentro una cosita) os haré una pequeña sorpresa prenavidades.
Como siempre, podéis votarlo, compartirlo y opinar lo que os venga en gusto y como prefiráis.

   ¡Un saludo y hasta la próxima!

viernes, 14 de diciembre de 2012

Un bar cualquiera - Azul marino

¡Buenas noches estimados lectores! Sé que es un pelín tarde, pero es que hoy he tenido que hacer un examen aquí en casa (sí, sé que es un chollo, pero no era precisamente fácil). Pero dicen que lo bueno se hace esperar (ego por doquier), así que ahora os colgaré el capítulo que toca. Además de que supongo que ya habréis visto la nueva sección, la portada de la serie (espero que os guste) y el gadget en la barra lateral derecha para ir directamente a la sección correspondiente (por si os encontráis leyendo un capítulo que lleguéis antes al listado que ir subiendo y bajando). Aunque también he pesado en añadir links en cada entrad que ponga "Capítulo siguiente" - "Capítulo anterior". Pero bueno, ya veré.
Así que no os haré esperar mucho más de lo que ya habéis esperado y os dejo el capítulo titulado "Azul marino". Espero que lo disfrutéis.


Los latidos de mi corazón iban acelerados, al igual que mi respiración, que incitaba a mi boca coger todo el aire posible y soltarlo rápido continuamente, como si me estuviera ahogando.
Mis ojos, abiertos como platos, se deslizaron hacía arriba de esa gentil sonrisa, buscando la mirada del tipo que tenía frente a mí.
-Tranquilo –dijo con un tono suave-. Lo que  te está sucediendo es normal. Aún no te has acostumbrado. Sería raro que lo estuvieras.
Su melodiosa voz entraba fácilmente en mis oídos, pero no lograban calmarme. Ni mucho menos después de haberlo visto morir delante de mí a quien ahora tenía enfrente. Es más, lo había matado yo mismo. No entendía nada y, eso, hacía que mi inquietud creciera, juntamente a mi nerviosismo y sensación de ahogo.
Puso una mano sobre mi cabeza y cerró sus ojos. Yo abrí todavía más los míos, al mismo tiempo que intentaba coger más aire con la boca. Pero parecía que el aire no quisiera entrar, así que mis ojos se deslizaban de una punta a otra, buscando algún lugar sin saber bien que pretendía encontrar.
Intenté levantarme, pero mi cuerpo parecía estar completamente congelado y, el hombre de delante, tampoco se movía.
En cuando noté que se me escapaba el poco aire que me quedaba todo volvió a la normalidad. Por lo visto solo había pasado un segundo.
-Creo haber descubierto algo importante, Jack.
-¿Importante para qué? –Logré gesticular al haber cogido de nuevo aire, cosa que consiguió tranquilizarme lo suficiente como para aventurarme a preguntar.
-Para todos.
Una puerta secundaria dentro de la estancia se abrió al cabo de un rato, cuando ya había logrado serenarme y el tipo se me había presentado con el nombre de James. Por ella entró Jack, que miró directamente al canoso sin reparar en mí, para preguntarle sobre el qué. Él simplemente le respondió que debíamos hablarlo los tres, en una mesa tranquilamente. Por lo que se levantó y salió por la puerta, dejándome a solas con Jack durante unos instantes antes de echarme una ojeada e irse por la puerta que había entrado.
Me quedé ahí quieto, esperando alguna indicación y, al poco rato, se abrió la puerta. Pensé en Harry, pero resultó ser Jack que asomaba la cabeza preguntándome si pensaba venir.
Afirmé con la cabeza lentamente y me levanté para salir de allí y entrar en otro habitáculo, el cual era más pequeño y tenía una mesa metálica parecida a las de oficina con cuatro sillas del mismo material y estilo. Me senté delante de James, estando en diagonal con Jack.
-Sé que estarás confundido por lo ocurrido antes. Tu sueño y el recuerdo dentro de ese sueño.
-¿Así que fue todo un sueño…?
-Sí. Podría decirse.
-¿A qué te refieres exactamente?
-No fue del todo un sueño. La parte del recuerdo se podría decir que sí, ya que eso fue algo personal tuyo. Aunque el resto ya no.
-¿Así que has indagado en mis recuerdos, James?
-Eso es lo de menos.
Mantuve la serenidad, callándome a pesar de que me hubiera provocado de nuevo la rabia que había sentido hacía él en ese supuesto sueño.
-Lo importante son las reacciones –soltó Jack-, Matt. No lo vivido.
-Tsk. Sigue.
-Bien. Todo sucedió dentro de tu cabeza, provocado por mi don.
-¿Así que me diste el lujo de reventarte la cabeza?
-En parte sí, en parte no. Yo cree la escena, luego se desarrolló según los acontecimientos. Pero lo más importante es que te dejaste guiar por unos instintos incorrectos.
-No pretendemos ser tus enemigos, Matt.
-Continúa.
Carraspeó un momento.
-Seguramente las cosas hubieran cambiado bastante en una situación real, pero quise hacer el lugar lo más “manso” posible. Pero no me andaré con rodeos; quería averiguar cómo te comportarías en determinadas situaciones. Es decir, intentaba manifestar tu don, pero me ha resultado imposible. ¿El por qué? Ni idea. Quizá el listado sea erróneo a pesar de que Jack defienda que no, pero sea lo que sea, no está a mi alcance psíquico por el momento. Eso sí, procura controlar un poco más tu genio.
-Descuida. ¿Y ahora qué?
-Si dejaras tu defensiva apartada por un tiempo quizá podríamos hablar con mayor normalidad.
Guardé silencio un largo rato, pero al final recapacité, ya que estando en la situación que me encontraba, lo más estúpido que podía hacer era lograr su enemistad. Además, por ahora no habían hecho nada con mala fe. Jack defendía su ideal en ese supuesto listado y James era algo huraño por naturaleza. Aunque aún desconocía mucho sobre el joven que nos recibió, sin olvidar otro hecho.
-Harry… ¿Era real?


Bueno, bueno, bueno, lo dejo aquí por el momento. Espero que os haya gustado y siento el retraso (además, la entrada la quería subir a las 0h, pero con los últimos retoques del capítulo, la intro, el final, etiquetas y demás... se me ha alargado. Lo siento.) Aún así ya sabéis que podéis opinar y demás, sin olvidar de que compartirlo y votar el blog nunca viene mal. Pero me despido ya.

   ¡Un saludo y hasta la próxima!

viernes, 7 de diciembre de 2012

Un bar cualquiera - Descontrol

¡Buenos días estimados lectores! ¿Qué tal todo en este puente? Siento no haber subido nada ni el miércoles ni el jueves, despiste y que un servidor en un pequeño momento quería tomarse algún respiro. Pero os prometo que el material que os traigo para este nuevo capítulo no os defraudará.
También quería decir, que en parte estoy ayudando a un amigo con su historia y blog (acaba de empezar en este mundillo y claro, necesita una mano, por lo que eso me ocupa tiempo). Ya os pasaré su blog (que es todo una historia continua) en el que le ayudo un poco con las ideas y la estructura del texto cuando ya tenga algo más avanzada la historia.
Pero no nos vayamos por las ramas, el capítulo que hoy os traigo continua con las acciones de Matt. ¿Qué hará después de haber matado al tipo que tanta rabia le hacía? ¿Cómo actuará delante de Jack? ¡Todo esto lo descubriréis en este capítulo!


Mis manos temblaban, al igual que todo mi cuerpo. Jack tenía razón, ¿cómo podía haber hecho tal cosa? Pero lo hecho, hecho estaba.
Otra extraña sensación recorrió mi cuerpo. Seguía con el miedo y el temblor, pero el haber acabado con ese tipo, una sensación de poder también floreció en mi cuerpo.
Sabía que no debía descuidarme de las rarezas de Jack, ya que solo vi la garra que poseía. Pero a pesar de ello una pequeña sonrisa se formó en mi rostro.
-¿Qué estás pensado, Matt?
-Oh, no tengas miedo…
-Matt, mantén la calma. El asunto se te ha ido de las manos.
Quizá tuviera razón y debía calmarme, pero una voz interior me decía que debía acabar con lo que había empezado. Además, Harry seguía allí observando, sin decir nada. A lo mejor tenía su consentimiento. A lo mejor él también quería esto.
Sin dudarlo caminé lentamente hasta Jack. Él se levantó.
-Detente –me decía.
-¿O sino qué? –le respondía.
-Matt, este no eres tú.
Cuando estuvimos lo suficientemente cerca vi como sus dos manos se habían transformado en garras. ¿Se sentía amenazado? ¿Quería atacarme a traición? La rabia acabó por tomar el control y le asesté un puñetazo. El puñetazo que Richard nunca llegó a darle.
Iba a devolverme el golpe con un arañazo directo de sus garras a mi pecho, pero con un pequeño salto atrás lo esquivé, viendo como su lenta mano fallaba y acto seguido alzaba la vista, mirándome sorprendido.
En parte también me sorprendí yo por mi rapidez y la lentitud de Jack después de haber visto su actuación el primer día en mi bar. Pero no desaprovecharía la ocasión.
Velozmente lo cogí del pescuezo y lo empotré contra la pared, para asestarle unos cuantos puñetazos y rodillazos mientras de reojo observaba a Harry mirándonos con indiferencia.
Hice mal por mi parte, porqué me distraje y Jack casi me desgarra la cara, haciéndome una fea marca en el rostro de la cual no paraba de salir sangre. Eso me enfureció más y empecé a ahogarle mientras una tercera sensación recorría mi cuerpo, como si viera lo que sucedía desde tercera persona. Desde los ojos de Harry.
Y mi cuerpo, tras acabar con su víctima, iba hacía él descontrolado. Hacia mí. Para asestarle un fuerte cabezazo y dejarlo inconsciente. Dejándome a mí también.

Acto seguido desperté, levantando la cabeza de golpe y mirando a todos lados. Seguía en la sala de antes, sentado en la silla delante del tipo de ojos azules.
Lo miré, extrañado y desorientado por lo sucedido, pero él sonrió amablemente. Cosa que me confundió todavía más. ¿Qué diablos acababa de suceder?


Espero que os haya gustado. Y el enigma sigue ahí, incluso Matt lo dice claramente: ¿qué acaba de suceder? ¿Era un sueño? ¿No lo era? ¿Harry es real? Todas estas preguntas y más las descubriréis la semana que viene en el capítulo correspondiente. Pero mientras tanto podéis compartirlo con vuestras amistades, votar el blog o indicar que os parece el escrito.

   ¡Un saludo y hasta la próxima!