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viernes, 11 de abril de 2014

Como un juego de luces y sombras

Como un juego de luces y sombras que se entremezclan, mostrando dos cuerpos que se funden en caricias y besos proyectados en un tapiz tenuemente iluminado. Delicado, como aquella mano que trepa humilde por el tierno estómago que acaricia con su palma, alcanzado ese pecho que encaja poco a poco entre sus dedos según unos labios recorren la erizada piel de unos muslos temblorosamente desnudos.
Suspiros tenues de placer que se pierden continuamente entre ellos, uno tras otro, convirtiéndose en vagos pero preciosos recuerdos sonoros. Preciosos como aquel bello rostro de ojos luminosamente entrecerrados que, pudorosos, observan aquel que la sulfura con ternuras. Notando su cuerpo subir de temperatura y viendo cómo, sus dedos, instintivos, van a su cabello y hombros, apretándolo contra su intimidad para dejar de suspirar y empezar a jadear.
Ligeras gotas rojizas asoman de su labio mordido por la vergüenza, ansiosa por engullir los cohibidos gemidos que tiene retenidos en su interior pese a haberse fugado alguno al pronunciar, involuntaria, su nombre cuando notaba una húmeda calidez frotarla suave. Produciéndole ligeros escalofríos de placentera embriaguez.
Su rubor crece, sonrojándose, cuando sus miradas son cruzadas otra vez, clavándose y perdiéndose mutuamente en sus pupilas brillantes. Cuyo encuentro se interrumpe al apartarse. A pesar de que los dos, de reojo, siguen mirándose.
Y la pasión puede. Y gana el placer. Él trepa con su boca hasta sus pechos y luego hacia sus labios, fundiéndose ambos mientras los dedos perfilan los cuerpos, repasando ambas siluetas en la oscuridad. Delimitando sus formas y dando pie a imaginar, a fantasear, a desear. Según los dientes, firmes pero vacilantes, buscan tímidos morder la bulliciosa carne. Desahogando ese exaltado y raudo gimoteo, convertido en resoplido y apetito. Expresando así, con ese sonido, el deleite que la fruición ha conseguido. 

lunes, 11 de noviembre de 2013

Ella

¡Buenas tardes, queridos lectores! Hoy se me apetecía escribir algo de un ámbito algo duro, por lo que al final lo enfoqué hacia una temática más bien sexual y ha dado como resultado el relato que encontraréis a continuación. Así que espero que disfrutéis con la lectura de éste.


Las gotas perladas de sudor impregnaban nuestros cuerpos, salpicando las sábanas de la cama según los zarandeos iban aumentando. Cada vez más fuertes. Cada vez más profundos. Cada vez con más ansias.
Lo que en un principio habían sido pequeños gimoteos tímidos, ahora se trataban de audaces gemidos sin miedo. Gritos de placer que a veces se rompían, desgarrándose y sonando huecos, que incitaban a proseguir.
Sus uñas se clavaban en mi piel, arañándome con fuerza, agarrándose a mí como si fuera lo único que podía salvarla en esa lujuriosa marea de pasión. Llegando incluso a morderme el hombro con toda su dentadura por tal de aferrarse, dejándome las mismas señales que yo había marcado momentos antes en sus pechos.
Soltó un gemido agudo y abrió los ojos. Me miró fijamente y me empujó, apartándome de ella y tirándome boca arriba. Intenté alzarme de nuevo, pero antes de que pudiera hacer nada, se me abalanzó y clavó mi miembro en su vagina de un golpe seco.
Sus blancos dientes rasgaban su labio inferior según me preguntaba si me gustaban sus movimientos de cadera. Parecía querer sentirse dominante, ver que también podía producirme el placer que yo le daba a ella. Por lo que titubeé, haciendo ver que dudaba, y empezó a agitarse más violentamente, adelante y atrás, esforzándose para lograr proporcionármelo hasta que con un ligero movimiento de cabeza afirmé entre soplidos.
Eso convirtió sus zarandeos en botes, botes acompañados por su par de senos rebotando sobre ella. Provocándome ansias de querer acometer contra ellos y dejarle más huellas de mis fauces. Así que reintenté incorporarme, pero me tumbó nuevamente empujándome por la frente mientras susurraba un “no, no, no” juguetón y se inclinaba hacia mí. Poniéndome sus pezones al alcance de mi boca.
Quise contenerme, pero no logré evitar ceder ante esa provocación y atrapé uno de ellos entre mis dientes, mordisqueándolo y ocasionándole un pequeño chillido de sorpresa.
Tal vez no se esperaba que picase el anzuelo. Pero a modo de respuesta (y quizá de represalia) hundió mi pene en su sexo. Dejándolo dentro durante unos breves instantes. Unos instantes en los cuales yo llevé mis manos a sus omóplatos y la apreté contra mí con tal de deleitarme más. Rodeando sus pezones con mi lengua para dejarlos ensalivados antes de volver a dentellear su carne.
Volvimos a darnos la vuelta, dejándome a mí encima, pero se separó y se giró mientras se ponía a cuatro patas. Ladeó la cabeza y sonrió pícaramente. Yo cogí su pelvis, acercándola, y antes de poder penetrarla, ella volvió a revolverse para ser empotrada de golpe.
Esta vez fui yo quien bufó de sorpresa, quedándome sin respiración unos segundos. Me tumbé ligeramente sobre ella, relamiendo su espalda según acercaba mis labios a su oído, y la cogí de sus ubres para apretarlas según ambos nos sacudíamos el uno al otro. Dejando que me escuchase directamente y se regocijara con el deleite que me producía.
Aunque no tardó en voltearse y poner sus piernas rodeando mi espalda, apretándome contra ella y dándome a entender que no le faltaba demasiado por terminar.
Nos fuimos apegando más y, mientras sacaba la lengua jadeante y el pecho se le alzaba y bajaba aceleradamente, yo la embestía una y otra vez con la boca abierta, exhalando toda mi fruición. Notando mi miembro hundiéndose y emergiendo de su vagina continuamente, incrementando los suspiros y bufidos de ambos. Hasta que soltó un último grito y abrió los ojos para besarme según me corría en su interior.


Bueno, ¿qué os ha parecido? Ya sabéis que podéis comentar, opinar, valorar, compartir y demás aquí abajo sin ningún tipo de problema. Dicho esto, espero que hayáis disfrutado con leyéndolo.

   ¡Un saludo y hasta la próxima!

jueves, 23 de mayo de 2013

Pasión

¡Buenas noches, queridos lectores! Hoy os traigo un relato algo subido de tono (mucho más de los que habéis visto por ahora en el blog, la verdad) que, a pesar de ello, espero que os guste y lo disfrutéis leyendo. Así que aquí os lo dejo:


Besos recorriendo tu fina y desnuda piel. Soplidos que hace que se erice levemente para, tras un lametón, suspires por esa agradable e inexplicable sensación.
Dedos acariciando tus piernas, subiendo más rápidamente que mi boca mientras tú vas abriendo éstas. Llegar a la única zona tapada con una prenda y mirarte a los ojos con la poca iluminación que había en la oscura habitación.
Observar como asientes, tragando saliva, para luego yo sonreír tiernamente y empezar a lamer, lentamente, por encima de la tela mientras tú jadeas, tímida, mordiéndote el labio inferior.
Un gemido se te escapa cuando mi mano se desliza por debajo de donde mi lengua juguetea y ya no puedes parar. Los jadeos se hacen más intensos, aunque los gemidos aún son tímidos, y la prenda ya hace tiempo que está tirada al suelo, con las demás, dejando a mi boca juguetear libremente por donde mis dedos masajean. Dándote placer que expresas en forma de suspiros.
Llevas las manos a mi cabeza, entrelazando tus dedos en mi pelo, apretando mi rostro contra ti para que, en un último gemido, arquees la espalda y me aprietes todavía más antes de soltarme.
Levanto la cabeza, tras dar un pequeño beso, y te miro. Estás exhausta pero me indicas para que me acerque.
No dudo y subo, entre besos y lametones, de tu vientre a tus pechos (dejando uno marcado con un pequeño mordisco juguetón).
Miro tu rostro, acercas tus labios a los míos, me besas lentamente mientras notas como mi cuerpo se acerca al tuyo. Te abrazas a mí, con fuerza, mientras el beso se incrementa, juntando nuestras lenguas apasionadas. Pero te detienes un momento. El mismo momento en que abres los ojos y jadeas al notar como ya he entrado en ti.
Me miras, sonriente y picarona, y te acercas a mi oído para decirme unas palabras que sólo yo comprendería y luego arañarme levemente la espalda. Incitando a moverme.
No tardo demasiado en hacerlo, mientras veo como tus suspiros pasan a ser jadeos, tus jadeos a gemidos y tus gemidos a bellas palabras entrecortadas. Como casi igual ocurre conmigo.
Te apartas un momento, empujándome, y te pones arriba.
Te acercas a mi rostro, pero no con el tuyo, sino con tus pechos para que, cuando me entretenga con ellos, tu des un pequeño bote que haga que ambos nos quedemos sin respiración momentáneamente. Y vuelta a empezar. Sólo que, esta vez, estás tú arriba. Dominando la situación.
Pero no tardas en cansarte un poco y alzas tu cadera. Yo te tomo de la cintura y te ayudo, siendo más rápido y fuerte, provocando que los leves jadeos de cuando tú te movías se conviertan en profundos gemidos.
Y volvemos a dar la vuelta, poniéndome encima, para terminar mirándote a los ojos mientras te lo digo y tú me lo dices a mí. Y, con un apasionado beso, notes la calidez entrando en tu interior mientras ahogas el último gemido en mis labios.


¿Y bien? ¿Qué os ha parecido? Espero que os haya gustado y hayáis disfrutado de esta breve pero intensa lectura. Y ya sabéis que más abajo podéis comentarlo, compartirlo y demás (no será por falta de opciones). Además, si no lo hago mañana (sí, serían ya tres subidas seguidas, quizá mi inconsciente se siente mal por no haber subido apenas nada estos días y busca compensarlo), lo subiría este fin de semana, ya que tengo una pequeña sorpresa para vosotros (que quienes me sigan por Twitter seguramente ya habrán visto).
Aún así...

   ¡Un saludo y hasta la próxima!

lunes, 13 de mayo de 2013

No quiero "desilusionar"

¡Buenas tardes queridos lectores! Escribo esta entrada para avisar (aunque quizá algo tarde) y remarcar lo que dije en la anterior: no podré subir mucho hasta la semana que viene, así que pido que me disculpéis las molestias causadas (a pesar de no haber querido hacer esto, como ya dije hace tiempo). Aún así, como en la última entrada, como el poco tiempo que tengo para escribir algo es en Twitter (ya que es rápido, corto y conciso), os subiré los microrrelatos que publiqué por ahí con el tope de 140 carácteres ya que más vale poco que nada. Y, de nuevo, os pido disculpas.


La observaba cada día, cada noche...
Pero es que no podía evitarlo.
Por algo la tenía secuestrada.


Una caricia.
Dos palabras.
Tres besos apasionados.
Cuatro manos entrelazadas.
Infinitas sensaciones.


Cielo relampagueante.
Gotas resonando contra el cristal.
Tempestad en el exterior.
Calma en mi interior.


Fuente de melancolía.
Romántica y enamoradiza
pero salvaje y violenta.
Única ella sola.
Sencillamente lluvia.


Corre, corre y no mires atrás, pequeña.
Porque, si lo haces te detendrás. Y los malos sueños te cogerán.


Bueno, espero que disfrutéis de estas lecturas y, hasta que pase la semana, únicamente podré subir entradas así y las entradas irán en "packs" de 5 en 5 microrrelatos. Pero de verdad, lo siento muchísimo.

   Un saludo y hasta la próxima~

domingo, 3 de febrero de 2013

Sin palabras

¡Buenos días queridos lectores! Sé que esta semana no he subido ningún relato, pues quería subir algo que hiciera tiempo que no subía y el jueves soñé algo que creo que es merecedor de ser anotado, pero claro, como casi todos los escritos, deben ser revisados una y otra vez y aún más los sueños, para intentar que no sean confusos para el lector (y es por ello que está en revisión). Así que lo tendréis para la semana que viene.
Bien, también sé que hoy tocaría un capítulo de la serie Un bar cualquiera, pero me acaba de venir un poquito la inspiración y también hacía tiempo que no colgaba un relato así, por lo que he decidido ponerlo a cuenta del relato semanal. Además he pensado que, si dedico los capítulos de la serie dos semanas en lugar de una, quizá sean más extensos y mejores que dedicándoles solo una (mirad sino el cambio que hubo entre el último que colgué y los demás, y no solo en extensión). Así que seguramente haga que la serie sea cada dos semanas (a no ser que me venga la "santa inspiración").
Pero no es cuestión de que me "enrolle" demasiado, así que os dejo con este relato titulado "Sin palabras" y espero que os guste. Además de que creo que hacía mucho que no publicaba por el blog algo de este estilo.


 Sus labios rozaron levemente los suyos, con los ojos cerrados. Lentamente, según éstos iban separándose, sus párpados se abrían, para que las dos miradas se pudieran encontrar, expresando todo lo que sentían sin palabra alguna. Otra vez volvieron a besarse suavemente, pero sin cerrar los ojos, mirándose fijamente.
Sus manos acariciaron su espalda, las de él acariciaron sus mejillas, suaves y finas como la porcelana. Sin separar las miradas. Y juntaron sus frentes, mientras él bajaba sus manos por el cuello y brazos, para luego ir bajando su cabeza poco a poco, con besos lentos y suaves.
Besó su labio inferior, su cuello, su escote. Acarició sus brazos y sus manos, bajando y subiendo las yemas de sus dedos.
Con mucha lentitud se separó un poco de ella, despegando sus cuerpos que previamente habían estado unidos uno encima del otro. Y, con movimientos todavía más delicados, desabrochó el fino hilo que había entre ambos pechos, dejándolos libres, para que él pudiera seguir bajando, besándolos. Pero se detuvo un momento, tanto con los labios como con sus manos, para escuchar los suspiros de ella. Suaves y tímidos.
Siguió con su recorrido, besando y acariciando su vientre hasta llegar a sus muslos, los cuales masajeó mientras rozaba con sus labios cerca de su interior. Los suspiros se incrementaron, tratándose de jadeos, aún más tímidos. Aunque, cuando llegó allí y besó, ella no pudo retener un pequeño gemido, haciendo que rápidamente se mordiera el labio inferior por haberlo soltado y, él, sonriera tiernamente al haberla escuchado. Pero no abrió los ojos, ni alzó la cabeza, siguió con su labor, bajando esta vez la suave y fina tela que cubría la intimidad de su amada para volver a besarla mientras, ésta, le apretaba con fuerza sus hombros.
No tardó demasiado en subir, esta vez sin tanta lentitud y no solamente con sus carantoñas, pues una mano se había quedado abajo y su lengua ahora recorría su piel. Vientre arriba. Hasta alcanzar sus senos, donde esta vez, su húmeda lengua los recorrió poco a poco, incluyendo sus pezones. Sin embargo no se detuvo allí y, según iba subiendo, ella iba acariciando su espalda a pesar de temblarle el pulso.
Sus miradas se volvieron a encontrar. La de él tierna, la de ella jadeante y llena de cariño, pero no tardaron en perderse, al ser cerradas en un beso donde, él, aprovechó para que, lentamente, se unieran en uno solo.
Ella abrió los ojos, sin despegar sus labios, pues por un momento fue doloroso, pero por otro también placentero y no sólo por la sensación física, sino por quien era la otra persona.
Sin querer sus uñas arañaron su piel, mientras él le susurraba al oído las palabras que muchas otras veces le había dicho. De todo corazón.
Ella cerraba los ojos, atrapándole el hombro en su delicada boca, a pesar de los mordiscos que le proporcionaba para aguantar sus gimoteos más profundos. Pero él no tenía tanta vergüenza y, de tanto en tanto, sus jadeos invadían los oídos de ella.
Hasta que, con esos lentos y harmoniosos movimientos, ella inclinó la cabeza hacia atrás y dejó que un jadeo saliera de su boca, junto al suyo, para expresar el clímax al que había llegado. Al que habían llegado.
Sus labios rozaron levemente los suyos, con los ojos cerrados. Lentamente, según los labios iban separándose, sus pupilas se abrían, para que las dos miradas se pudieran encontrar, expresando todo lo que habían sentido sin decir palabra alguna.


Bueno, ¿qué os ha parecido? Espero que os haya gustado leerlo tanto como a mi escribirlo, pues francamente hacía mucho que no me salían relatos así de "tiernos", por decirlo de alguna manera (vosotros mismos lo podéis comprobar). Pero creo que no hace falta deciros que podéis opinar lo que creáis conveniente más abajo, además de comentar qué os ha parecido o simplemente el hecho de ampliar el plazo con los capítulos de la serie.

   ¡Un saludo y hasta la próxima!