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viernes, 8 de febrero de 2013

Confusión

¡Buenas tardes queridos lectores! Hoy os traigo como prometí el sueño que tuve.. El jueves de la semana pasada, el cual he intentado escribir de la manera más comprensible que me ha sido posible pero que, aún así, tiene alguna que otra cosa que... podría requerir releerse.
Por cierto, en la página de Facebook (ni Tuenti ni Twitter) iré colgando algún fragmento de cosas que esté escribiendo o tenga entre manos, así podréis ver algunas cositas de mi trabajo que todavía sea inédito  y, además, podréis opinar o comentar lo que os parezca, ya que me gusta saber la opinión de mis lectores (que ya se empieza a escuchar más sus voces por el e-mail de contacto).
Pero bueno, os dejo con el sueño-relato y, como siempre, espero que disfrutéis de la lectura y, si hay algo confuso (como ya indica el propio título), releedlo, que es normal, ya que el sueño fue muy, pero que muy, raro.


   No sabía nada del exterior. Me parecía que llevaba décadas encerrado en esas oscuras habitaciones, donde de tanto en tanto me sacaban para hacerme un análisis de sangre y poco más antes de volverme a encerrar.
   Pero esta vez fue distinto. Tras sacarme de mi sombrío habitáculo, me llevaron cogido de los brazos por un pasillo fuera de lo habitual. Quizá ya no les era útil e iban a descartarme, eliminarme. Aunque según avanzaban los dos hombres, llevándome a rastras, pasamos por un pasillo que las paredes laterales era de plástico, y allí se podía apreciar algún tipo de museo o almacén arqueológico, aunque poco pude ver, pues no tardamos demasiado en entrar en otro oscuro pasillo, como el del inicio.
   Al final de dicho pasadizo se podían apreciar unas pequeñas luces anaranjadas, las cuales mostraban tres celdas donde solo la de la derecha parecía tener espacio. La de la izquierda y la del centro estaban rebosantes de unos individuos desconocidos.
   Cuando me echaron dentro de esa prisión pude observar que allí había cuatro personas más. Un tipo estaba sentado en una esquina, otro cogido de los barrotes, observándome, y luego una chica abrazada a un chico sentados en la cama.
   Cuando los dos supuestos guardias se fueron, el tipo cogido a los barrotes se acercó a mí, como inspeccionándome, para luego coger una barra de la puerta y ver que esta estaba abierta. Pero no se atrevió a salir y nos quedamos así hasta dormirnos.
   Cuando desperté, mis nuevos compañeros hacía tiempo que lo estaban y observaban fijamente la puerta. Estaba abierta. Y el rarito que me observó en nuestro primer encuentro ya no estaba allí.
   La luz naranja empezó a parpadear, emulando las señales de alarma.
   Las personas de las celdas vecinas empezaron a removerse, nerviosos, y a hablar entre ellos.
  Un sonido extraño provino del interior del oscuro pasillo.
 Con más curiosidad que miedo, me asomé levemente, y pude ver como algo blanquecino brillaba en la oscuridad. Acto seguido, esa cosa corrió hacia mí mientras veía a los otros presos intentando hacer un agujero en la pared con una cucharilla, como hacía la celda del centro y, la de la izquierda, parecía que querían abrir el agujero a puñetazo limpio.
  Fallo mío por despistarme, pues esa extraña criatura se abalanzó hacia mí, tirándome contra la pared y mordiéndome el antebrazo derecho con el que me había cubierto por acto reflejo.
  El muchacho que parecía ser conocido de la chica cerró la puerta mientras esta gritaba que me deshiciera de esa cosa, que parecía tratarse de los huesos de un dinosaurio raptor con vida propia. Así que, como pude, sin que este soltara mi antebrazo, coloqué su cabeza bajo mi axila izquierda y, mientras hacía presión con esta, moví el brazo derecho hasta conseguir desnucarlo y arrancar su cráneo del resto del cuerpo. Los huesos se desplomaron al instante y la mandíbula dejó de ejercer presión.
  Al final el resto del “equipo” logró hacer el agujero y salimos por allí. Fuera encontramos a nuestra izquierda el grupo del medio y, bajando por unas escaleras de delante nuestro, el grupo ruso de la izquierda.
  El grupo central, seguramente americano, no dudó y bajó cuando los rusos acabaron, pero no llegaron muy lejos, ya que esos tipos les dispararon flechas con unas cerbatanas que parecieron encontrar abajo.
  Nosotros esperamos pacientes a que se fueran y, cuando eso pareció, el individuo que parecía vivir en la esquina, bajó rápidamente.
  Por lo visto, uno del grupo debía estar quedándose de guardia, pues nuestro “amigo” no dio más de dos zancadas antes de encontrar la muerte por una cerbatana.
  Miré a la derecha y pude ver una puerta, así que se lo indiqué a la pareja que no dudó ni un instante, pues el chaval abrió la puerta entrando en un dormitorio y siguió recto, hasta la siguiente puerta, donde se trataba de otro dormitorio pero más serio; el primero parecía ser de algún adolescente y el del final de sus padres.
   El desconocido llamó a la chica después de echarse en la cama de más al fondo, pero esta no vino, sino que entrecerró la puerta y se tumbó en la cama. Nada más hacerlo, alzó la cadera y me miró, sugerente. Vacilé unos instantes, pero al final cedí. Al final no acabamos manteniendo relaciones completamente ya que, mientras estábamos en ello, un ruido extraño de la otra habitación nos distrajo.
   Ella se levantó para mirar por la ventana de la habitación y vio la ciudad en ruinas, con un grupo de extraños individuos alrededor de un barril en llamas. Yo no tardé en levantarme, curioso, e ir hacia allí mientras me subía los pantalones.
   Fui corriendo a la otra habitación, para avisar al muchacho, pero al entrar vi como estaba de rodillas en la cama, con la boca abierta y los ojos desorbitados. Unas alas negras surgieron de repente, rompiendo la parte de atrás de su camiseta, mientras escuchaba una especie de grito proveniente de su boca.
   Ahora todo vino a mi mente: después de ese desastre nuclear a niveles internacionales, casi toda la superficie resultó ser inhabitable para el ser humano, así que vivimos bajo tierra mientras arriba algunos seres iban mutando. Debido a las mutaciones, los residentes del subsuelo tuvimos que ir haciéndonos pruebas para garantizar que no mutáramos y, los que tenían riesgo de ello, eran encerrados.
  Por lo visto, aunque ni la muchacha ni yo hubiéramos mutado, el chaval pareció que sí y, según entendí, por el shock emocional de que la chica me hubiera elegido a mí en lugar de a él.
  Girándome de golpe le grité a la chica que corriera y se escondiera, pero que no fuera ni a la celda ni bajara las escaleras y eso hizo, salió corriendo por la puerta mientras yo volvía a girar la cabeza para mirar al muchacho. Por lo visto ahora tenía su mirada clavada en mí, sin haber cambiado de postura. Y me miraba fijamente. Me miraba a los ojos, con una furia y sed de sangre indescriptibles. 


Bueno, espero que os haya gustado y lo hayáis entendido después de todo. El final es bastante claro y concluyente, por lo que creo que leyendo solo eso ya se puede entender de que va el sueño que tuve, aunque claro, la gracia de las historias es leerlas totalmente de pa a pe. Pero bueno, ya sabéis que podéis opinar por comentarios, votando o marcando las casillas que creáis, compartiéndolo por los medios que tengáis o contactar directamente conmigo por los medios expuestos en el apartado de Contacto.

   ¡Un saludo y hasta la próxima!

miércoles, 16 de enero de 2013

Amor

¡Buenas tardes queridos lectores! Como prometí, traigo un relato esta semana y el fin de semana continuaré con la serie semanal (espero no defraudaros). Aún así, como ya dije, los relatos sueltos los iría colgando cuando encontrara un hueco de lunes a viernes, sin día fijo para ponerlo, así si me venía la "inspiración" en algún momento y el relato me gustaba, quizá os lo enseñaba tal cual.
Pero yendo al relato, en este el título seguramente no se asemejará demasiado al contenido que estarías pensando al leerlo, si alguien tenía una ligera idea, me sorprendería en parte, pero tampoco es muy complicado. Aunque mejor no digo nada más y dejo que juzguéis vosotros mismos al leer este relato breve el cual decidí no retocar apenas nada (solo corregir) después de escribirlo (hace relativamente poco). Espero que os guste.


   Las guerras terminaron, las peleas cesaron, las disputas se solucionaron. En esos momentos, el odio y la muerte por parte del hombre para los hombres terminó. En esos momentos, la comprensión y la estima afloró, dejándose ver para todos los hombres que no habían visto la luz hasta ese día.
   Lástima que eso solo sucediera cuando los días de su reinado fueran a terminar finalmente, pues el gigantesco astro que se precipitaba hacía su mundo era imparable.
  Lástima que, el sentimiento más sincero y al mismo tiempo más oculto del hombre, solo surgiera en los momentos de desesperación. Cuando ya estaba todo perdido.
  Pues, si dicho sentimiento de colaboración y prosperidad guiada por la estima colectiva hubiera brotado antes de sus corazones, quizá ese fatídico día hubiera podido ser evitado. Quizá, ese fatídico día pudiera ser arreglado. Quizá.
   Pero ese quizá nunca llegó y su gloriosa era acabó.


Bueno, espero que os haya gustado a pesar de su brevedad y, como dije, ando mirando un poco el retoque del estilo de los relatos y tal, aunque me gusta demasiado el tipo de letra Georgia en cursiva. Así que por ahora, de aquí en adelante, lo que haré será poner de otro color lo que sea el relato.
Volviendo al escrito, ¿os esperabais que fuera de este estilo? Espero poder pillaros de improvisto, pues no sabía muy bien que título ponerle al relato.
Y creo que quizá últimamente escribo sobre hechos catastróficos y demás, eso puede a deberse a que ando en mitad de la escritura de leyendas, sucesos, profecías y demás para una novela fantástica-medieval (por ejemplo, el relato de Guerra o el cuento de Pequeña estrella tendrían influencia o formarían parte de ese mundo que estoy construyendo a base de líneas y líneas de palabras, pues no es lo mismo que esté en mi cabeza que transmitirlo en el texto y, espero, que en esos dos ejemplos os guste lo que hayáis visto por ahora).
Aunque bueno, creo que ya me estoy alargando un poquitín y estoy indagando sobre un proyecto futuro que de momento está bastante lejos de terminarse, así que me despido ya, diciendo que nos veremos este fin de semana con un nuevo capítulo de Un bar cualquiera y me voy que tengo todavía muchos quehaceres.

   ¡Un saludo y hasta la próxima!


Edit: Quise modificar lo de las reacciones, conseguí poner 5 y que se vieran bien sin cortarse. ¿El precio? Se han perdido casi todas los votos (excepto los de "divertido", que al ser el primero no lo toqué y quizá por ello no se han perdido). Así que francamente, no sé si he pagado un precio bastante alto con tal de solucionar el problema... Así que agradecería si pudierais volver a hacer vuestras pequeñas contribuciones en las Reacciones otra vez, os lo agradecería muchísimo..

lunes, 17 de diciembre de 2012

Tiempo

¡Buenos días estimados lectores! Hoy os traigo un relato que presenté por los concursos entre usuarios de Bubok, solo que un pelín cambiado y creo que corregido. Aunque antes os he de informar que para el lunes o el martes seguramente tenga una pequeña sorpresa para vosotros y espero que os guste.
Pero bueno, avisando previamente, hay que estar atento a la lectura para poder seguir el hilo sin perderse (cosa que ha sucedido con algunas personas), pues no es un texto sencillo. Pues el tema principal es la manipulación del tema y, por ello, no es fácil de leer. Pero si lo lográis comprender entero y haceros el esquema y la imagen del orden y la línea cronológica del relato, me sentiré orgulloso. Además de que vosotros podréis disfrutar mucho más de la lectura. Y, como en algunos relatos utilizo la cursiva pero todos los publico en cursiva, lo que haré será poner negrita donde iría la cursiva, porqué muchas veces dicha palabra en cursiva suele ser importante.
Aunque no me iré más por las ramas y os dejaré ya el relato. Espero que os guste y recordad prestar atención.

   Sabía perfectamente que vendría a por mí desde el primer momento en que lo hice. Derrotar a sus versiones pasadas no me aseguraba la victoria. Solamente me daba más tiempo.
   ¿Te preguntas quién soy yo? Raro que a estas alturas no lo sepas. Vendrás de un futuro después de mi muerte o, quién sabe, quizá de un pasado en el que aún no he existido. Pero te responderé, curioso inquilino. Yo soy el amo y señor de lo que ahora estás viendo, has visto y verás. Incluso de lo que nunca llegarás a ver. Pues, querido inquilino, yo soy el Hegemón de todo lo que concierne a este Universo.
   Siéntate, no tengas miedo. No muerdo… demasiado. Te contaré como logré llegar hasta esta posición. Te contaré como, yo solo, logré engañar a esos bobos guardianes y les arrebaté el control. Te lo contaré, sin ningún compromiso por ello. ¡Eh! No, no te inquietes. No te mataré por saberlo, me gusta que se conozca mi historia. Al menos… antes de que desaparezca.

   Desde que nací supe perfectamente que tenía una función especial dentro de este mundo que habitábamos, pues ahora es inhabitable debido a la contaminación prologada a lo largo de los años. ¿Cómo lo supe? Mi mente privilegiada estaba atrapada en el cuerpo de un infante. Pero tenía paciencia, mucha, y el tiempo estaba a mi favor.
   Cuando pude manipular bien los objetos con mis pequeñas manos, simplemente me encargué de que mis padres no fueran un estorbo para mis propósitos. No, no los liquidé. ¿Qué clase de loco eliminaría a sus progenitores? Solamente los neutralicé.
   Manipulando el reloj central de la relojería que tenía mi padre, logré detener el tiempo completamente en todo el globo. Pero dicha tarea fue difícil, así que no lo logré hasta que mi cuerpo físico adquirió los diez años. Aunque una vez hecho fue coser y cantar.
  Mi mente privilegiada, que recordaba mis vidas, todas sus experiencias, todos sus conocimientos, me proporcionó la información para llamarlos y, mientras no venían, no los esperé sin más. Fui construyendo mis propias máquinas, a pesar que el material de este planeta fuera pobre y no diera para mucho en ese momento me fue de mucha utilidad.
    El planeta ya llevaba parado en el tiempo cinco años. Yo había crecido, mi tiempo físico no se había detenido, pero el resto del mundo seguía igual de joven que el primer día. Para que, pasado un año más, por fin viniesen. Por lo visto se habían hecho de rogar.
  Cuando se presentaron les dejé las pistas suficientes para que me encontraran; habían carteles de mi rostro por todas partes, por lo que solo debían seguir el orden cronológico de su colocación para dar con mi posición. Se supone que es una tarea de niños para ellos y no me defraudaron. Pero esperaba que fueran más perspicaces…
  No tardaron en llegar al almacén donde estaba metido, sentado en un sillón de cuero, esperándoles. Cosa de la que me enteré a través del chivatazo de un viejo conocido.
   Al llegar se encontraron todo a oscuras, pero avanzaron sin miedo. Estúpidos. Para cuando se encontraban en el centro del almacén encendí la luz. Eso los cegó y probaron a detener el tiempo, pero allí ya estaba detenido. Yo lo había detenido. Por eso en ese tiempo solamente mandaba yo.
   Esbocé una sonrisa. Ellos se sorprendieron de que su plan no funcionara. Luego me vieron y, sus caras, se convirtieron en una mueca de puro terror.
   Pulsé el botón, reactivando el tiempo y, las máquinas que les rodeaban y que previamente había programado para disparar a un objetivo, hicieron su sencilla labor. Masacraron a esos dos ingenuos. Aún así detuve el tiempo antes de que les hicieran papilla y caminé hacía sus dos futuros fiambres.
   Les arranqué de sus gélidas manos los relojes que poseían y les miré directamente a los ojos. Que desgracia el hecho de ser un Guardián del Tiempo. Te pueden congelar físicamente pero para tu alma seguirán corriendo los años, viendo lo que tus ojos te permitan ver. Y, los suyos, vieron como un niño de dieciséis años sacaba una pistola, les apuntaba, y les reventaba la cabeza en pedazos. Sin ni siquiera mancharse, debido a que la sangre estaba tan congelada en el tiempo como ellos.
   ¿Algo duro quizás? No. Eso fue solamente el inicio.
   Ya disponía de sus aparatos para, no solo controlar el tiempo, sino también viajar a través de él. Además contaba con una ventaja, conocía a mi enemigo y, él, no me conocía a mí. Todavía.
   ¿Qué hice después, preguntas? Veo que te ha entrado curiosidad. Proseguiré.
   Fue sencillo, fui viajando por los distintos tiempos, dejando la Tierra congelada, eliminando los Guardianes del Tiempo en sus tiempos pasados. Antes de ser seleccionados como tales. En algunos casos, antes siquiera de ser planificados para ser procreados. Sí. Maté a infantes, a padres y madres. Sí, también a mujeres embarazadas. Y a familias enteras.
   ¿Qué? ¿Si me arrepiento? No seas bobo, inquilino. Todo sea por la hegemonía del Universo. Bajo mi mandato.
  Llegué, en una ocasión, incluso a provocar un genocidio. Destruyendo el planeta natal de esos guardianes. Pero a esos no podía matarlos en el pasado, sino mi plan nunca hubiera funcionado en el presente. Eso lo hice en el futuro, claro está.
  Pero nunca llegaría a saber en qué tiempos y espacios estaba infiltrado un Guardián del Tiempo. Por eso mi yo del futuro se encargó precisamente de buscarlos y me mandó una lista a mi yo del pasado para que ahora, en la actualidad, ya estuvieran todos liquidados.
  Sé perfectamente que el tiempo tiene sus reglas. Sus normas. Y que no deben ser quebrantadas inquilino. ¿Pero acaso tú has seguido siempre todas las leyes al pie de la letra? Además, contando que era por una buena causa: Hegemonizar el Universo. No me mires así, ambos sabemos que tengo razón. Pero déjame continuar.
   Sí, llegó el momento en que no quedaba ningún guardián con vida. Todos estaban muertos y mis manos futuras, pasadas, presentes manchadas de sangre temporal. Pero no me importaba, ahora ya podía aprovechar la hegemonía lograda bajo mi único mandato y poder temporal. Yo era, y sigo siendo, el dueño del Tiempo. Y nadie más ha conseguido arrebatármelo. Ni siquiera esas escuadrillas idiotas.
   ¿Cuáles, preguntas? Te responderé con gusto.
   El Tiempo no es tonto del todo, así que al ver que se le había manipulado al antojo de alguien, creó el Don. Sí, el Don. Una capacidad que aparecía en unas pocas personas que les permitían viajar al pasado, pero sin poder regresar al futuro. Cosa que les hacía correr un gran riesgo, pues debían vigilar todos sus actos. Se hacían llamar los Restauradores del Tiempo. Y a mí me llamaban el “Aniquila Tiempos”. Y bueno, tuvieron parte de razón… Aniquilé su tiempo.
   Sólo tuve que capturar a uno, que lo hice con mis propias manos al venirme a la mente un recuerdo de mi yo pasado donde uno de ellos lo intentaba matar y, mis progenitores, lograban salvarme. Querían aprovechar que aún era un infante, pero no podían matarlos a ellos, podrían cambiar y alterar el Tiempo, convirtiéndose en "seres como yo". Cosa que se suponía que odiaban y tenían prohibido.
   Pues bien, una vez el recuerdo afloró en mi cabeza, viajé a ese tiempo y lo capturé. Luego conseguí que cantara y, los recuerdos que tuve al ver como lo decía todo, hicieron que desapareciera al rato. ¿Cómo? Sencillo. Mi yo futuro recibió los datos y, sencillamente, se encargó de que nunca nacieran. Si, cree otra paradoja en el Tiempo. ¿Pero qué más daría? Era el señor y amo de éste. Estaba incluso por encima de él.
   Pero supe que algún día acabarían mis días cuando recibí la nota de mi yo futuro. Una nota sencilla y clara. El Fin del Tiempo.
   Por lo visto, mi enemigo, al que utilicé para obtener la hegemonía del Universo y mi cargo como su Hegemón, decidió sacrificarse para derrotarme. Acabando, no solo con él y conmigo, sino con todo. Y, debido a esto, no sólo se convirtió en mí al querer eliminarme en el futuro con una medida tan drástica que incluso yo hubiera tomado, si hubiera sido necesario, eliminando en el pasado a los Guardianes del Tiempo. Sólo que él resultó ser más estúpido. En lugar de programar su fin en el pasado, para que esto nunca hubiera pasado, lo hizo en el futuro.
   ¿Cuándo es, preguntas? Dentro de dos horas, inquilino. Aunque desde el inicio que supe mi cometido en este lugar, tomé el riesgo de que, al quebrantar las leyes del Tiempo, éste, tarde o temprano, lograría el método para reparar su error. Aunque fuera radicalmente.
¿Y por qué no me preocupa? Es fácil, porqué aunque el Tiempo se acabe, habré ganado. Te habré ganado. Pues ahora es mi Tiempo y no el tuyo, inquilino.

Bueno, ¿habéis podido seguir bien el hilo y comprender el relato al 100%? Espero y deseo que si, al igual de que os haya gustado. Añado para deciros que pretendía colgar la entrada esta mañana, pero me tuve que ir a hacer un trabajo y lo dejé en un borrador, por eso os lo cuelgo ahora. Aún así disculpad la tardía hora. Os añado aquí, al final, una pequeña canción que me encantó nada más escucharla como la canta Malukah (si, si, acabo de hacer un poquitín de publicidad, pero canta de una manera..). Pero bueno, me despido ya.



   ¡Un saludo y hasta la próxima!

viernes, 14 de diciembre de 2012

Un bar cualquiera - Azul marino

¡Buenas noches estimados lectores! Sé que es un pelín tarde, pero es que hoy he tenido que hacer un examen aquí en casa (sí, sé que es un chollo, pero no era precisamente fácil). Pero dicen que lo bueno se hace esperar (ego por doquier), así que ahora os colgaré el capítulo que toca. Además de que supongo que ya habréis visto la nueva sección, la portada de la serie (espero que os guste) y el gadget en la barra lateral derecha para ir directamente a la sección correspondiente (por si os encontráis leyendo un capítulo que lleguéis antes al listado que ir subiendo y bajando). Aunque también he pesado en añadir links en cada entrad que ponga "Capítulo siguiente" - "Capítulo anterior". Pero bueno, ya veré.
Así que no os haré esperar mucho más de lo que ya habéis esperado y os dejo el capítulo titulado "Azul marino". Espero que lo disfrutéis.


Los latidos de mi corazón iban acelerados, al igual que mi respiración, que incitaba a mi boca coger todo el aire posible y soltarlo rápido continuamente, como si me estuviera ahogando.
Mis ojos, abiertos como platos, se deslizaron hacía arriba de esa gentil sonrisa, buscando la mirada del tipo que tenía frente a mí.
-Tranquilo –dijo con un tono suave-. Lo que  te está sucediendo es normal. Aún no te has acostumbrado. Sería raro que lo estuvieras.
Su melodiosa voz entraba fácilmente en mis oídos, pero no lograban calmarme. Ni mucho menos después de haberlo visto morir delante de mí a quien ahora tenía enfrente. Es más, lo había matado yo mismo. No entendía nada y, eso, hacía que mi inquietud creciera, juntamente a mi nerviosismo y sensación de ahogo.
Puso una mano sobre mi cabeza y cerró sus ojos. Yo abrí todavía más los míos, al mismo tiempo que intentaba coger más aire con la boca. Pero parecía que el aire no quisiera entrar, así que mis ojos se deslizaban de una punta a otra, buscando algún lugar sin saber bien que pretendía encontrar.
Intenté levantarme, pero mi cuerpo parecía estar completamente congelado y, el hombre de delante, tampoco se movía.
En cuando noté que se me escapaba el poco aire que me quedaba todo volvió a la normalidad. Por lo visto solo había pasado un segundo.
-Creo haber descubierto algo importante, Jack.
-¿Importante para qué? –Logré gesticular al haber cogido de nuevo aire, cosa que consiguió tranquilizarme lo suficiente como para aventurarme a preguntar.
-Para todos.
Una puerta secundaria dentro de la estancia se abrió al cabo de un rato, cuando ya había logrado serenarme y el tipo se me había presentado con el nombre de James. Por ella entró Jack, que miró directamente al canoso sin reparar en mí, para preguntarle sobre el qué. Él simplemente le respondió que debíamos hablarlo los tres, en una mesa tranquilamente. Por lo que se levantó y salió por la puerta, dejándome a solas con Jack durante unos instantes antes de echarme una ojeada e irse por la puerta que había entrado.
Me quedé ahí quieto, esperando alguna indicación y, al poco rato, se abrió la puerta. Pensé en Harry, pero resultó ser Jack que asomaba la cabeza preguntándome si pensaba venir.
Afirmé con la cabeza lentamente y me levanté para salir de allí y entrar en otro habitáculo, el cual era más pequeño y tenía una mesa metálica parecida a las de oficina con cuatro sillas del mismo material y estilo. Me senté delante de James, estando en diagonal con Jack.
-Sé que estarás confundido por lo ocurrido antes. Tu sueño y el recuerdo dentro de ese sueño.
-¿Así que fue todo un sueño…?
-Sí. Podría decirse.
-¿A qué te refieres exactamente?
-No fue del todo un sueño. La parte del recuerdo se podría decir que sí, ya que eso fue algo personal tuyo. Aunque el resto ya no.
-¿Así que has indagado en mis recuerdos, James?
-Eso es lo de menos.
Mantuve la serenidad, callándome a pesar de que me hubiera provocado de nuevo la rabia que había sentido hacía él en ese supuesto sueño.
-Lo importante son las reacciones –soltó Jack-, Matt. No lo vivido.
-Tsk. Sigue.
-Bien. Todo sucedió dentro de tu cabeza, provocado por mi don.
-¿Así que me diste el lujo de reventarte la cabeza?
-En parte sí, en parte no. Yo cree la escena, luego se desarrolló según los acontecimientos. Pero lo más importante es que te dejaste guiar por unos instintos incorrectos.
-No pretendemos ser tus enemigos, Matt.
-Continúa.
Carraspeó un momento.
-Seguramente las cosas hubieran cambiado bastante en una situación real, pero quise hacer el lugar lo más “manso” posible. Pero no me andaré con rodeos; quería averiguar cómo te comportarías en determinadas situaciones. Es decir, intentaba manifestar tu don, pero me ha resultado imposible. ¿El por qué? Ni idea. Quizá el listado sea erróneo a pesar de que Jack defienda que no, pero sea lo que sea, no está a mi alcance psíquico por el momento. Eso sí, procura controlar un poco más tu genio.
-Descuida. ¿Y ahora qué?
-Si dejaras tu defensiva apartada por un tiempo quizá podríamos hablar con mayor normalidad.
Guardé silencio un largo rato, pero al final recapacité, ya que estando en la situación que me encontraba, lo más estúpido que podía hacer era lograr su enemistad. Además, por ahora no habían hecho nada con mala fe. Jack defendía su ideal en ese supuesto listado y James era algo huraño por naturaleza. Aunque aún desconocía mucho sobre el joven que nos recibió, sin olvidar otro hecho.
-Harry… ¿Era real?


Bueno, bueno, bueno, lo dejo aquí por el momento. Espero que os haya gustado y siento el retraso (además, la entrada la quería subir a las 0h, pero con los últimos retoques del capítulo, la intro, el final, etiquetas y demás... se me ha alargado. Lo siento.) Aún así ya sabéis que podéis opinar y demás, sin olvidar de que compartirlo y votar el blog nunca viene mal. Pero me despido ya.

   ¡Un saludo y hasta la próxima!

miércoles, 14 de noviembre de 2012

Un bar cualquiera - Recuerdos

¡Buenos días queridos lectores! Cuanto tiempo sin hacer una entrada de buena mañana, ¿eh? Bueno, he de admitir que esta vez me permito el lujo por lo de la vaga general (sé que debería estar manifestándome y todo eso, pero aún tengo muchas cosas que hacer y, francamente, no hay nada como poder publicar algo de buena mañana.
Así que bueno, hoy no tengo demasiadas cosas que contar, ya que es una entrada publicada de "buena mañana". Así que os explicaré algunas cosas que tenía pensadas:
Para empezar, seguramente utilice lo de Wattpad (y alguna web por el estilo) donde colgaré el inicio de esta serie (si le gusta a la gente... Que lo lean directamente del blog, jeje) y algún relato más. Pero tranquilos, el blog será el único lugar exclusivo donde colgaré mis escritos (a no ser que se presenten para un concurso y deban ser inéditos, claro está).
Así que bueno, vayamos al relato. Hoy es un capítulo corto, como toda serie, tiene sus capítulos más largos y más cortos, pero creo que este no hacía falta alargarlo más. Una vez leído supongo que lo entenderéis. Pero no os entretendré más, aquí lo tenéis:


Volvía a tener trece años, estaba en la escuela. Primaria aún, ya que tuve que repetir un curso debido a las mudanzas al piso de soltero de mi padre desde que mi madre murió en un accidente automovilístico, en el cual yo estuve. Esa mudanza se debió a que él no ganaba lo suficiente para poder pagar la hipoteca de la casa del campo donde habíamos decidido vivir hasta entonces, aunque fuera el sueño de mi madre. Nunca mi padre me echó nada en cara, pero tampoco quiso hablar del tema. Sabía perfectamente que le afectaba, pues todas las noches de mis once años lo escuchaba llorar en la habitación de al lado. A pesar de que él no dijera nada yo sabía por alguna razón, que su muerte había sido culpa mía. Yo hubiera podido evitar ese accidente, pero era esa sensación que tienes de pequeño de poder hacer todo pero no saber cómo.
Todo eso pasó por mi mente durante, por mi mirada clavada en el reloj de aguja de encima la pizarra, sólo dos minutos. Todo el accidente, el camión precipitándose hacía nuestro coche, pareciendo que todo fuera a cámara lenta debido a la tensión. Toda la mudanza, donde mi padre casi ni hablaba ni comía, solamente actuaba con la mirada perdida. Todo ese año, que pareció no tener sentido alguno. Todo circuló por mí mente en apenas dos minutos.
Algo no cuadraba en eso. Todo un año vivido en dos minutos…


Vale, sé que puede ser bastante breve, así que me replantearé si mañana subir el siguiente capítulo, ya que también es cortito, eso sí. Me basaré en subirlo o no dependiendo de las visitas en el blog a partir de este relato corto y en las valoraciones que la gente deje abajo (reacciones y demás), sino... A esperar a la siguiente semana. Y no, no lo hago para obligaros a votarlo ni nada, sino para ver que os parece y, además, ver si os está gustando la serie.
Pero bueno, esto es todo por ahora, así que nos volvemos a ver mañana o, sino, el fin de semana.

   ¡Un saludo y hasta la próxima!