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jueves, 20 de marzo de 2014

Musa onírica

"Últimamente sueño con ella.
Y sueño y anhelo se mezcla.
Deseando tenerla cerca,
cumpliendo esas fantasías oníricas
repletas de delicadeza."


Alargar la mano en el vacío oscuro de la ficción somnolienta, buscando aferrar aquella que a lo lejos centellea, tirar de ella para acercarla a mi presencia y perderme en la inmensa negrura que las pupilas de su intensa mirada expresan, notando una fría calidez que acerca nuestros cuerpos, desnudos, a través de suaves e innatas ternuras que transmiten melancólica satisfacción ansiosa.
Besar nuestros cuerpos como si cada roce fuera el último. Acariciar con la yema de los dedos su piel como quien toca porcelana, temiendo que esa ilusión desaparezca, rompiéndose en mil pedazos y dejándome solo en mitad de las tinieblas que rodean la solitaria cama, insomne en ese sombrío desierto de gélidas sábanas. Muertas como lienzos olvidados por los pinceles.
Notar sus brazos rodeando mi torso, acariciando mi espalda para atraerme hacia ella mientras mis palmas recorren su silueta como quien palpa seda. Cerrando los ojos al sentir sus labios, susurrantes, contra los míos, suspirantes. Fundiéndose poco a poco, descansando juntos en ese abrazo despojado de ropa y realidad.
Entreabrir ligeramente los párpados y observar sobre mí sus ojos clavados en mi rostro, curiosos y satisfechos, para separarse lentamente con su fina elegancia, acariciando mi mejilla para tranquilizarme, indicándome que no es ninguna despedida. Y contemplo los primeros rayos del alba despuntando a través de sus tirabuzones, que se desprenden de mis dedos, levemente enredados en ellos. Se inclina y sonríe, murmurando en mi oído que duerma y descanse. Que cuando caiga la noche volverá, acompañándome de nuevo hasta la próxima madrugada.

viernes, 7 de marzo de 2014

Acordes de sudor

Lento movimiento de dedos, acompasados y perfectamente coordinados, yendo uno detrás de otro como quien toca una pieza en el piano, acariciando las teclas una por una, deslizando la yema de los dedos por ellas, con el roce necesario para provocar que la melodía, procedente de sus entrañas, se escape suave. Delicada y tiernamente, como la carne de blanco marfil que tiembla nerviosa, impaciente por ser tomada con esa sensualidad armoniosa.
Vello erizado en la piel, sintiendo distintas tonalidades invadiendo tus oídos para incitarte, provocarte a continuar ese placentero baile pasional, esa contienda anímica que deseas que nunca tenga final. Procurando alargarla hasta la eternidad, hasta el fin de los días, donde el cielo se rompa y caigan las estrellas del placer, sintiendo el desaparecer y gozando con todo ello, unánime. Conforme al absoluto decaer, correspondiendo a ese trance cercano a la muerte.
Punzadas, dentelladas y sudor recorriéndote la tez. Moviendo los hombros cargados para librarte de aquel peso aferrado con sus sanguinolentos dientes. Embistiendo adelante para satisfacerte con la música que sale de sus cuerdas vocales, rotas en aullidos de deleite. Rodeando su figura con tus brazos, estrechándola contra la tuya y apretando con fuerza tus manos, buscando inmortalizar esa continua fruición, como las notas grabadas en tu mente que reviven entre las cuerdas en plena vibración. Esa unión momentánea pero perpetua en el recuerdo, en vuestras cabezas bien secreto. Pues ambos amantes resultáis ser infieles; uno a su duque y otro a su pianoforte.

martes, 8 de octubre de 2013

Delicadeza

¡Buenas tardes, queridos lectores! ¿Todo bien? Eso espero. Yo en breves empezaré una de las dos escuelas de escritura a las que asistiré este curso, por lo que quizá no se haga seguro que suba los relatos el lunes. Aún así, hoy os traigo un tipo de relato que hacía tiempo que no subía, así que espero que disfrutéis con la lectura que os ofrece.


Unas sábanas blanquecinas tapando dos cuerpos apegados el uno con el otro.
Una cabeza apoyada sobre su pecho, con los ojos cerrados y su boquita entreabierta, respirando lentamente y sintiendo los latidos del corazón de quien momentos antes ha amado. Escuchando como se calman, poco a poco, recuperando un ritmo normal pese a ir siempre acelerado ante su presencia.
Un brazo tras la cabeza de él, haciendo la mano de intermediaria entre ésta y la almohada. Otro brazo rodeando una femenina cintura, colocando su diestra en el desnudo muslo de su acompañante y moviéndola ligeramente para propiciarle suaves caricias por él, yendo de arriba abajo, de su pierna a su barriga y volviendo a descender.
Un suspiro escapándose de ambos labios, de ambos amantes, exhaustos y relajados en ese preciso instante de paz y tranquilidad en el que sólo se escucha el viento ulular fuera, a través de la ventana por la cual entraba la única iluminación de la sala.
Él abre sus ojos y la observa. Sonríe levemente, pues más allá de lo que pueda parecer, le tiene aprecio y estima.
Ella mueve ligeramente su cuello y alza la vista, viendo como la mira. No puede evitar devolverle la sonrisa mientras sus blanquecinas mejillas se ruborizan, embobándose con el cruce de miradas. Perdiéndose los dos en las pupilas del otro.
Un ligero movimiento por parte de ella para ponerse encima, sentándose sobre su pelvis, y dejando al descubierto desde sus pechos hasta su vientre. Para sonreírle picarona, atrevida, juguetona, y descender hacia él.
Unas frentes juntas, permitiendo observar mejor ese lugar que expresa todos los sentimientos y pensamientos sin necesidad de mediar palabras al que hacen llamar ojos, un sitio que poco a poco va siendo cerrando por sus párpados mientras sus labios se acercan despacio, rozándose hasta fundirse en un beso. Un beso oculto tras unos tirabuzones castaños.


Bueno, ¿qué os ha parecido? ¿Ha sido de vuestro agrado? Ya sabéis que podéis comentar, compartir, valorar y opinar entre muchas otras más opciones aquí abajo sin ningún tipo de problema. E, incluso, depende cómo creo que quizá llegaré a aceptar encargos, así que si tenéis alguna sugerencia o petición ya sabéis por dónde se puede contactar conmigo (aunque esto es algo que todavía tengo que mirármelo, por lo que no es del todo seguro).

   ¡Un saludo y hasta la próxima!

viernes, 9 de agosto de 2013

Ambarino

¡Buenos días queridos lectores! Espero que estéis pasando bien el verano, como debe ser. Hoy os traigo un tipo de relato que creo que hacía tiempo que no subía. Espero que sea de vuestro agrado y disfrutéis de la lectura.


Sentir tu cálida piel bajo mis labios, como se eriza el vello con mis caricias y tu boquita entreabierta, suspirando.
Besar tus brazos y piernas, tu espalda y rostro, tu fuente de palabras y cerrar los ojos mientras ambos disfrutamos.
Un masaje con fuerza y delicadeza recorriendo tus muslos y provocando que me mires, con incertidumbre y a la vez seguridad. Para acercarme a ti y volverme a besar, mirando mis ojos castaños con los tuyos ambarinos y asintiendo con la cabeza, que siga, que no me retenga, que te haga gozar.
Una mano insegura, tocando donde te hace jadear. Suaves movimientos, agradables e inexplicables sensaciones que nos hace acercarnos, estremecernos y rozar nuestros labios mientras nos miramos con cariño y ternura.
Un jadeo leve y una afirmación con la mirada, indicándome que baje y te bese sobre la fina tela, una fina tela que no tarda en desprenderse para dejar que mis dedos masajeen y jugueteen libremente junto a mi lengua mientras tú gimoteas.
Te llevas mi mano libre a la boca para morderla de placer, temiendo que se te escuche por si gimes demasiado fuerte. Yo sonrío levemente y continúo mientras me aprietas cada vez más hacia ti hasta que no aguantas y, en un último suspiro, tu cuerpo se relaja.


¿Qué os ha parecido? ¿Ha sido de vuestro agrado? Ya sabéis que podéis comentarlo, compartirlo, valorarlo y demás aquí abajo y que todo es bien recibido.

   ¡Un saludo y hasta la próxima!