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domingo, 24 de febrero de 2013

Un bar cualquiera - Recordando

¡Buenos días queridos lectores! Como indiqué por Twitter, hoy os subo el siguiente capítulo de Un bar cualquiera, a pesar del poco tiempo que dispongo este fin de semana (aunque seguramente no lograré hacer todo lo que tenía propuesto...), pero bueno, uno hace lo que puede. Además, con esta entrada voy a probar lo de añadir Sangría a todas las entradas sin tenerlo ya que hacer yo manualmente (así que quizá, los párrafos más antiguos que este, los relatos seguramente tendrán una sangría más larga, cosa que me dedicaré a reducir un día que disponga de tiempo).
Bien, no nos desviemos y os haré una pequeña y breve introducción al capítulo: esta vez e intentado que sea más largo que los últimos, es por ello que seguramente vaya a constar con dos partes (para no hacer entradas demasiado extensas), aunque eso no quita que vaya subiendo los capítulos cada dos semanas como dije en su día. Lo siento, pero no adelantaré las cosas, que luego todo son prisas (aunque ya me gustaría a mi poder hacer la serie semanal de verdad...). Pero bueno, os dejo ya con el  capítulo y espero que os guste.


Me levanté del suelo rascándome la nuca, dolorida, y miré a mí alrededor. Todo parecía haberse detenido. En un solo parpadeo toda la estancia quedó en blanco y negro y recordé como James me miraba mientras un enorme cansancio se apoderaba de mi cuerpo, haciéndome perder las fuerzas y desfallecer cayendo al suelo mientras Jack acababa de sacar el extraño aparato de la caja.
Pero yo seguía en esa estancia, me había levantado y Jack estaba aún con las manos dentro de la caja metálica y James todavía me observaba.
-Estás en un recuerdo –dijo una conocida voz a mis espaldas.
Me giré inmediatamente y observé, de nuevo, a Harry. A pesar del poco contacto que había mantenido con él y, que quizá fuera el miembro más desconocido y misterioso para mí, hasta el momento era el único que me había caído realmente bien.
-Ahora mismo tu cuerpo físico, tu verdadero cuerpo, se encuentra en otra habitación. Acompáñame, así lo verás.
No dudé y le seguí, entrando por una puerta tras de él. Pero nada más pasarla volvió a pasar lo de la otra vez: veía desde los ojos de Harry, no los míos. Pues mi cuerpo se encontraba en una silla metálica, atado por los tobillos y las muñecas, además de la frente a esa silla. Pero tenía los ojos cerrados, como si durmiese.
James estaba a mi lado, a punto de ponerme un extraño casco mientras Jack parecía activar la máquina que había encima de la mesa de delante de mi cuerpo. La escena todavía seguía inmóvil, en blanco y negro.
-¿Todavía seguimos en un recuerdo? –mi voz resonó en mi cabeza, pues no fue pronunciada por mis labios.
-Sí. Pero esta vez en uno mío, es por ello que lo ves desde mis ojos. En esta ocasión no hay ningún truquillo de James por en medio como la otra vez.
En el fondo tenía su lógica, pues no podría recordar nada de esto si realmente estaba dormido. Aún así seguía sin saber del todo que ocurría. Harry pareció escucharme los pensamientos, pues de pronto la escena fue desapareciendo hasta volver a estar ambos en un solo sitio. Solo que esta vez era un lugar completamente blanco.
-¿Entonces, tú estás en la sala conmigo?
-Ajá, incluso también llevo en la cabeza el mismo aparato que viste que te estaban poniendo. A mí me dejaron consciente para poder mostrártelo como acabo de hacer –su voz seguía igual de amable que siempre, eso era otra cosa que me gustaba de él-. Además que como yo ya conozco “mi don” no corro riesgo alguno con esta máquina –sonrió-. Es por ello que debo encargarme también de que tú no lo corras.
-Entiendo… Pero, ¿qué es este lugar exactamente?
-Un almacén, podría decirse.
-¿Un almacén? ¿De qué? ¿Para qué…?
-De tus vivencias, por decirlo de alguna manera.
Harry pasó su pulgar derecho por el monóculo, como limpiándolo, y luego lo giró lentamente hacia la izquierda. Una tanda de imágenes empezaron a invadir el lugar, pero no imágenes delante de nosotros sino como si rebobinaran una cinta de vídeo y nosotros nos quedáramos quietos en el mismo lugar. Hasta que al final se detuvo en una escena. La que recordé cuando James hurgó en mi cabeza. Solo que esta vez, en lugar de estar en mi cuerpo de trece años, me veía a mí mismo. Veía a mí yo pasado detenido en el tiempo a escasos metros de distancia.
-¿Qué recordabas en estos momentos, Matt? –Me preguntó mirándome de reojo un instante, luego pareció volver a analizar a mí yo infantil.
-Recordé… –me rasqué la barbilla, haciendo memoria- Recordé el accidente, la mudanza y… todo lo relacionado con el porqué repetí curso. ¿Acaso es importante?
-Puede que sí, puede que no –dio suaves golpecitos en su monóculo, como si estuviera concentrado-. Vayamos al recuerdo inicial.
Harry me indicó mirar a mis propios ojos y estos parecieron agrandarse hasta adentrarnos en la negra pupila. Adentrándonos en el recuerdo.
Esta vez sí que volví a mi cuerpo infantil, concretamente de siete años. Y todavía más concretamente en el asiento de copiloto en el coche de mi madre.
Sé perfectamente que a esta edad debería estar sentado atrás, pero llevábamos los paquetes de unos nuevos muebles que habíamos comprado, por lo que no tenía espacio y me senté delante.
“No fuerces nada, deja que las cosas sucedan” las palabras de Harry resonaron en mi cabeza, pues no se encontraba por ninguna parte. Así que le hice caso y el recuerdo avanzó.
Miraba por la ventana, tanto la de la puerta como por el vidrio de la luna, aprovechando que era la primera vez que montaba enfrente y tenía una mejor visión que desde lo que veía siempre desde atrás.
Cada dos por tres llamaba la atención de mi madre, indicándole las formas que cobraban las nubes en el azulado cielo y ella reía diciéndome que las veía y señalándome de vez en cuando alguna que ella veía.
-Veo, veo –dije.
-¿Qué ves?
-Una cosita.
-¿De qué color es?
 -De color… De color… ¡Naranja!
-¿Naranja…? ¿Tu suéter? –preguntó mirándome.
-No, no. Frío, frío.
-Uhm… -empezó a mirar por todos lados, mientras yo veía que nos acercábamos a lo que había visto-. ¿Quizá tu maquinita?
Negué y ella siguió buscando, aunque no tardé en avisarla de que nos estábamos acercando.
Ella se extrañó y miró al frente de nuevo, pues se había despistado de la conducción, y frenó de golpe, pues por poco nos chocamos con la cisterna roja de un camión.
-¡Que susto! ¡Podías haber avisado antes a mamá!
-Lo siento… Pensé que si no te decía nada verías antes lo naranja...
-¿Lo naranja? El camión es rojo, cielo.
-Yo no digo el camión, mami.
-¿Entonces? –volvió a preguntar mientras observaba de reojo hacía donde mi pequeña manita indicaba.
No tuvo tiempo a reaccionar, pues su cara lo expreso todo. Nada más girar el rostro para ver lo que señalaba el camión explotó a causa del fuego producido en el motor.
Yo la miré a ella, quien se giró rápidamente hacia mí y me indicaba que me agachase. Todo sucedía muy lento y, cuando un trozo de metal rompió el cristal y me cortó en la mejilla cerré los ojos con fuerza. Desapareciendo de mi vista toda la escena.
Cuando ya no escuché nada abrí los ojos, poco a poco. Con miedo. Y miré a mi madre.
-¿Mamá? –pregunté-. ¿Mamá…?
Cogí su mano, aferrada al volante, y la puse entre mis manitas. Al instante vi como una pieza metálica atravesaba su abdomen, pero seguía sin entender porqué no reaccionaba cuando la llamaba. Seguía sin entender porqué estaba quieta, mirando al frente. No supe que era la muerte hasta ese instante.


Bueno, ¿qué os ha parecido? Sé que el final es algo... "chocante" por así decirlo, aunque es mejor que opinéis vosotros sobre esto, cosa que podéis hacer comentando, opinando, valorando... etcétera, etcétera. Pero bueno, nos vemos en la próxima entrada. Ya sabéis que por cualquier cosa, podéis contactar conmigo sin problemas.

   ¡Un saludo y hasta la próxima!

lunes, 11 de febrero de 2013

Un bar cualquiera - Señuelo

Buenas noches queridos lectores, aquí tenéis el siguiente capítulo de Un bar cualquiera, algo corto pero que tendrá una gran importancia a los hechos que le sucederán. Y he de admitir que estos días no he tenido demasiado tiempo para ponerme a escribir para el blog, debido a una serie de inconvenientes... algo personales y que también se me han ocurrido más ideas para el pequeño mundo fantástico-medieval que estoy creando y mimando como una pequeña semilla para que crezca un enorme y fuerte pero bonito árbol. Y ahora está empezando a echar las raíces (historia, cuentos, leyendas, profecías...) para que, tras eso, pueda empezar a crecer.
Pero bueno, no os entretengo más, solo os digo que si alguien conoce algún programa para crear/generar mapas (gratuito preferentemente) que no sea hacerlo a mano con programas como Photoshop (nunca se me han dado demasiado bien estas cosas), me haría un favor enorme.
Aunque lo dicho, aquí os dejo con el capítulo que subo hoy aprovechando que tenía festivo (y así lo repasé un poquito antes de subirlo). Espero que os guste.


Abrí la puerta de un puntapié. E, ignorando el hecho de que no hubiera nada en la pequeña y oscura cámara, abrí la siguiente puerta. Francamente me habían mosqueado bastante el que me hubieran dejado ahí tirado mientras huía de esos tipos pues, no solo tuve que escapar por mi cuenta, sino que el coche ya no estaba y eso me obligó a volver caminando.
Quizá no debería haber vuelto y era una señal para dejarlo ya e irme a casa para retomar mi vida. Pero el hecho de que Alice hubiera desaparecido y, ellos, parecieran saber su paradero me obligó a emprender la marcha hacía su “pequeña base”.
Jack y James se encontraban sentados en la mesa más cercana a la puerta, tomándose un café tranquilamente y, nada más verme entrar, sonrieron. Supongo por el hecho de ver que había decidido volver con ellos, quizá porque había lograr escapar con el paquete. Qué más daba, el hecho era el mismo: al final había regresado a pesar de todo.
-Mira quién acaba de llegar.
-Sabía que no me defraudarías –dijo Jack, con una sonrisa.
Bufé y me acerqué un poco más a ellos y les tiré la bandolera encima la mesa, aunque luego me fijé en que allí ya había algo: una pequeña caja metalizada que no había visto antes por aquí, pero no le di mayor importancia y volví al tema central.
-Ya tienes tu paquete, ahora revélame el “misterioso objeto” que he cargado.
-Ah, ¿lo que has cargado? –cogió la bolsa, la abrió y me miró-. No era nada en especial –dijo metiendo la mano y sacando un pequeño paquete-, solo un tajo de periódicos. Un señuelo.
Su jueguecito ya me estaba hartando demasiado. Había accedido a darles un voto de confianza y, por el momento, parecía que lo usaban como un juguete nuevo. Por lo que volví a bufar y esperé, a ver que tenían que decirme.
-Pero tranquilo, todo esto ha sido por ti. ¿Ves esta cajita?
-Ajá.
-Es la solución… a tu pequeño problema. Aquí hay todo lo necesario para que se muestre tu don. Y creo que eso también te interesa a ti, Matt.
-Puede ser…
-Bien, bien –sonrió, mientras James abría la caja metálica-. Es algo que en un principio podría alterarte un poco. Aunque no solamente a ti, sino también lo que te rodea ya que los “dones” desconocidos y que no se han mostrado… normalmente se deben a alguna razón en especial. Pero aquí entra en juego Harry, ya que a nosotros se nos escapa de las manos.
-No lo acabo de entender…
-Tranquilo, una vez estés dentro sabrás a que me refiero.
James parecía haber sacado un extraño aparato de la grisácea caja, con unos pequeños conectores.
-Tendremos que volver a una habitación como antes, donde estuviste a solas con James, pero no te preocupes. Esta vez sí que descubriremos que esconde tu interior.


Bueno, ¿qué os parece? Espero que no acabéis cogiéndoles demasiado "manía" a Jack y/o James por las  "jugarretas" que le hacen al pobre de Matt. Ya veréis como al final... ¡Tranquilos, no os spoilearé! Y como digo siempre: sabéis de más que podéis opinar con las reacciones, comentar, enviarme algún mensaje mediante Contacto o, simplemente, compartir el capítulo.


   ¡Un saludo y hasta la próxima!

martes, 22 de enero de 2013

Un bar cualquiera - Frenesí (adelanto)

¡Buenas noches queridos lectores! Siento tardar tanto con la subida del capítulo de la serie Un bar cualquiera, pero eso se debe a que este que viene será bastante largo, además de intenso y espero no defraudaros, además de que os guste, es por ello que estoy puliendo todos los detalles y perfeccionándolo a más no poder. Aún así, no os dejaré sin nada pidiendo unas simples disculpas, sino que os haré un adelante del capítulo que se titulará "Frenesí", para que no os quejéis y veáis que estoy en ello, no como las disculpas que hice hasta el momento donde no había enseñado demasiado, solo explicado.
Pero bueno, no me ando con rodeos y os lo dejó ya.


   Unas gotas de sangre mezcladas con saliva salieron de su boca, directas al suelo. El sabor a óxido de su rojizo fluido inundó sus papilas gustativas mientras alzaba la cabeza para mirarle rabioso a los ojos, pues no sabía como un enclenque le podía haber dado semejante golpe. Ni siquiera yo lo sabía. Y justamente era ese enclenque.
   Alzó su puño y me golpeó con fuerza en la barriga, impulsándome a retorcerme en mi mismo y, mientras veía de reojo como sonreía victorioso, me tiré como pude a un lado para evitar un rodillazo en toda la frente. La furia volvió a su rostro.
   Con un rápido movimiento con las piernas, que desde mi punto de vista había sido de lo más lento y torpe posible, enredé sus piernas con las mías y lo tumbé al suelo.
   No desaprovecharía esa oportunidad, así que me levanté y corrí entre la multitud como había hecho Jack antes de entregarme la bandolera que llevaba puesta desde hacía unos instantes.


Bueno, espero que os deje con asías de más, si queréis podéis opinar y expresar lo que os venga a la cabeza abajo, pero al ser un adelanto y tal no pido demasiado, por lo que como vosotros veáis.

   ¡Un saludo y hasta la próxima!


NOTA: En el capítulo entero este adelanto puede modificarse un pelín para adecuarse más a la narrativa de la historia hasta el momento.

jueves, 20 de diciembre de 2012

Un bar cualquiera - Aclaración

¡Buenas tardes-noches queridos lectores! Espero que al menos os hayáis pasado por el link que os pasé, pero os añado en este post otro donde podréis ver las librerías físicas en el que estará mi libro durante la oferta. Según vaya apareciendo en más librerías, sean tanto físicas como online, os iré pasando los links. Además de que en nada intentaré poner un gadget en la barra lateral derecha donde aparezcan mis libros publicados en Bubok.
Pero bueno, volviendo al tema de la entrada de hoy, he de deciros que esta vez el capítulo es bastante corto, pero hay que en el próximo, siendo vacaciones, os prometo que será mejor. Aún así, espero que os guste.
Aquí os lo dejo.


El silencio se apoderó del lugar. Jack seguía mirándome y James, de tanto en tanto, le echaba una ojeada. Como si buscara ayuda. Supongo que por ello fue el primero en romper el silencio.
-Es una larga historia –empezó-, Matt. Pero si. Era y es real.
-¿Dónde está?
-Ocupado –cortó James-. Lo que te explicó en el sueño es verdad, por lo que no puede permitirse el lujo de tomarse demasiados descansos.
-Aja…
-Bien. Ahora que todo está aclarado tenemos cierto asunto entre manos que resolver. Y deberás acompañarnos.
Les miré con cierto recelo, alzando una ceja. En teoría no sabían mi supuesta habilidad, solamente que habían logrado hecho perder el control, y querían mandarme a un lugar desconocido con ellos. Que seguramente sería algún encargo no demasiado normal.
-Lo sé –habló James de nuevo-. Pero tranquilo, no será muy difícil.
Jack confirmó sus palabras y yo solamente suspiré, accediendo a acompañarles.
Salimos de ese lugar, yendo a la primera sala que había entrado en ese lugar. En una de las mesas se podía observar al joven de nombre desconocido, leyendo varios folios y documentos. Jack carraspeó y él ladeó la cabeza para mirarnos y saludarnos con un leve gesto de mano. Luego salimos.
Al salir subimos al deportivo de Jack, sentándose James en el lugar del copiloto y yo detrás de él. El pelinegro puso en marcha el vehículo y salimos rápidamente de ahí.


Sé que es corto, ya lo dije antes, pero espero al menos que os guste. Además de que como ya he indicado en los próximos habrá mucha más "chicha". Pero es que últimamente, con unos últimos trabajos, el libro y el Trabajo de Recerca (que tengo que finalizar estas vacaciones), no doy abasto por más que me gustaría. Quizá sea por una mala organización, no lo negaré. Aún así, prometo que este fin de semana (si encuentro una cosita) os haré una pequeña sorpresa prenavidades.
Como siempre, podéis votarlo, compartirlo y opinar lo que os venga en gusto y como prefiráis.

   ¡Un saludo y hasta la próxima!

viernes, 7 de diciembre de 2012

Un bar cualquiera - Descontrol

¡Buenos días estimados lectores! ¿Qué tal todo en este puente? Siento no haber subido nada ni el miércoles ni el jueves, despiste y que un servidor en un pequeño momento quería tomarse algún respiro. Pero os prometo que el material que os traigo para este nuevo capítulo no os defraudará.
También quería decir, que en parte estoy ayudando a un amigo con su historia y blog (acaba de empezar en este mundillo y claro, necesita una mano, por lo que eso me ocupa tiempo). Ya os pasaré su blog (que es todo una historia continua) en el que le ayudo un poco con las ideas y la estructura del texto cuando ya tenga algo más avanzada la historia.
Pero no nos vayamos por las ramas, el capítulo que hoy os traigo continua con las acciones de Matt. ¿Qué hará después de haber matado al tipo que tanta rabia le hacía? ¿Cómo actuará delante de Jack? ¡Todo esto lo descubriréis en este capítulo!


Mis manos temblaban, al igual que todo mi cuerpo. Jack tenía razón, ¿cómo podía haber hecho tal cosa? Pero lo hecho, hecho estaba.
Otra extraña sensación recorrió mi cuerpo. Seguía con el miedo y el temblor, pero el haber acabado con ese tipo, una sensación de poder también floreció en mi cuerpo.
Sabía que no debía descuidarme de las rarezas de Jack, ya que solo vi la garra que poseía. Pero a pesar de ello una pequeña sonrisa se formó en mi rostro.
-¿Qué estás pensado, Matt?
-Oh, no tengas miedo…
-Matt, mantén la calma. El asunto se te ha ido de las manos.
Quizá tuviera razón y debía calmarme, pero una voz interior me decía que debía acabar con lo que había empezado. Además, Harry seguía allí observando, sin decir nada. A lo mejor tenía su consentimiento. A lo mejor él también quería esto.
Sin dudarlo caminé lentamente hasta Jack. Él se levantó.
-Detente –me decía.
-¿O sino qué? –le respondía.
-Matt, este no eres tú.
Cuando estuvimos lo suficientemente cerca vi como sus dos manos se habían transformado en garras. ¿Se sentía amenazado? ¿Quería atacarme a traición? La rabia acabó por tomar el control y le asesté un puñetazo. El puñetazo que Richard nunca llegó a darle.
Iba a devolverme el golpe con un arañazo directo de sus garras a mi pecho, pero con un pequeño salto atrás lo esquivé, viendo como su lenta mano fallaba y acto seguido alzaba la vista, mirándome sorprendido.
En parte también me sorprendí yo por mi rapidez y la lentitud de Jack después de haber visto su actuación el primer día en mi bar. Pero no desaprovecharía la ocasión.
Velozmente lo cogí del pescuezo y lo empotré contra la pared, para asestarle unos cuantos puñetazos y rodillazos mientras de reojo observaba a Harry mirándonos con indiferencia.
Hice mal por mi parte, porqué me distraje y Jack casi me desgarra la cara, haciéndome una fea marca en el rostro de la cual no paraba de salir sangre. Eso me enfureció más y empecé a ahogarle mientras una tercera sensación recorría mi cuerpo, como si viera lo que sucedía desde tercera persona. Desde los ojos de Harry.
Y mi cuerpo, tras acabar con su víctima, iba hacía él descontrolado. Hacia mí. Para asestarle un fuerte cabezazo y dejarlo inconsciente. Dejándome a mí también.

Acto seguido desperté, levantando la cabeza de golpe y mirando a todos lados. Seguía en la sala de antes, sentado en la silla delante del tipo de ojos azules.
Lo miré, extrañado y desorientado por lo sucedido, pero él sonrió amablemente. Cosa que me confundió todavía más. ¿Qué diablos acababa de suceder?


Espero que os haya gustado. Y el enigma sigue ahí, incluso Matt lo dice claramente: ¿qué acaba de suceder? ¿Era un sueño? ¿No lo era? ¿Harry es real? Todas estas preguntas y más las descubriréis la semana que viene en el capítulo correspondiente. Pero mientras tanto podéis compartirlo con vuestras amistades, votar el blog o indicar que os parece el escrito.

   ¡Un saludo y hasta la próxima!

viernes, 30 de noviembre de 2012

Un bar cualquiera - Explosión

Buenos días queridos lectores. Hoy me encuentro mejor, pero los días anteriores (martes a jueves) si que estuve para el arrastre, francamente. Espero recuperarme por completo este fin de semana, pero tranquilos, si nada va mal os subiré la continuación y desenlace del pasado relato (Camino al infierno).
También me preguntaba qué os parecía el hecho de que pusiera a veces algunas de las canciones que me da por ir escuchando y, a veces, para inspirar alguna parte de algún relato y demás o, simplemente, para hacer más fluida la lectura de los textos. Pero bueno, si no llegan opiniones al respecto seguiré como ahora: haciéndolo de tanto en tanto, sin abusar tampoco. Aunque he pesado en añadir al blog alguna lista de soundtracks que pegarían o quedarían bien con algún relato. Pero eso ya se vería más adelante.
Pero no me alargaré más, que no estamos para ello; ni yo por como me encuentro ni vosotros después de haber retraso con la entrega (que francamente he pensado en hacer algún dibujito cuando tenga tiempo para ponerlo en caso de que vuelva a ocurrir, pero de momento hay demasiadas cosas por hacer).
Así que bien, os dejo aquí la continuación de la última parte de Un bar cualquiera. Disfrutadla.


La luz de la habitación conjunta me cegó por unos instantes, pero mi vista se adaptó fácilmente y clavé la mirada hacía el lugar de donde percibía que me observaban. No fallé, allí estaba el desconocido de pelo canoso observándome de nuevo. Aunque esta vez su mirada no logró bajar mi guardia. Y, al devolverme la mirada, sonrió como si se hubiera dado cuenta de ello.
Lentamente giré la cabeza hacía la izquierda, ya que el tipo estaba sentado frente a una mesa, y en el otro lado se encontraba Jack invitándome a acercarme y tomar su asiento. Sin dudar ni un instante fui hacía allí y me senté donde me indicaba mientras él se sentaba delante de mí, al lado del otro. Solo nos separaba una pequeña y algo estrecha mesa metálica.
-Querrás respuestas –se aventuró Jack.
-Sí.
-Normal, después de todo…
-Me has dicho que me darías respuestas.
-No te sulfures –dijo el peligris-, Storm.
Le dediqué una mirada de reojo y sonrió de nuevo, como si se burlara de mí al no descubrir lo que me ocultaba.
-Tiene razón –Jack reclamó de nuevo mi atención-, deberías tomarte las cosas con más calma. Y más en estas situaciones.
-¿Qué situaciones? Hasta el momento has matado a uno en mi bar,…
-Eso es lo que tú crees… -murmuró a lo bajini, apenas perceptible, por lo que casi no escuché lo que decía y seguí hablando.
-…mi querida Alice ha desaparecido aunque decís que sabéis donde está, habéis dicho también que no soy humano y de momento sólo tú, Jack, pareces no serlo y, finalmente, me habéis dejado KO a saber por cuánto tiempo.
-Shh…
-¿¡Cómo que “shh”!?
Me levanté de inmediato, tirando la silla atrás y haciendo que cayera por el suelo, mientras daba un fuerte golpe con las manos sobre la mesa. Mis ojos estaban fijos en el extraño, aunque en el fondo todos lo eran.
Al fondo, aún en la puerta por la que había llegado allí, estaba Harry, observando toda la situación sin decir nada. Como si analizara todo lo que se iba sucediendo. Como si fuera un simple juego.
-Siéntate y relájate.
Las palabras de ese hombre me hartaban cada vez más. Aunque parecía haber una lucha interna en mi cabeza como si en parte quisiera hacer caso a sus órdenes, pero por otra quisiera asestarle un puñetazo y descargar toda la ira. Seguramente sería una disputa entre lo que era lo correcto y el instinto, así que al final decidí decantarme por lo correcto y me giré para recoger la silla.
Al agacharme vi como sonreía, con su característica sonrisa pícara de medio lado. Una sonrisa triunfante. Eso colmó el vaso.
Cogí la silla tranquilamente y, cuando la tenía alzada, se la lancé directamente a la cabeza de ese tipo.
Una extraña sensación invadió mi cuerpo, pero fue leve. Como si me hubiera pasado un escalofrío en el que solo había ocupado uno de mis parpadeos. Un parpadeo en el que formé una pequeña sonrisa al ver como la silla iba disparada hacía mi objetivo y, el proyectil que había lanzado, acertaba de lleno. Incluso me pareció verlo en cámara lenta debido a la euforia del momento.
Pero, cuando la silla metálica chocó contra su cabeza, aplastándola contra la pared y manchando todo de sangre, incluso en parte a Jack, el miedo empezó a apoderarse de mí.
Miré a los ojos de Jack, pero estos solo me transmitían un mensaje: ¿cómo se me había ocurrido hacer tal salvajez?


¿Qué tal? ¿Os gustó? Espero que si y, vale, siendo franco.. ¡me encanta dejaros con la miel en la boca! Prometo no hacerlo... siempre, pero alguna que otra vez más si. Ahí está la gracia del escritor: que deje con ganas de más al lector. Pero bueno, ya sabéis que podéis opinar, votar, compartir, enviar y muchas cosas más. Nos vemos en uno o dos días si todo va bien.

   ¡Un saludo y hasta la próxima!