Mostrando entradas con la etiqueta James. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta James. Mostrar todas las entradas

domingo, 7 de abril de 2013

Un bar cualquiera (2ª Parte) - Storm

¡Buenos días queridos lectores! Hoy os traigo el nuevo capítulo de Un bar cualquiera, en el cual empezará, por así decirlo, la segunda parte (o 2ª Temporada, a gusto de lector) de la serie.
Los que sigáis la página de Facebook o me sigáis por Twitter habréis podido ver la introducción original a ésta, la cual colgaré en unos días como "extra" para quien no la haya visto, pues la que pondré a continuación es la introducción final más el capítulo I, titulado "Storm".
Así que bueno, espero que disfrutéis de la lectura a pesar del retraso que lleva por no haber podido subir antes el capítulo.

Introducción


Mi nombre es Matt Storm. Hace unas semanas mi vida todavía era normal: regentaba un bar al cual solían venir mis amistades, vivía con mi pareja en un buen apartamento e incluso podía permitirme algún lujo de tanto en tanto. Pero todo cambió cuando conocí a Jack, un tipo desconocido que entró en mi bar, mató a Richard (un cliente habitual) y luego me dijo que yo tenía habilidades… especiales de las cuales no sabía nada a excepción de las habladurías.
A día de hoy, solo he conocido a tres personas más que trabajen con Jack: Harry Dietrich, James y otro desconocido al que solo vi al entrar en su “escondrijo” y no volví a saber más de él. Y, hasta ahora, los dos “J”, parece que solo se han “divertido” a mi costa a pesar de que Jack intentara parecer amable, pero en realidad Harry ha sido el único que se ha comportado con cierta normalidad y quien me ha ayudado más en todo esto.
Quizá os preguntaréis a santo de qué viene ésta introducción. Pues sencillo, hoy mismo empieza un capítulo totalmente nuevo de mi vida. Hoy empieza un episodio donde mi pasado es alterado por completo debido a un extraño Harry que me indujo a modificar mis recuerdos. Hoy, el Matt Storm que vosotros conocéis, dejará de existir.


Capítulo I: Storm


Nos perseguían. Marcus y Andrew ya se habían ido por otros dos callejones, sabiendo que ese tipo de trabajos eran ideales para mí.
Ladeé levemente la cabeza, sin dejar de correr, y vi como los dos tipos ni se habían molestado en perseguir a mis compañeros. Parecía que sabían de más el objetivo que tenían. Pobres desgraciados, pensé al ver que no sabían realmente a que se enfrentaban.
Callejón sin salida. Bien, pensé, ahora actuaran como todos acaban actuando siempre.
Los dos hombres, con uniforme policiaco, sacaron sus pistolas y me apuntaron mientras me indicaban que me tirase al suelo y no ofreciera resistencia.
Yo puse las manos, con las palmas bien abiertas, hacia ellos. Unas perladas gotas de sudor se deslizaron por sus frentes y, rápidamente, vi como el más joven apretaba el gatillo. Pero no me dio. Claro que no.
Antes de que la bala del arma saliera disparada contra mi pecho, todo se detuvo y yo empecé a andar tranquilamente hacia ellos, cogí las manos del novato y las giré (lo que permitía la muñeca de manera natural) y puse la pistola apuntando su pecho. Luego volví a mi posición inicial y el tiempo volvió a fluir.
-¿¡Pero qué cojones!? –exclamó el compañero al ver que el novato estaba en el suelo, con el pecho agujereado con su propia bala y sangrando a más no poder.
No, no le había puesto el arma en el corazón. Éste no tenía la culpa, era inocente. Era el otro que si que acabaría mal.
-¡Hijo de puta! –me gritó, antes de empezar a disparar.
El tiempo no se volvió a detener, simplemente empezó a fluir con más lentitud, permitiéndome ver las balas rompiendo el aire y caminar entre ellas hasta el tipo que, al tenerme a escasos metros, abrió la boca de sorpresa (ya que él me vería como si mi cuerpo se moviera a una velocidad vertiginosa) y, aunque intentó llevarse las manos a la cara, no pudo detener el puñetazo que le asistí en la mandíbula. Partiéndole algún que otro diente y tirándolo al suelo.
Rápidamente, cuando el tiempo volvió a fluir con normalidad, saqué el revólver de mi cinturón y le disparé en toda la sien. Matándolo instantáneamente.
Una vez hecho esto, cogí el teléfono del todavía caliente cadáver y llamé a urgencias por el herido. Luego le tiré el aparato y me fui por donde había venido.

-¡Já! –exclamó Marcus- ¿Cómo no? ¡Storm llegando tarde pero con el botín!
-¿Acaso lo dudabas? –pregunté mientras desataba el maletín que llevaba atado a la espalda.
-Claro que no lo dudábamos –respondió el otro hermano Johnson-, Storm.
-Bien, bien –abrí el maletín-. Sino creo que os hubierais quedado sin vuestra parte.
Ambos sonrieron levemente y cogieron al vuelo el par de fajos de billetes que les lancé. Eso solamente era el extra, lo que se podían gastar para fulanas o lo que les viniera en gana. El resto, a excepción de mi parte, iba al fondo comunitario.
Nos encontrábamos en un bar de mala muerte donde solamente venían las almas perdidas y dejadas de esta ciudad. Quizá el lugar parecía un refugio para mendigos, pero las copas eran buenas, grandes y a buen precio. Además de que la dueña nos permitía llevar nuestros trapicheos sin problemas.
Fui a la barra, dejé un billete y la muchacha me sirvió un vaso bien cargado de Whisky, sin hielo. Me lo tomé de un trago, cargué el revólver con la bala que le faltaba y salí afuera, donde ambos hermanos me estarían esperando para ir a la verdadera Madriguera.


¿Os ha gustado? Sé que el capítulo es "breve", pero esa es la intención: breve pero intenso. Además de que se note el cambio y demás, pero no hablaré mucho sobre el tema, ya iréis viendo en los próximos capítulos.
Así que si os ha gustado, ya sabéis que se puede opinar, valorar, comentar, etcétera, etcétera. Pero bueno, nos vemos el lunes con un nuevo relato que también será algo especial, ya lo veréis.

   ¡Un saludo y hasta la próxima!

domingo, 24 de febrero de 2013

Un bar cualquiera - Recordando

¡Buenos días queridos lectores! Como indiqué por Twitter, hoy os subo el siguiente capítulo de Un bar cualquiera, a pesar del poco tiempo que dispongo este fin de semana (aunque seguramente no lograré hacer todo lo que tenía propuesto...), pero bueno, uno hace lo que puede. Además, con esta entrada voy a probar lo de añadir Sangría a todas las entradas sin tenerlo ya que hacer yo manualmente (así que quizá, los párrafos más antiguos que este, los relatos seguramente tendrán una sangría más larga, cosa que me dedicaré a reducir un día que disponga de tiempo).
Bien, no nos desviemos y os haré una pequeña y breve introducción al capítulo: esta vez e intentado que sea más largo que los últimos, es por ello que seguramente vaya a constar con dos partes (para no hacer entradas demasiado extensas), aunque eso no quita que vaya subiendo los capítulos cada dos semanas como dije en su día. Lo siento, pero no adelantaré las cosas, que luego todo son prisas (aunque ya me gustaría a mi poder hacer la serie semanal de verdad...). Pero bueno, os dejo ya con el  capítulo y espero que os guste.


Me levanté del suelo rascándome la nuca, dolorida, y miré a mí alrededor. Todo parecía haberse detenido. En un solo parpadeo toda la estancia quedó en blanco y negro y recordé como James me miraba mientras un enorme cansancio se apoderaba de mi cuerpo, haciéndome perder las fuerzas y desfallecer cayendo al suelo mientras Jack acababa de sacar el extraño aparato de la caja.
Pero yo seguía en esa estancia, me había levantado y Jack estaba aún con las manos dentro de la caja metálica y James todavía me observaba.
-Estás en un recuerdo –dijo una conocida voz a mis espaldas.
Me giré inmediatamente y observé, de nuevo, a Harry. A pesar del poco contacto que había mantenido con él y, que quizá fuera el miembro más desconocido y misterioso para mí, hasta el momento era el único que me había caído realmente bien.
-Ahora mismo tu cuerpo físico, tu verdadero cuerpo, se encuentra en otra habitación. Acompáñame, así lo verás.
No dudé y le seguí, entrando por una puerta tras de él. Pero nada más pasarla volvió a pasar lo de la otra vez: veía desde los ojos de Harry, no los míos. Pues mi cuerpo se encontraba en una silla metálica, atado por los tobillos y las muñecas, además de la frente a esa silla. Pero tenía los ojos cerrados, como si durmiese.
James estaba a mi lado, a punto de ponerme un extraño casco mientras Jack parecía activar la máquina que había encima de la mesa de delante de mi cuerpo. La escena todavía seguía inmóvil, en blanco y negro.
-¿Todavía seguimos en un recuerdo? –mi voz resonó en mi cabeza, pues no fue pronunciada por mis labios.
-Sí. Pero esta vez en uno mío, es por ello que lo ves desde mis ojos. En esta ocasión no hay ningún truquillo de James por en medio como la otra vez.
En el fondo tenía su lógica, pues no podría recordar nada de esto si realmente estaba dormido. Aún así seguía sin saber del todo que ocurría. Harry pareció escucharme los pensamientos, pues de pronto la escena fue desapareciendo hasta volver a estar ambos en un solo sitio. Solo que esta vez era un lugar completamente blanco.
-¿Entonces, tú estás en la sala conmigo?
-Ajá, incluso también llevo en la cabeza el mismo aparato que viste que te estaban poniendo. A mí me dejaron consciente para poder mostrártelo como acabo de hacer –su voz seguía igual de amable que siempre, eso era otra cosa que me gustaba de él-. Además que como yo ya conozco “mi don” no corro riesgo alguno con esta máquina –sonrió-. Es por ello que debo encargarme también de que tú no lo corras.
-Entiendo… Pero, ¿qué es este lugar exactamente?
-Un almacén, podría decirse.
-¿Un almacén? ¿De qué? ¿Para qué…?
-De tus vivencias, por decirlo de alguna manera.
Harry pasó su pulgar derecho por el monóculo, como limpiándolo, y luego lo giró lentamente hacia la izquierda. Una tanda de imágenes empezaron a invadir el lugar, pero no imágenes delante de nosotros sino como si rebobinaran una cinta de vídeo y nosotros nos quedáramos quietos en el mismo lugar. Hasta que al final se detuvo en una escena. La que recordé cuando James hurgó en mi cabeza. Solo que esta vez, en lugar de estar en mi cuerpo de trece años, me veía a mí mismo. Veía a mí yo pasado detenido en el tiempo a escasos metros de distancia.
-¿Qué recordabas en estos momentos, Matt? –Me preguntó mirándome de reojo un instante, luego pareció volver a analizar a mí yo infantil.
-Recordé… –me rasqué la barbilla, haciendo memoria- Recordé el accidente, la mudanza y… todo lo relacionado con el porqué repetí curso. ¿Acaso es importante?
-Puede que sí, puede que no –dio suaves golpecitos en su monóculo, como si estuviera concentrado-. Vayamos al recuerdo inicial.
Harry me indicó mirar a mis propios ojos y estos parecieron agrandarse hasta adentrarnos en la negra pupila. Adentrándonos en el recuerdo.
Esta vez sí que volví a mi cuerpo infantil, concretamente de siete años. Y todavía más concretamente en el asiento de copiloto en el coche de mi madre.
Sé perfectamente que a esta edad debería estar sentado atrás, pero llevábamos los paquetes de unos nuevos muebles que habíamos comprado, por lo que no tenía espacio y me senté delante.
“No fuerces nada, deja que las cosas sucedan” las palabras de Harry resonaron en mi cabeza, pues no se encontraba por ninguna parte. Así que le hice caso y el recuerdo avanzó.
Miraba por la ventana, tanto la de la puerta como por el vidrio de la luna, aprovechando que era la primera vez que montaba enfrente y tenía una mejor visión que desde lo que veía siempre desde atrás.
Cada dos por tres llamaba la atención de mi madre, indicándole las formas que cobraban las nubes en el azulado cielo y ella reía diciéndome que las veía y señalándome de vez en cuando alguna que ella veía.
-Veo, veo –dije.
-¿Qué ves?
-Una cosita.
-¿De qué color es?
 -De color… De color… ¡Naranja!
-¿Naranja…? ¿Tu suéter? –preguntó mirándome.
-No, no. Frío, frío.
-Uhm… -empezó a mirar por todos lados, mientras yo veía que nos acercábamos a lo que había visto-. ¿Quizá tu maquinita?
Negué y ella siguió buscando, aunque no tardé en avisarla de que nos estábamos acercando.
Ella se extrañó y miró al frente de nuevo, pues se había despistado de la conducción, y frenó de golpe, pues por poco nos chocamos con la cisterna roja de un camión.
-¡Que susto! ¡Podías haber avisado antes a mamá!
-Lo siento… Pensé que si no te decía nada verías antes lo naranja...
-¿Lo naranja? El camión es rojo, cielo.
-Yo no digo el camión, mami.
-¿Entonces? –volvió a preguntar mientras observaba de reojo hacía donde mi pequeña manita indicaba.
No tuvo tiempo a reaccionar, pues su cara lo expreso todo. Nada más girar el rostro para ver lo que señalaba el camión explotó a causa del fuego producido en el motor.
Yo la miré a ella, quien se giró rápidamente hacia mí y me indicaba que me agachase. Todo sucedía muy lento y, cuando un trozo de metal rompió el cristal y me cortó en la mejilla cerré los ojos con fuerza. Desapareciendo de mi vista toda la escena.
Cuando ya no escuché nada abrí los ojos, poco a poco. Con miedo. Y miré a mi madre.
-¿Mamá? –pregunté-. ¿Mamá…?
Cogí su mano, aferrada al volante, y la puse entre mis manitas. Al instante vi como una pieza metálica atravesaba su abdomen, pero seguía sin entender porqué no reaccionaba cuando la llamaba. Seguía sin entender porqué estaba quieta, mirando al frente. No supe que era la muerte hasta ese instante.


Bueno, ¿qué os ha parecido? Sé que el final es algo... "chocante" por así decirlo, aunque es mejor que opinéis vosotros sobre esto, cosa que podéis hacer comentando, opinando, valorando... etcétera, etcétera. Pero bueno, nos vemos en la próxima entrada. Ya sabéis que por cualquier cosa, podéis contactar conmigo sin problemas.

   ¡Un saludo y hasta la próxima!

lunes, 11 de febrero de 2013

Un bar cualquiera - Señuelo

Buenas noches queridos lectores, aquí tenéis el siguiente capítulo de Un bar cualquiera, algo corto pero que tendrá una gran importancia a los hechos que le sucederán. Y he de admitir que estos días no he tenido demasiado tiempo para ponerme a escribir para el blog, debido a una serie de inconvenientes... algo personales y que también se me han ocurrido más ideas para el pequeño mundo fantástico-medieval que estoy creando y mimando como una pequeña semilla para que crezca un enorme y fuerte pero bonito árbol. Y ahora está empezando a echar las raíces (historia, cuentos, leyendas, profecías...) para que, tras eso, pueda empezar a crecer.
Pero bueno, no os entretengo más, solo os digo que si alguien conoce algún programa para crear/generar mapas (gratuito preferentemente) que no sea hacerlo a mano con programas como Photoshop (nunca se me han dado demasiado bien estas cosas), me haría un favor enorme.
Aunque lo dicho, aquí os dejo con el capítulo que subo hoy aprovechando que tenía festivo (y así lo repasé un poquito antes de subirlo). Espero que os guste.


Abrí la puerta de un puntapié. E, ignorando el hecho de que no hubiera nada en la pequeña y oscura cámara, abrí la siguiente puerta. Francamente me habían mosqueado bastante el que me hubieran dejado ahí tirado mientras huía de esos tipos pues, no solo tuve que escapar por mi cuenta, sino que el coche ya no estaba y eso me obligó a volver caminando.
Quizá no debería haber vuelto y era una señal para dejarlo ya e irme a casa para retomar mi vida. Pero el hecho de que Alice hubiera desaparecido y, ellos, parecieran saber su paradero me obligó a emprender la marcha hacía su “pequeña base”.
Jack y James se encontraban sentados en la mesa más cercana a la puerta, tomándose un café tranquilamente y, nada más verme entrar, sonrieron. Supongo por el hecho de ver que había decidido volver con ellos, quizá porque había lograr escapar con el paquete. Qué más daba, el hecho era el mismo: al final había regresado a pesar de todo.
-Mira quién acaba de llegar.
-Sabía que no me defraudarías –dijo Jack, con una sonrisa.
Bufé y me acerqué un poco más a ellos y les tiré la bandolera encima la mesa, aunque luego me fijé en que allí ya había algo: una pequeña caja metalizada que no había visto antes por aquí, pero no le di mayor importancia y volví al tema central.
-Ya tienes tu paquete, ahora revélame el “misterioso objeto” que he cargado.
-Ah, ¿lo que has cargado? –cogió la bolsa, la abrió y me miró-. No era nada en especial –dijo metiendo la mano y sacando un pequeño paquete-, solo un tajo de periódicos. Un señuelo.
Su jueguecito ya me estaba hartando demasiado. Había accedido a darles un voto de confianza y, por el momento, parecía que lo usaban como un juguete nuevo. Por lo que volví a bufar y esperé, a ver que tenían que decirme.
-Pero tranquilo, todo esto ha sido por ti. ¿Ves esta cajita?
-Ajá.
-Es la solución… a tu pequeño problema. Aquí hay todo lo necesario para que se muestre tu don. Y creo que eso también te interesa a ti, Matt.
-Puede ser…
-Bien, bien –sonrió, mientras James abría la caja metálica-. Es algo que en un principio podría alterarte un poco. Aunque no solamente a ti, sino también lo que te rodea ya que los “dones” desconocidos y que no se han mostrado… normalmente se deben a alguna razón en especial. Pero aquí entra en juego Harry, ya que a nosotros se nos escapa de las manos.
-No lo acabo de entender…
-Tranquilo, una vez estés dentro sabrás a que me refiero.
James parecía haber sacado un extraño aparato de la grisácea caja, con unos pequeños conectores.
-Tendremos que volver a una habitación como antes, donde estuviste a solas con James, pero no te preocupes. Esta vez sí que descubriremos que esconde tu interior.


Bueno, ¿qué os parece? Espero que no acabéis cogiéndoles demasiado "manía" a Jack y/o James por las  "jugarretas" que le hacen al pobre de Matt. Ya veréis como al final... ¡Tranquilos, no os spoilearé! Y como digo siempre: sabéis de más que podéis opinar con las reacciones, comentar, enviarme algún mensaje mediante Contacto o, simplemente, compartir el capítulo.


   ¡Un saludo y hasta la próxima!

lunes, 28 de enero de 2013

Un bar cualquiera - Frenesí

¡Buenos días queridos lectores! Ayer no pude subir el capítulo debido a que tuve que hacer un trabajo bastante extenso y, cuando llegué a casa, ya era muy tarde, por lo que pensé en levantarme temprano hoy y, si tenía tiempo, colgarlo de buena mañana el capítulo. Así que aquí os lo dejo.
Espero que os guste y no os defraude, aunque ya sabéis que podéis expresaros al final del todo.
Pero bueno, os dejo ya el capítulo antes de que me vaya y esto se quede en un simple borrador en el blog.


Pasamos por diversas calles y avenidas antes de detenernos delante de una pequeña plaza transitada por todo tipo de individuos. Parecía que había alguna pequeña feria mercantil, pues estaba rebosante de gente y se podía apreciar algún que otro puesto. Ya sé que debería estar más al tanto sobre dichos eventos al vivir por allí, pero francamente mi vida se había centrado básicamente en mi bar, Alice y, lo que me quedaba de tiempo, hacer alguna cosilla en casa. Era por eso que no salía demasiado. Aún así, Jack nos indicó de bajar y me dijo que siguiera e hiciera caso a James mientras él iba a por un encargo.
Asentí y caminé junto a James, quien parecía haberse empeñado en recorrerse todo el lugar, mirando por todos sitios y observando a cada una de las personas y, para ello, no parecía importarle dar algún que otro empujón, provocando alguna queja de las cuales me encargaba yo de pedir disculpas. Cosa que no sabía ni siquiera porque lo hacía, ya que ese tipo aún no había logrado ganarse mi amistad y, a este paso, ni siquiera mi confianza.
No tardamos mucho en detenernos delante de un pequeño espectáculo en el cual se habían reunido bastantes personas alrededor de un hombre elegante que se encontraba en el centro. Por lo visto el motivo de la atención era que ese individuo estaba haciendo algún tipo de truco de magia con sus manos, pues con algunos gestos lograba hacer cosas que no había visto nunca, como mover y apartar objetos con un simple movimiento de dedos sin que pudiera haber truco alguno, ya que los objetos se encontraban a una distancia considerable.
-Ahora nos vamos a divertir un rato –me susurró mi compañero cuando el “mago” pareció pedir un voluntario.
Pensé que haría alguno de sus trucos todavía desconocidos para mí y no me defraudó, pues me sorprendió, solo que no como yo esperaba debido a que me empujó en medio del círculo para que fuera el voluntario.
El trajeado sonrió y me pidió que sujetara un par de cajas, las cuales pude revisar y enseñó ante todo el público que estaban vacías. Incluso las dobló para que quedaran finas y luego las volvió a montar.
Me pidió que extendiera los brazos, teniendo así las cajas lejos de mi cuerpo, y empezó con su espectáculo.
Se agachó, haciendo algo de mímica, y pareció rebuscar en un baúl invisible. De ese supuesto cofre, hizo ver que cogía un detonador de los explosivos de los edificios en demolición pero inmediatamente desechó el “objeto” tirándolo sin decir nada. Por lo que siguió rebuscando hasta que pareció coger dos detonadores, uno para cada mano, de esos que solo hace falta pulsar el botón con el pulgar.
Antes de hacer nada, abrió sus palmas al público para que viera que no escondía nada, y volvió a imitar que cogía dichos detonadores.
Con un rápido movimiento pulsó uno, pero no ocurrió nada. Luego pulsó el otro. Aún nada. Luego hizo ver que se iluminaba, viniéndole una idea a la cabeza, y pulsó los dos a la vez. Instantáneamente las cajas detonaron en mis manos, sin que me lo pudiera creer. Él sonrió de medio lado y, cerrando el puño izquierdo y, de la mano derecha, dejando solamente rectos el dedo índice y corazón, apartó los pedacitos de caja de mis manos, tirándolos al suelo, al hacer ver que los apartaba.
Quizá lo que acababa de hacer fuera magia de verdad o, quizá, él, al igual que Jack o James, tenía alguna capacidad fuera de lo común. Pero no tuve tiempo suficiente para descubrirlo, pues unos gritos y quejas de diversas personas empezaron a inundar el lugar.
James había desaparecido y no sabía por dónde ir, pero de repente apareció Jack, sonriendo pícaramente, con una bolsa entre sus manos que me lanzó antes de perderse de nuevo entre la multitud.
Al poco rato apareció un grupo de hombres, tras la pista de mi compinche, pero uno se detuvo al verme.
Pelo corto y oscuro en una cabeza algo pequeña, pero con un cuerpo de armario. Si no me sacaba dos cabezas, me sacaba tres.
Cuando bajó la mirada a mis manos, donde se encontraba esa bandolera que me había dado Jack, su ceño se frunció y sus ojos enfurecieron.
Yo, lentamente, sin saber porqué, me la coloqué sin dejar de mirarle. Eso pareció ser peor, pues se abalanzó hacia mí con toda su furia.
Unas gotas de sangre mezcladas con saliva salpicaron el suelo. El sabor a óxido de ese rojizo fluido inundó las papilas gustativas mientras alzaba la cabeza para mirar, rabioso y directamente, los ojos de su rival, expresando a su vez la incomprensión de cómo un enclenque podía haberle propinado semejante golpe. Ni siquiera yo lo sabía. Y justamente era ese enclenque.
Alzó su enorme puño y me golpeó con fuerza en la barriga, impulsándome a retorcerme en mi mismo y, mientras veía de reojo como sonreía victorioso, me tiré como pude a un lado para evitar un rodillazo en plena frente. La ira volvió a su rostro.
Con un rápido movimiento de piernas, que desde mi punto de vista había sido de lo más lento y torpe posible, enredé sus piernas con las mías, tumbándolo en el suelo.
No pensaba desaprovechar esa oportunidad, así que me levanté y corrí entre la multitud como había hecho Jack antes y como seguramente habría hecho James.
Miré de reojo y vi que el gorila mostraba cierta dificultad para levantarse. Quizá al caerse se había golpeado la cabeza y, ahora, estaba medio aturdido, aunque no lo sabía con ninguna exactitud, por lo que no dejé de correr empujando a la gente y apartando todo cuanto me encontraba de por medio.
Sin querer, al girar por un callejón, elegí mal al ir por la derecha en lugar de la izquierda, ya que allí había dos tipos que parecían haber perdido el rastro de Jack pero que, al verme a mí llevando el paquete que deberían buscar, empezaron a perseguirme.
Ahora no solo apartaba y empujaba, sino que debía tirar cosas atrás para evitar que me pillaran. Además de que, como ya dije, no estaba en demasiada forma física y era por ello que estaba empezando a cansarme.
Me pregunté para que servirían las habilidades de Jack o de James si no las usaban para espabilarse en arreglárselas con tipos así en esta clase de situaciones, porque hasta el momento no las habían usado para completamente nada. Pero no tenía tiempo para pensar demasiado, eso hacía que me ralentizara todavía más. Así que corrí, dejando las preocupaciones y cuestiones para otra ocasión.
En un momento encontré una rampa y, sin saber porqué, me dio por querer hacer como las típicas películas de acción y persecución, así que subí haciendo un esprín con mis últimos esfuerzos y salté encontrándome en unos instantes a una altura considerable entre dos casas de por allí.
Una sensación de vértigo y de que me iba a caer inundó mi cuerpo, por lo que lo siguiente vino el miedo y, a causa de esto, por poco que no caí al vacío. Ya que logré aterrizar en el otro tejado, pero rodando por este hasta casi caerme si no me hubiera agarrado de una chimenea.
Cuando la cabeza paró de darme vueltas y me situé de nuevo, esos dos tipos estaban en esa rampa, vacilantes sobre qué hacer. Yo me levanté y, al ver que lo hacía, cogieron cada uno una pistola de dentro de sus chaquetas y me apuntaron.
Uno disparó, dándole a la piedra de la chimenea como advertencia, aunque yo me cubrí instintivamente con la bolsa, cerrando los ojos.
Al abrirlos y apartarla un poco de mi cabeza, vi como habían bajado las armas, como si lo que llevara encima fuera demasiado importante como arriesgarse a que sufriera el más mínimo rasguño. Inconscientemente se dibujó una pequeña sonrisa en mi rostro, pues acababa de encontrar mi salvoconducto a la huída.
Es por ello que les saludé, burlándome en parte, y empecé a andar para irme de allí mientras veía al gigante del principio llegar para hablar con esos dos hombres y darles algunas órdenes que se escaparon de mi oído.


Bueno, ¿qué os ha parecido? A lo mejor algunos esperabais algo más extenso, otros quizá no. Pero no suelo ser de esas personas que les gusta dar vueltas a una cosa mil y una vez, sino de, normalmente, intentar ir al grano. Quizá por ello, algunos penséis que esto es corto, aunque no sé, como he dicho, podéis haceros oír (o leer) aquí abajo al dar vuestra opinión comentando o votando.
¡Ah! y los espacios que dejo entre párrafo y párrafo (la sangría), a veces la copia bien del Word y otras no, así que es normal que algunas veces no esté bien hecha como ahora en esta entrada ya que en el documento Word procura que quede recto, pero desde las entradas de blog no lo hace, por lo que si os fijáis podríais notar cuales lo copió bien y cuales no. Pero bueno, me voy ya antes de llegar demasiado tarde.

   ¡Un saludo y hasta la próxima!

jueves, 20 de diciembre de 2012

Un bar cualquiera - Aclaración

¡Buenas tardes-noches queridos lectores! Espero que al menos os hayáis pasado por el link que os pasé, pero os añado en este post otro donde podréis ver las librerías físicas en el que estará mi libro durante la oferta. Según vaya apareciendo en más librerías, sean tanto físicas como online, os iré pasando los links. Además de que en nada intentaré poner un gadget en la barra lateral derecha donde aparezcan mis libros publicados en Bubok.
Pero bueno, volviendo al tema de la entrada de hoy, he de deciros que esta vez el capítulo es bastante corto, pero hay que en el próximo, siendo vacaciones, os prometo que será mejor. Aún así, espero que os guste.
Aquí os lo dejo.


El silencio se apoderó del lugar. Jack seguía mirándome y James, de tanto en tanto, le echaba una ojeada. Como si buscara ayuda. Supongo que por ello fue el primero en romper el silencio.
-Es una larga historia –empezó-, Matt. Pero si. Era y es real.
-¿Dónde está?
-Ocupado –cortó James-. Lo que te explicó en el sueño es verdad, por lo que no puede permitirse el lujo de tomarse demasiados descansos.
-Aja…
-Bien. Ahora que todo está aclarado tenemos cierto asunto entre manos que resolver. Y deberás acompañarnos.
Les miré con cierto recelo, alzando una ceja. En teoría no sabían mi supuesta habilidad, solamente que habían logrado hecho perder el control, y querían mandarme a un lugar desconocido con ellos. Que seguramente sería algún encargo no demasiado normal.
-Lo sé –habló James de nuevo-. Pero tranquilo, no será muy difícil.
Jack confirmó sus palabras y yo solamente suspiré, accediendo a acompañarles.
Salimos de ese lugar, yendo a la primera sala que había entrado en ese lugar. En una de las mesas se podía observar al joven de nombre desconocido, leyendo varios folios y documentos. Jack carraspeó y él ladeó la cabeza para mirarnos y saludarnos con un leve gesto de mano. Luego salimos.
Al salir subimos al deportivo de Jack, sentándose James en el lugar del copiloto y yo detrás de él. El pelinegro puso en marcha el vehículo y salimos rápidamente de ahí.


Sé que es corto, ya lo dije antes, pero espero al menos que os guste. Además de que como ya he indicado en los próximos habrá mucha más "chicha". Pero es que últimamente, con unos últimos trabajos, el libro y el Trabajo de Recerca (que tengo que finalizar estas vacaciones), no doy abasto por más que me gustaría. Quizá sea por una mala organización, no lo negaré. Aún así, prometo que este fin de semana (si encuentro una cosita) os haré una pequeña sorpresa prenavidades.
Como siempre, podéis votarlo, compartirlo y opinar lo que os venga en gusto y como prefiráis.

   ¡Un saludo y hasta la próxima!

viernes, 14 de diciembre de 2012

Un bar cualquiera - Azul marino

¡Buenas noches estimados lectores! Sé que es un pelín tarde, pero es que hoy he tenido que hacer un examen aquí en casa (sí, sé que es un chollo, pero no era precisamente fácil). Pero dicen que lo bueno se hace esperar (ego por doquier), así que ahora os colgaré el capítulo que toca. Además de que supongo que ya habréis visto la nueva sección, la portada de la serie (espero que os guste) y el gadget en la barra lateral derecha para ir directamente a la sección correspondiente (por si os encontráis leyendo un capítulo que lleguéis antes al listado que ir subiendo y bajando). Aunque también he pesado en añadir links en cada entrad que ponga "Capítulo siguiente" - "Capítulo anterior". Pero bueno, ya veré.
Así que no os haré esperar mucho más de lo que ya habéis esperado y os dejo el capítulo titulado "Azul marino". Espero que lo disfrutéis.


Los latidos de mi corazón iban acelerados, al igual que mi respiración, que incitaba a mi boca coger todo el aire posible y soltarlo rápido continuamente, como si me estuviera ahogando.
Mis ojos, abiertos como platos, se deslizaron hacía arriba de esa gentil sonrisa, buscando la mirada del tipo que tenía frente a mí.
-Tranquilo –dijo con un tono suave-. Lo que  te está sucediendo es normal. Aún no te has acostumbrado. Sería raro que lo estuvieras.
Su melodiosa voz entraba fácilmente en mis oídos, pero no lograban calmarme. Ni mucho menos después de haberlo visto morir delante de mí a quien ahora tenía enfrente. Es más, lo había matado yo mismo. No entendía nada y, eso, hacía que mi inquietud creciera, juntamente a mi nerviosismo y sensación de ahogo.
Puso una mano sobre mi cabeza y cerró sus ojos. Yo abrí todavía más los míos, al mismo tiempo que intentaba coger más aire con la boca. Pero parecía que el aire no quisiera entrar, así que mis ojos se deslizaban de una punta a otra, buscando algún lugar sin saber bien que pretendía encontrar.
Intenté levantarme, pero mi cuerpo parecía estar completamente congelado y, el hombre de delante, tampoco se movía.
En cuando noté que se me escapaba el poco aire que me quedaba todo volvió a la normalidad. Por lo visto solo había pasado un segundo.
-Creo haber descubierto algo importante, Jack.
-¿Importante para qué? –Logré gesticular al haber cogido de nuevo aire, cosa que consiguió tranquilizarme lo suficiente como para aventurarme a preguntar.
-Para todos.
Una puerta secundaria dentro de la estancia se abrió al cabo de un rato, cuando ya había logrado serenarme y el tipo se me había presentado con el nombre de James. Por ella entró Jack, que miró directamente al canoso sin reparar en mí, para preguntarle sobre el qué. Él simplemente le respondió que debíamos hablarlo los tres, en una mesa tranquilamente. Por lo que se levantó y salió por la puerta, dejándome a solas con Jack durante unos instantes antes de echarme una ojeada e irse por la puerta que había entrado.
Me quedé ahí quieto, esperando alguna indicación y, al poco rato, se abrió la puerta. Pensé en Harry, pero resultó ser Jack que asomaba la cabeza preguntándome si pensaba venir.
Afirmé con la cabeza lentamente y me levanté para salir de allí y entrar en otro habitáculo, el cual era más pequeño y tenía una mesa metálica parecida a las de oficina con cuatro sillas del mismo material y estilo. Me senté delante de James, estando en diagonal con Jack.
-Sé que estarás confundido por lo ocurrido antes. Tu sueño y el recuerdo dentro de ese sueño.
-¿Así que fue todo un sueño…?
-Sí. Podría decirse.
-¿A qué te refieres exactamente?
-No fue del todo un sueño. La parte del recuerdo se podría decir que sí, ya que eso fue algo personal tuyo. Aunque el resto ya no.
-¿Así que has indagado en mis recuerdos, James?
-Eso es lo de menos.
Mantuve la serenidad, callándome a pesar de que me hubiera provocado de nuevo la rabia que había sentido hacía él en ese supuesto sueño.
-Lo importante son las reacciones –soltó Jack-, Matt. No lo vivido.
-Tsk. Sigue.
-Bien. Todo sucedió dentro de tu cabeza, provocado por mi don.
-¿Así que me diste el lujo de reventarte la cabeza?
-En parte sí, en parte no. Yo cree la escena, luego se desarrolló según los acontecimientos. Pero lo más importante es que te dejaste guiar por unos instintos incorrectos.
-No pretendemos ser tus enemigos, Matt.
-Continúa.
Carraspeó un momento.
-Seguramente las cosas hubieran cambiado bastante en una situación real, pero quise hacer el lugar lo más “manso” posible. Pero no me andaré con rodeos; quería averiguar cómo te comportarías en determinadas situaciones. Es decir, intentaba manifestar tu don, pero me ha resultado imposible. ¿El por qué? Ni idea. Quizá el listado sea erróneo a pesar de que Jack defienda que no, pero sea lo que sea, no está a mi alcance psíquico por el momento. Eso sí, procura controlar un poco más tu genio.
-Descuida. ¿Y ahora qué?
-Si dejaras tu defensiva apartada por un tiempo quizá podríamos hablar con mayor normalidad.
Guardé silencio un largo rato, pero al final recapacité, ya que estando en la situación que me encontraba, lo más estúpido que podía hacer era lograr su enemistad. Además, por ahora no habían hecho nada con mala fe. Jack defendía su ideal en ese supuesto listado y James era algo huraño por naturaleza. Aunque aún desconocía mucho sobre el joven que nos recibió, sin olvidar otro hecho.
-Harry… ¿Era real?


Bueno, bueno, bueno, lo dejo aquí por el momento. Espero que os haya gustado y siento el retraso (además, la entrada la quería subir a las 0h, pero con los últimos retoques del capítulo, la intro, el final, etiquetas y demás... se me ha alargado. Lo siento.) Aún así ya sabéis que podéis opinar y demás, sin olvidar de que compartirlo y votar el blog nunca viene mal. Pero me despido ya.

   ¡Un saludo y hasta la próxima!