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lunes, 1 de julio de 2013

Gisel

Buenas noches, queridos lectores. Esta semana he estado fuera y no recuerdo si lo comenté. En caso de no haberlo hecho, pido disculpas, pues me fui creyendo tener Internet en el hotel y al final resultó que no había wifi ni nada, así que no pude subir nada. Aún así, os dejo hoy con un relato que me inspiró una niñita a la que vi jugar en un parque mientras cenaba. Espero que os guste y disfrutéis con la lectura.


Sus manitas apartaron las hojas que tenía enfrente. Abrió bien los ojos y la ilusión se apoderó de su rostro.
Su mirada estaba clavada enfrente, hacia el majestuoso bosque que se expandía ante ella y, antes de que nadie le pudiera decir nada, echó a correr.
El verde invadía el lugar con cierto tinte marrón en algún que otro sitio. Pero sus inocentes ojos veían más allá de eso. Veían como la luz se filtraba entre las hojas, como las sombras tomaban espléndidas formas, como todo cobraba vida a su alrededor.
Y entonces lo vio. Vio el enorme árbol que se alzaba en el centro. Y no dudó ni un instante, pues ya estaba empezando a trepar por sus ramas. Yendo arriba, hasta la copa. Desde donde pudo observar como la arboleda se extendía hasta límites insospechados.
Un pequeño pájaro se posó en la rama en la cual ella estaba sentada y, curiosa, se acercó a él. Pero éste alzó el vuelo y ella lo intentó coger. Fallando y precipitándose abajo mientras soltaba un gritito de terror.
Alguien lo escuchó y se levantó de la silla en la que estaba.
La buscó con la mirada pero no la encontró. Luego observó la floresta y lo comprendió y, mientras el pequeño gritito seguía sonando en su cabeza, corrió hacia donde creía que provenía.
No tardó en llegar. Y justo en el momento adecuado, pues la niña cayó entre sus brazos.
La madre, preocupada y enfadada, la miró dispuesta a regañarla. Pero ella sonrió y la miró con sus pequeños e inocentes ojos mientras esbozaba una sonrisa. Haciendo que cualquier enfado de su madre desapareciera de inmediato.
Provocándole también una sonrisa e incitándola a subir con ella.


Bueno, ¿qué os parece? Espero que os haya gustado y, además, para quien le guste leer relatos con algún Soundtrack de fondo creo que hay bastantes que encajarían a la perfección para este relato.

   ¡Un saludo y hasta la próxima!

lunes, 15 de abril de 2013

Miedo

¡Buenas tardes-noches, queridos lectores!
Hoy es traigo un microrrelato escrito hace algo de tiempo el cual dejé a una compañera de clase que no sabía en que basar una redacción, pero bueno, eso son otros temas. También he de decir que, para los que venís del Salón del Cómic de Barcelona hasta aquí, el inicio de los cuatro finales lo colgaré en un par de semanas (lo bueno se hace esperar, suelen decir) y para los que no pudisteis asistir, he de decir que en éste repartí algunos panfletos con relatos míos (como he hecho otras veces), aunque en esta ocasión he contado con ayuda extra de unos conocidos/amigos. Y siento decir que estos relatos solo los repartiré en mano, pero que como suelo viajar por algunas ciudades de España que no os sorprenda encontrarlo por Valencia, Sevilla, Madrid, etcétera, etcétera. Aunque al final subiría los relatos al blog, pero sería en ocasiones especiales... sino perdería toda la gracia.
Pero bueno, no me andaré más por las ramas y aquí os dejo el microrrelato, diciendo que la próxima vez, aunque sea una entrada sin relato, avisaré también por el blog dónde y cuándo volveré a repartir relatos (entre los cuales, como he dicho, algunos no estarán en el blog) y, dicho ésto, aquí tenéis la narración

   Tenía miedo. Mi madre parecía firme pero a la vez derrotada. Los dos, nos encontrábamos en una pequeña habitación que no había visto antes. Me dijo que íbamos a jugar a algo parecido al escondite, pero que no debíamos dar pistas sobre nuestro escondrijo. Fuera se escuchaba mucho ruido, incluso sonidos que no sabía de que eran. Pero los gritos llenaban mis oídos. ¿Por qué grita la gente, mamá?, quería preguntar. Pero me había dicho que si hablaba perdíamos...
   Papá aún no había vuelto y Marc, ya hacía más de dos días que se había ido y no sabíamos nada de él. ¿También jugarían al escondite? ¿Nos estarían buscando? Lo único que sabía era que debía hacer caso a mamá. Ella siempre sabía que hacer y, además, éste era su juego. Pero los ruidos de afuera eran extraños y yo... tenía miedo.


   ¿Qué os ha parecido el microrrelato? ¿Os ha gustado? Supongo que, sin dar muchos detalles, ya os podréis imaginar el contexto y demás, sino en caso de dudas o cualquier cosa sabéis de más que podéis contactar conmigo sin problema alguno. Pero bueno, abajo podéis comentar, opinar, valorar, etcétera, etcétera y espero que os haya gustado (a pesar de que he tenido que reescribirlo de nuevo en el blog debido a un problema que, al copiarlo del word, sin motivo aparente parecía que tuviera subrayado blanco, pero bueno, son males menores). Así que esto es todo por hoy.


      ¡Un saludo y hasta la próxima!

sábado, 9 de marzo de 2013

Un bar cualquiera - Recordando (II)

¡Buenos días queridos lectores! Es sábado, sigo enfermo, pero creo que ya me he acostumbrado a esto. Ni idea. Pero bueno, no dejemos que esta maldita fiebre me impida publicar relatos y capítulos en el blog. Por lo que, como toca, hoy os cuelgo de buena mañana la continuación del capítulo anterior (os dejo el link por si no lo habéis leído todavía). Además, seguramente use un poquito más Wattpad (que lo tengo algo abandonado, francamente) y cuelgue ahí también la serie semanal (pero claro, solo sería algún que otro fragmento, porque lo que me interesa es el blog, no Wattpad. Sí, pondría el típico "para leer más, dale al siguiente link" o algo por el estilo. Ya veré).
Pero bueno, como he dicho, os dejo con el capítulo que toca y, por último, espero que disfrutéis de la lectura.


La imagen volvió a desaparecer poco a poco, haciéndose pedazos hasta quedarme de nuevo en ese habitáculo blanquecino. Mis mejillas estaban húmedas y sentía un extraño dolor en el pecho. Harry me llamó y ladeé levemente mi cabeza.
-Matt, algunos recuerdos pueden ser dolorosos… Pero no te dejes llevar por las emociones o la cosa se podría poner fea.
-Acabo de ver como ha muerto mi madre –le reproché, todavía sin girarme-. Y como yo tuve en parte la culpa.
-Eras un niño, no podías hacer nada…
-¡Aún así! ¿¡Por qué a mí no me ocurrió nada!?
-Eso es lo que vamos a investigar, Matt. Pero para ello debes calmarte.
Respiré hondo y le indiqué que ya me había calmado. Él asintió con la cabeza y volvimos a mi escuela. Por lo visto creía que ahí debía haber algo que se me escapaba de mi entendimiento.
Harry, con el recuerdo detenido, empezó a observar detenidamente toda la clase. Como si buscara alguna pista, alguna señal. Por mi parte, yo seguía observando a mi yo pasado y, un destello en su mirada, hizo que me entrara la curiosidad, por lo que me acerqué y puse mi mano sobre su mejilla.
-¡Matt, no!
La voz de Harry provino del fondo, pero cuando me giré para observarle el lugar se había vuelto a despedazar y estaba en mi cuerpo de niño otra vez. Solamente que esta vez estaba delante de mi nuevo hogar, en mitad de la mudanza con mi padre.
Esta vez no escuché la voz de Harry en mi cabeza, pero supuse que debía dejar que el recuerdo fluyese con normalidad, como en el accidente. Pero algo extraño sucedía. Yo estaba quieto en la calle, observando a mi padre como cargaba y descargaba las cosas del camión en silencio junto a dos trabajadores de mudanzas, pero todo iba rápido. Muy rápido. Y mi cuerpecito seguía ahí quieto, observando.
Hasta que una mano tocó mi hombro y me giré. Era mi padre que me indicaba que la cena ya estaba servida y que entrara ya, debido a que empezaba a refrescar.
Por lo visto, en unos segundos, había pasado de la mañana a la noche y, al entrar, el piso ya estaba casi completamente amueblado.
Fui a la nueva cocina y me comí la cena precocinada lentamente, mientras mi padre volvía a moverse rápidamente. Pero no sólo él, sino todo alrededor: la noche se iba volviendo más oscura, las noticias del televisor eran apenas entendibles debido a la velocidad en la que hablaban… Pero parecía que a mi yo pasado eso no le importaba. Ni siquiera lo notaba. Miraba todo el rato al frente mientras iba comiendo lentamente de su bandeja.
Y así hasta irse a la cama, que se tumbó boca abajo, mirando al despertador y, lo que uno consideraría los cinco minutos para dormirse, según el reloj fueron casi un par de horas.
Cuando abrí los ojos, al despertarme, volvía a estar en la clase. Me giré, hacia la pizarra, pero Harry ya no estaba. Volví a mirar a mi yo pasado y atrás, pero tampoco estaba ahí.
-¿Matt? –Preguntó una voz a mis espaldas.
-¿Si? –Me giré y pude observar a Harry, solo que tenía algo cambiado y no sabía identificar el que-. ¿Dónde te habías metido?
-Te fui a buscar –su voz era algo más grave, apenas perceptible-, pero no te encontré.
-Entiendo… Pero ¿qué es lo que acaba de suceder?
-¡Ah, nada del otro mundo! Solamente te has metido en otro de tus recuerdos dentro de este recuerdo sin que yo me hubiera podido anexar.
-Ajá…
-Pero creo que he descubierto como arreglar las cosas –dijo, sonriente-, Matt. Y creo que esto te alegrará.
-Enséñamelo, pues.
-Claro. Coge mi mano.
Extendió su brazo y yo le cogí de la mano. Acto seguido volvimos juntos al recuerdo del accidente, pero no volviéndolo a vivir todo de nuevo. Solamente momentos antes de la explosión y, cuando esta tuvo lugar, Harry que parecía estar sentado atrás como podía, me indicó que abrazara a mi madre.
Y así hice, dejando de obedecer la norma que me impuso en un inicio de dejar que las cosas fluyeran, controlé mi cuerpo infantil y abracé a mi madre, quien también me abrazó a mí.
Cuando la cosa pareció calmarse, abrí los ojos y miré de reojo atrás. Harry ya no parecía estar. Luego miré arriba, observando a mi madre que ya había dejado de abrazarme tan fuerte, y vi como la comisura de sus labios formaban una pequeña sonrisa.


Espero que os haya gustado. Creo que pocos os esperaríais esto (ni idea, si os lo esperabais... os aplaudiría, francamente), pero aún así ¿qué os ha parecido? Espero que os guste, además de seguiros dejándoos con la intriga de "¿qué pasará ahora?" para que sigáis leyendo esta pequeña serie. Así que, como siempre, podéis ir diciendo lo que os parece y demás comentando, valorando, opinando, etcétera, etcétera. Y hago un pequeño aviso de que, dentro de pocos capítulos (ya veréis porque), seguramente se modifique un poco el estilo de narración y el narrador, pero no os digo más.


   ¡Un saludo y hasta la próxima!

miércoles, 14 de noviembre de 2012

Un bar cualquiera - Recuerdos

¡Buenos días queridos lectores! Cuanto tiempo sin hacer una entrada de buena mañana, ¿eh? Bueno, he de admitir que esta vez me permito el lujo por lo de la vaga general (sé que debería estar manifestándome y todo eso, pero aún tengo muchas cosas que hacer y, francamente, no hay nada como poder publicar algo de buena mañana.
Así que bueno, hoy no tengo demasiadas cosas que contar, ya que es una entrada publicada de "buena mañana". Así que os explicaré algunas cosas que tenía pensadas:
Para empezar, seguramente utilice lo de Wattpad (y alguna web por el estilo) donde colgaré el inicio de esta serie (si le gusta a la gente... Que lo lean directamente del blog, jeje) y algún relato más. Pero tranquilos, el blog será el único lugar exclusivo donde colgaré mis escritos (a no ser que se presenten para un concurso y deban ser inéditos, claro está).
Así que bueno, vayamos al relato. Hoy es un capítulo corto, como toda serie, tiene sus capítulos más largos y más cortos, pero creo que este no hacía falta alargarlo más. Una vez leído supongo que lo entenderéis. Pero no os entretendré más, aquí lo tenéis:


Volvía a tener trece años, estaba en la escuela. Primaria aún, ya que tuve que repetir un curso debido a las mudanzas al piso de soltero de mi padre desde que mi madre murió en un accidente automovilístico, en el cual yo estuve. Esa mudanza se debió a que él no ganaba lo suficiente para poder pagar la hipoteca de la casa del campo donde habíamos decidido vivir hasta entonces, aunque fuera el sueño de mi madre. Nunca mi padre me echó nada en cara, pero tampoco quiso hablar del tema. Sabía perfectamente que le afectaba, pues todas las noches de mis once años lo escuchaba llorar en la habitación de al lado. A pesar de que él no dijera nada yo sabía por alguna razón, que su muerte había sido culpa mía. Yo hubiera podido evitar ese accidente, pero era esa sensación que tienes de pequeño de poder hacer todo pero no saber cómo.
Todo eso pasó por mi mente durante, por mi mirada clavada en el reloj de aguja de encima la pizarra, sólo dos minutos. Todo el accidente, el camión precipitándose hacía nuestro coche, pareciendo que todo fuera a cámara lenta debido a la tensión. Toda la mudanza, donde mi padre casi ni hablaba ni comía, solamente actuaba con la mirada perdida. Todo ese año, que pareció no tener sentido alguno. Todo circuló por mí mente en apenas dos minutos.
Algo no cuadraba en eso. Todo un año vivido en dos minutos…


Vale, sé que puede ser bastante breve, así que me replantearé si mañana subir el siguiente capítulo, ya que también es cortito, eso sí. Me basaré en subirlo o no dependiendo de las visitas en el blog a partir de este relato corto y en las valoraciones que la gente deje abajo (reacciones y demás), sino... A esperar a la siguiente semana. Y no, no lo hago para obligaros a votarlo ni nada, sino para ver que os parece y, además, ver si os está gustando la serie.
Pero bueno, esto es todo por ahora, así que nos volvemos a ver mañana o, sino, el fin de semana.

   ¡Un saludo y hasta la próxima!