Una caricia espacial recorre nuestros oídos con la melodía de las estrellas brillando en unos ojos de cristal que se cierran para deslizarse por las cálidas mejillas, enrojecidas frente al inmenso paso del tiempo emocional que inunda un pecho saturado de sensaciones e imágenes, recuerdos de una vida imaginada y realizada entremezclados en el pasado convertido en presente a través de las palabras que, solas pero acompañadas, surgen de los labios que fueron besados por quienes ya no están, pero viven en la memoria de quien posa los dedos sobre el tierno césped y alza la vista al cielo nocturno para suspirar, fundiéndose con la calmada oscuridad que acoge su cuerpo, con cariño, en el delicado ocaso –de aquel porvenir que aún está por llegar.
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lunes, 1 de febrero de 2021
domingo, 12 de mayo de 2019
El atardecer me recuerda a ella
El atardecer me recuerda a ella. El sol poniéndose tras la tierra y las nubes, brillando aún en el cielo azulado, según ella espera, a mi encuentro, frente al museo. La noto cerca y lejana, fuera de mi alcance si intento rozarla, y aun así dispuesta a yacer en mi cama. ¿Cómo, si es que lo hay, y cuándo podré entrelazar mis dedos con los suyos fuera del lecho? ¿En qué momento nuestras miradas se fundirán en un cálido beso? Añoro su fragancia impregnando mi deseo, como su tierno cuerpo abrazado a mi pecho, pero por mucho que anhele no puedo hallarla más allá de en mis recuerdos, cual dulce memoria estancada en unos labios entreabiertos.
miércoles, 14 de marzo de 2018
Miradas perdidas
Te observo esta noche donde tus pupilas no se cruzan con las mías y pienso “Efialtes...” en voz baja,
queriendo que tus ojos se fijen en los míos en mitad de una oscuridad estática,
en medio de un pedazo de tiempo congelado en papel, como si ese imposible fuera
realizable a través del susurro de una palabra.
La noche se ha posado sobre
tu cuerpo en forma de sábanas y acaricia tu piel mientras las manos,
invisibles, aprietan sus dedos anhelantes. Tus yemas reposan sobre la nada y
las mías sobre el recuerdo; si al menos pudieran cruzarse durante un breve
momento... quizá de esa forma las pupilas chocarían entre ellas y los labios
quedarían entreabiertos, sin necesidad de hablar, mientras las miradas
contemplan lo ajeno y el murmuro precede al suave e intangible beso.
viernes, 4 de abril de 2014
Susurro nocturno
Dos
siluetas, tendidas sobre la fresca hierba, húmeda por algunas gotas de rocío
que empiezan a posarse encima de ella. Un pequeño mantel a un lado, de fina
tela a cuadros rojos y blancos; apenas perceptibles bajo la escasa luz de la
luna y las estrellas.
Dos
manos, encajadas la una con la otra, sintiéndose como dos piezas de un puzle al
fin unidas. Pero con las miradas de sus dueños perdidas, extraviadas en la
infinidad del firmamento.
Un
reflejo, visto de soslayo, provoca que los ojos de él contemplen el blanquecino
rostro de la joven, iluminada con los rayos lunares, los cuales provocan que su
mirada centellee. Más incluso que el propio lago que a su mismo lado se
extiende.
Se le acerca,
tímidamente, mientras la muchacha aún fascinada, pareciendo por el cielo
hechizada, no se percata de cómo él, lentamente, aproxima ambos semblantes.
Hasta que finalmente, ella, como si de vuelta a la tierra cayera, mira a su lado
izquierdo, donde el rapazuelo.
Un
ligero rubor se asoma en su faz, pero no se aparta, no lo empuja, sólo cierra
su mirada. Esperando que el puzle de sus manos ocurra con sus labios. Disfrutando
del encaje, del tímido ajuste en forma de beso que hace que se deje caer
suavemente en el lienzo. Apegándose, el uno al otro. Concordando cada parte
según aumenta el contacto. Sin dudar, directo. Pero lentamente, disfrutando del
juego. Hasta que ella abre los ojos y suspira, observando arriba. Y él, en un
susurro, hace que vuelva a cerrar los párpados y goce. Disfrutando de aquel
sutil momento alejado de todo, cubiertos bajo el manto de luceros.
Nota: Éste es un texto escrito a mitades de 2013, aunque contiene algunos ligeros retoques para que quede más pulido. Por esta razón quizá se noten algunas diferencias con los relatos más actuales.
martes, 8 de octubre de 2013
Delicadeza
¡Buenas tardes, queridos lectores! ¿Todo bien? Eso espero. Yo en breves empezaré una de las dos escuelas de escritura a las que asistiré este curso, por lo que quizá no se haga seguro que suba los relatos el lunes. Aún así, hoy os traigo un tipo de relato que hacía tiempo que no subía, así que espero que disfrutéis con la lectura que os ofrece.
Unas sábanas
blanquecinas tapando dos cuerpos apegados el uno con el otro.
Una
cabeza apoyada sobre su pecho, con los ojos cerrados y su boquita entreabierta,
respirando lentamente y sintiendo los latidos del corazón de quien momentos
antes ha amado. Escuchando como se calman, poco a poco, recuperando un ritmo
normal pese a ir siempre acelerado ante su presencia.
Un brazo
tras la cabeza de él, haciendo la mano de intermediaria entre ésta y la
almohada. Otro brazo rodeando una femenina cintura, colocando su diestra en el
desnudo muslo de su acompañante y moviéndola ligeramente para propiciarle
suaves caricias por él, yendo de arriba abajo, de su pierna a su barriga y
volviendo a descender.
Un
suspiro escapándose de ambos labios, de ambos amantes, exhaustos y relajados en
ese preciso instante de paz y tranquilidad en el que sólo se escucha el viento
ulular fuera, a través de la ventana por la cual entraba la única iluminación
de la sala.
Él abre
sus ojos y la observa. Sonríe levemente, pues más allá de lo que pueda parecer,
le tiene aprecio y estima.
Ella
mueve ligeramente su cuello y alza la vista, viendo como la mira. No puede
evitar devolverle la sonrisa mientras sus blanquecinas mejillas se ruborizan, embobándose
con el cruce de miradas. Perdiéndose los dos en las pupilas del otro.
Un ligero
movimiento por parte de ella para ponerse encima, sentándose sobre su pelvis, y
dejando al descubierto desde sus pechos hasta su vientre. Para sonreírle
picarona, atrevida, juguetona, y descender hacia él.
Unas
frentes juntas, permitiendo observar mejor ese lugar que expresa todos los
sentimientos y pensamientos sin necesidad de mediar palabras al que hacen
llamar ojos, un sitio que poco a poco va siendo cerrando por sus párpados
mientras sus labios se acercan despacio, rozándose hasta fundirse en un beso. Un
beso oculto tras unos tirabuzones castaños.
Bueno, ¿qué os ha parecido? ¿Ha sido de vuestro agrado? Ya sabéis que podéis comentar, compartir, valorar y opinar entre muchas otras más opciones aquí abajo sin ningún tipo de problema. E, incluso, depende cómo creo que quizá llegaré a aceptar encargos, así que si tenéis alguna sugerencia o petición ya sabéis por dónde se puede contactar conmigo (aunque esto es algo que todavía tengo que mirármelo, por lo que no es del todo seguro).
¡Un saludo y hasta la próxima!
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martes, 10 de septiembre de 2013
Pum pum, pum pum.
¡Buenos días, queridos lectores! Hoy os traigo un relato diferente. ¿Por qué? Bueno, básicamente porque éste tipo de relatos los considero una especie de "relatos visuales". Estos relatos no se basan en los detalles ni demás, sino en los sucesos, es decir, son como si vieras una escena de televisión pero en letras. Lo importante es lo que ocurre y cómo. Los hechos, uno a uno de manera directa, clara y rápida. Nada más.
También he de decir que estoy con una novela que debo intentar terminar en un mes y medio y eso, se crea o no, implica bastante trabajo y dedicación (pese a que esté comunicativo en las redes y demás, eso no significa que no esté pensando en hechos que suceden, escribiendo y demás), es por ello que me he visto algo reducido a nivel de poder subir cosas en el blog, aunque mejor un relato a la semana que nada, creo.
Dicho esto, dejo aquí el relato y os recomiendo que, para este relato, si tenéis alguna canción de ritmo rápido y demás, quizá os ayude a poneros más en la situación, pero eso ya es a gusto de cada persona.
Un
disparo al frente. Falló. Adrede. ¿Para qué iba a querer matarlo a la primera?
¿Dónde estaría el espectáculo? Y lo más importante, ¿y la diversión? El
disparo, claramente, era para avisarle de que estaba allí y, él, iba a ser su nuevo
juguetito hasta que se aburriese. Y lo matara.
El tipo
de pelo oscuro, el “juguete”, al ver el disparo en la pared se tiró a un lado y
cogió el revólver que llevaba en la cintura para inmediatamente buscar al
causante del tiro fallido.
En un
inicio pensó que podría haber sido un francotirador debido al disparo,
pero lo descartó de inmediato. Si lo hubiera sido seguramente no hubiera errado.
Entonces se le iluminó el rostro y pareció comprender que, quien fuera que
fuese el pistolero, quería darle un aviso de que estaba allí. Pero esa cara le
duró bien poco pues, al ocurrírsele tal “genialidad”, alzó la cabeza y recibió
un golpe directo a la nariz de la culata del arma. Instintivamente se llevó las
manos a la cara, comprobando efectivamente que se la había roto. Enfurecido
miró adelante y vio al otro tipo, joven, de pelo rubio oscuro y una barba mal
afeitada de un par de días. Al devolverle la mirada sonrió, provocando al juguete una rabia interior que hizo que
se abalanzara hacia él, tirándolo al suelo, y poniéndole el cañón en la sien.
Él se rió más.
-¿¡De
qué te ríes, gilipollas!?
-De que
no te has dado cuenta que te llevo apuntando los huevos todo este rato –y se
volvió a reír.
-¿Qué
coj…?
No acabó
su pregunta. Otro disparo. Esta vez directo a su objetivo. Le reventó el
escroto de un solo tiro, haciendo que juguetito
se apartara, gritando. El rubiales se levantó y lo miró. Luego le pisó la
mano donde llevaba el arma hasta que la soltó y pudo chutarla bien lejos.
-Resolvamos
esto a la antigua –dijo, lanzando su pistola también lejos-. A puño limpio, ¿te
parece?
-Hijo de
put…
No le
dejó acabar de nuevo la frase. Le pateó la boca mientras le recriminaba sus
malos modales con una risilla estúpida, infantil. El juguete no aguantó más y se tiró encima de él de nuevo, golpeándole
directamente sin dudar un momento. Empezó por darle puñetazos directamente a la
cara y luego en los costados, pero él se reía más y más. Lo tomó por loco, pero
le había reventado los cojones y no iba a perdonárselo. Así que le siguió
golpeando, de nuevo en la cara.
Hasta
que el pelirrubio paró uno de los golpes tras escupirle sangre a la cara y lo
miró serio. Dejando de reírse. Eso intimidó a juguete y recibió de lleno su imprevisible cabezazo. Luego lo giró
y se puso él encima. Su mirada le intimidaba.
Le
volvió a propinar un cabezazo y volvió a su rostro esa sonrisa burlona, pero
como si pretendiera ocultarla. Aunque al siguiente cabezazo no pudo evitar
volver a reírse.
Juguete, trastornado, no aguantó más y
sacó una navaja de un bolsillo interior de su americana para clavársela
inmediatamente en el costillar del supuesto trastornado. Éste se detuvo de
golpe y lo miró con los ojos como platos. Juguete
sonrió.
El
muchacho acercó su cara a él y lo miró directamente a los ojos. Luego lo besó. Juguete se apartó de inmediato,
empujándolo, y él se rió de nuevo.
-Bueno,
bueno –soltó una descabellada carcajada-. Ya me has entretenido suficiente,
pero me aburres –bostezó, exageradamente-. Así que te acabo de dar, como
algunos dicen, el beso de la muerte –volvió a reír.
-¿Pero
qué mierdas dices?
-Shh,
shh. Ahora verás.
Sus ojos
brillaban como una estrella y juguete no
entendía nada. Aunque a los pocos segundos sintió como su pecho se oprimía,
para luego notar un dolor punzante en su corazón. A los pocos segundos, éste
reventó.
-Y por
eso yo no estoy quieto, juguetito mío –volvió a reír-. Porque si me detengo me
pasaría lo mismo.
Dicho
esto, el joven lleno de moratones y heridas pasó tranquilamente por el
vestíbulo, pulsó el botón y entró al ascensor mientras daba golpecitos con el
pie de manera inquieta. Para que su corazón no explotase.
¿Qué os ha parecido? ¿Os ha gustado? Yo a estos relatos los considero casi como los típicos esbozos rápidos que puede hacer un dibujante en una libreta, sin pensarlo demasiado. Pero ya sabéis que podéis opinar, valorar, compartir y demás aquí abajo sin ninguna clase de problemas.
¡Un saludo y hasta la próxima!
domingo, 23 de junio de 2013
Shh...
¡Buenas noches, queridos lectores! Como estos días la mayoría de vosotros estaréis de celebración por San Juan, fin de curso, iniciación de vacaciones y demás, he decidido colgar el relato ahora, en estos momentos (todo y que será mañana cuando avise por las páginas y demás) para quien quiera leerlo ya.
Además, viendo las últimas temáticas que protagonizaban los últimos relatos subidos al blog, pensé que este gustaría y rompería un poco con lo último leído por vosotros. Sin olvidar que también espero que sea de vuestro agrado. Así que aquí os dejo con el nuevo relato. Espero que disfrutéis con la lectura.
Quiero
estar contigo, sentir tu cuerpo pegado al mío, abrazados sin mirarnos.
Quiero
deslizar tus suaves prendas al suelo, como tú harías con las mías, desnudarnos
poco a poco, sin mirarnos.
Sintiendo
cada vez más el calor del uno con el de otro, hasta que, desnudos,
nuestros cuerpos se encuentren y vuelvan a entrelazarse en un abrazo. Y, con
delicadeza, el agua (también caliente), empiece a caer sobre nuestras cabezas,
deslizándose por nuestros hombros, por nuestra espalda, por nuestro cuerpo. Y
tú te gires, dándome ésta, pero aferrando mis manos para que no te suelte.
Aferrando mis manos contra tu vientre, por el cual se van deslizando poco a
poco las gotas que están cayendo sobre nosotros. Y yo, guiado por ellas,
empiece a acariciar con delicadeza tu cuerpo, ayudando a repartir el agua pura
por todo éste. Desde tu cuello, tu escote, tus pechos, hasta tu vientre, tu
cintura, tus muslos. Lentamente, sin mirarnos.
Quiero
notar como abres tu boquita, tímidamente, para soltar un suspiro que se
convierta en vaho, y dejes mis dedos deslizarse con libertad. Subiendo de tus
muslos. Pero no para ir a esos lugares, sino para ir a tu espalda y acariciarla.
Frotarla. Suavemente. Sin que tú te gires, sin que tú me mires.
Quiero
bañar tu cuerpo desnudo junto al mío, con caricias líquidas, caricias que te transmitan mil sensaciones, que te hagan suspirar a pesar de estar tocando levemente tu
desnuda piel.
Quiero
que entonces te gires y alces la cabeza, para mirar a mis ojos directamente, y
acercar tus húmedos labios a los míos. Atrapándolos en un suave beso de apenas
unos segundos. Y luego me abraces, sin mirarme, para acariciar tiernamente mi
dura espalda, y susurres unas palabras que yo acallaré con un “Shh…”
Bueno, espero que hayáis disfrutado con esta lectura. Y cabe añadir que quizá me plantee de subir los relatos sin introducción ni nada de por medio a no ser que deba comunicar algo expresamente, dejando así las entradas sólo con la lectura. Pero bueno, ya sabéis que cualquier cosa la podéis comentar donde creáis oportuno, además de valorar y opinar sobre los relatos.
¡Un saludo y hasta la próxima!
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miércoles, 6 de marzo de 2013
Te quiero
Buenas noches queridos lectores. Por decirlo de alguna manera, pensé que esta semana debía colgar dos relatos en lugar de uno (por lo de la semana pasada), y eso haré. Os colgaré ahora mismito un relato que acabo de escribir y que espero que os guste.
Aunque antes de nada, quisiera aclarar que, como el anterior, está escrito todavía teniendo fiebre (y a lo mejor alguien, cuando lo lea, puede pensar que está relacionado, quién sabe...). También cabe destacar que no soy propenso a publicar aquí en el blog relatos como el que voy a publicar ahora, pero no me refiero a temática concretamente, sino a la manera de escribirlo (ya lo veréis cuando lo empecéis a leer) y, por último, esta vez la cursiva no aparecerá en todo el relato ya que hay una frase en cursiva que es importante (y, francamente, en cursiva y negrita quedaría algo mal). Así que bueno, os cuelgo ya el relato, aunque a nivel de "darlo a la luz" (página de Tuenti, Twitter, Facebook, Bubok, etcétera), seguramente lo colgaría mañana (además de que empieza ya a ser algo tarde).
Pero no me enrollo más (creo que esta será la frase que aparezca más veces en mi blog, no sé, es solo un presentimiento) y os dejo ya con la lectura. Espero que la disfrutéis.
Su olor
impregnó mi olfato.
Su piel
rozó mis labios. Provocándome un suspiro.
Sus ojos
entrecerrados me observaron.
Su boca
se abrió levemente, también jadeó. Al contacto de mis dedos.
Mis
manos vagaron por su cuerpo. Acariciándolo.
Mis
labios se deslizaron por su piel. Besándola.
Mis ojos
se iban cerrando. Inmortalizando este momento.
Mi
respiración se enlentecía mientras mis pulsaciones aumentaban.
Un
gemido ahogado.
Sus
dedos se enredaron en mi cabello, apretando con algo de fuerza.
Mis
manos masajeaban suavemente sus muslos. Interiormente.
Sus
labios se entreabrían, jadeantes.
Mis
besos aumentaban la intensidad. Como el calor del momento.
Otro
gemido. Esta vez más sonoro.
Mi
humedecida lengua recorrió su vientre. Lentamente.
Sus
manos acariciaban, con ternura y ansias, mi espalda.
Me
detuve. En sus pechos. Provocando que jadeara más.
Abrí,
lentamente, mis ojos. Mirándola al alzar la vista.
Ella me
sonrío. Jadeante. Y yo continué.
Un
tercer gemido. De sorpresa. De placer.
Ahogado
rápidamente, a causa de un beso.
Un beso
donde se entremezclaron, lentamente, ambas lenguas. Uniéndose.
Uniéndose
pasionalmente.
Abrió
los ojos de golpe. Otro gemido.
Luego
los cerró. Y me abrazó con fuerza.
Acompañándome
en ese compás.
Un
compás donde nuestros cuerpos se unían en uno solo.
Un
compás donde nuestras almas, individualizadas, pasaban a ser una.
Un
compás que marcaba el ritmo de la pasión del momento.
Que
marcaba el ritmo de nuestro amor.
Acompañado
de jadeos.
Acompañado
de palabras.
Acompañado
de gimoteos.
Pero,
siempre, guiado e impulsado por una frase:
Te quiero.
Bueno, ¿qué os parece? Espero que os haya gustado y, francamente, después de unos anteriores relatos algo más chocantes, poner algo (que al menos yo considero) bonito, de vez en cuando no está de más. ¿Vosotros que opináis? Y sobre la manera en que lo he escrito (¡que está pensado como narrativa, es decir, relato, no verso, eh!), ¿qué os parece? Francamente es un asunto que me gustaría recibir vuestras opiniones aunque fueran vía e-mail como ya he recibido más de una. Aunque podéis hacerlo también mediante comentarios o, simplemente, hacer unos rápidos clics y listo (aunque en este caso prefiero la primera opción, no sé).
Y bueno, ahora si que creo que me despediré hasta el fin de semana que subiré la continuación del último capítulo de Un bar cualquiera (a no ser que esto empeore, que en todo caso os intentaré avisar con más antelación que esta última vez).
Así que... Hasta la próxima y un saludo~
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