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domingo, 11 de noviembre de 2012

Y todo acabó

¡Buenas noches estimados lectores! ¿Pensabais que os ibais a quedar sin relato de fin de semana? Pues no, quizá algo tarde, pero dicen que lo bueno se hace esperar.
Me he dado cuenta que la ranura de "Melancólico" de reacciones ha quedado tapado por el dichoso "twittear". Esta semana que viene intentaré ir mirando como solucionar el problema.
Bien, bien, voy a empezar diciendo que el retraso tiene justificación: ando con la corrección y revisión final de la primera parte de una saga que ando haciendo. Por eso ando algo liadillo. Pero no os diré más detalles hasta llegada la estrena o este apunto de llegar.Así que bueno, centrémonos en el relato que hoy os traigo recién sacado del horno de mi inspiración (si, lo acabo de escribir para vosotros, estimados lectores. Me sentía inspirado.)
Es un relato breve, podría decirse que una historieta élfica, todo y que no lo es del todo. Una vez leído comprenderéis a que me refiero.
Esta recién sacado de mi cabeza mientras escuchaba algunas canciones que uso a veces para escribir. En este caso usé la de "After the Fall" de "Two Steps From Hell" (debajo del relato os dejaré el vídeo de Youtube, para quien la quiera escuchar mientras se lee el relato, cosa que recomiendo.)
Así que a continuación os dejo el relato, disfrutadlo:


Una guerra terminada. Unos bandidos asaltando uno de sus pelotones. Unos guerreros cansados luchando por sus vidas. Un arquero apuntando desde la copa del árbol. Una flecha con mi nombre grabado en su punta. Un disparo certero. Un golpe mortal.
Había servido a mi rey durante todos estos años de vida. Le había sido tan fiel como a mi esposa, quien me esperaba en casa. Había luchado por su gloria y honor para extender su reino al largo del continente. Para garantizar la protección del reino y de mi familia de otros agresores. Pero ya había vivido mucho y la dama negra pareció darse cuenta. Por ello grabó mi nombre en esa flecha del arquero más torpe de esa escuadrilla de bandoleros.
Desdichada mi fortuna en ese instante. Pero benevolente en los instantes pasados, donde la gloria y el honor me sobraba por tantas arduas victorias.
Vi al arquero. Un muchachuelo joven, de cabellera rubia, algo oscura, y tez muy pálida. Ojos grandes, como los de un niño, y pecas en sus mejillas. Orejas puntiagudas. Un Et’inei en la vieja lengua. Un elfo común en la vulgar, la lengua humana.
Seguramente sería un ladronzuelo que se vio obligado a unirse a ese grupillo para tener algo que llevarse a la boca. Lo vi un momento y lo comprendí. Él también me vio y me entendió. Ambos supimos que luchábamos por unas causas justas. Ambos luchábamos por poder volver a casa, con nuestros seres queridos y que la guerra dejara de amenazar nuestro porvenir.
Saltó, hacia mí, intentando coger la flecha al vuelo. Pero no llegó y cayó al suelo de bruces. Como yo de mi montura. Se levantó como pudo, mientras yo le observaba desde el suelo y mis compañeros, ignorándome, seguían enfrascados en la lucha.
Vino arrastrándose hacia mí y me envolvió en sus brazos. Era joven, sí. Pero sólo de rostro. Debería tener la misma edad que yo. Me miró y me habló en la vieja lengua. No lo comprendí. Él lo entendió y, como pudo, tradujo unas disculpas.
–Yo… Siento –dijo.
Sonreí y cerré los ojos, lentamente. Él me abrazó con más fuerza mientras repetía sus palabras, entrecortadas. Lloraba. Lloraba por un desconocido. Y yo sonreía. Sonreía por un desconocido. Y, mientras veía que mi vida se escapaba con mis últimos alientos, él puso su cabeza en mi pecho herido, mezclando sus preciadas lágrimas con mi sangre.
Quién adivinaría que, después de todo este tiempo batallando, no llegué a comprender a mis enemigos hasta que, uno de ellos, me abatió sin desearlo realmente. Y que el mismo que me abatió me comprendió. Nos comprendió a todos.



Bueno, ¿les gustó? Espero y deseo que si. Ya sabéis de sobra que podéis votarlo, comentarlo y demás en todas las opciones que tenéis al final de cada entrada. Pero bueno, esto es todo por ahora, intentaré arreglar lo de "melancólico" de las reacciones y a ver si sale todo bien. Así que me despido ya hasta la siguiente entrada que narrará la continuación de Un bar cualquiera, formando así la tercera parte de la serie.

   ¡Un saludo y hasta la próxima!

lunes, 24 de septiembre de 2012

Pequeña estrella

Buenas tardes, estimados lectores.
Hoy, que es lunes publicaré otro de mis relatos y procuraré hacer mínimo de una entrada semanal (aunque si puedo una de lunes a viernes y otra entre el sábado y domingo, mejor que mejor).
Bien, esta vez os presento una pequeña historieta que hice hará relativamente poco, se titula "Pequeña estrella" y es una historieta élfica. Y, como la mayoría de historias e historietas de dicha condición, suelen tener cierta sensibilidad o significado especial, pues como se suele decir; los elfos gozan de una sensibilidad mucho mayor que los humanos en muchos aspectos.
Pues bien, esta historieta élfica titulada Pequeña estrella viene a representar una historia que se contaría sobretodo a las jóvenes elfas, antes de empezar a tener responsabilidades y, siendo más concreto, lo pensé para una raza de elfos del bosque, la cual he descrito en un pequeño bestiario personal que llevo sobre criaturas fantásticas para un próximo escrito.
Bueno, no me voy a ir más por las ramas, así que ya os pongo el relato.
¡Que lo disfruten!


La muchacha recogió la blanca pluma que había descendido desde el cielo azul hasta la fresca agua del río, también de tonos azulados. La observó y el brillo del sol se reflejó en las gotas que se desprendieron de ésta al ser sacada del agua.
La joven, intrigada, levantó la mirada, pero sólo pudo ver como su dueño se alejaba a lo lejos, volando. Pensando que esa pluma no era suya, miró de nuevo por donde había desaparecido el pájaro y cerró los ojos.
Llevó sus manos, abiertas, con la pluma en medio a su boca y sopló suave, haciendo que recobrara el vuelo mientras deseaba que regresara con su dueño, pues no le pertenecía y confiaba en que el viento la llevara hacia él. Aunque éste quiso que volviera a sus manos.
Tras eso, retomó el camino hacia casa pisando el empedrado con sus descalzos pies, debido a que le gustaba sentir la naturaleza debajo de ellos, además de en todo su cuerpo. Era por ello que solamente vestía con una pequeña toga verdosa, como las hojas de los árboles.
Cuando llegó a su morada, abrió la vieja puertecita de madera y encendió el candil con una rama fogosa de los árboles fatuos que crecían por allí. La ramita azulada se consumió rápidamente y el candil prendió con la misma rapidez. La chica sonrió al ver el fuego azulino que generaban las ramitas de dicho árbol durante unos breves instantes antes de tomar su color natural anaranjado.
Apartó delicadamente las enormes hojas que hacían de cortina y miró hacia la pequeña mesa que había en la única habitación. Ahí estaba un bol con su comida, como siempre le preparaba un misterioso desconocido mientras ella se bañaba y jugaba en el río.
Se digirió hacia allí, pero no se sentó, pues una ave estaba sentada en su lugar. La miró con unos enormes y tristes ojos azules. Ella sonrío y le dijo que comiese.
-Come pequeña estrella –dijo-, come.
La ave pareció sonreír y empezó a picotear de la comida, sin dejar nada. La muchacha se limitó a observarla y pudo ver como, entre su bello plumaje blanco, había un pequeño hueco vacío.
-Oh, pequeña estrella –dijo-. Tu hermoso plumaje está inacabado –dijo-. Deja que te ayude.
La muchacha cogió la pluma que había guardado en un pequeño bolsillo de sus ropajes y se la colocó en el pequeño huequecito, apenas perceptible.
La mirada de la ave recobró su alegría y miró a la joven.
-Gracias muchachita –dijo-. Gracias por tu hospitalidad y bondad –dijo-. Y gracias por tu ayuda.
La jovencita sonrió con su carita de finos rasgos y sus pequeños y blanquecinos dientes.
-Déjame devolverte el favor –dijo-. Es lo mínimo que puedo hacer.
La avecilla separó de su cuerpo una de sus bonitas y blancas alas y colocó el pelo negro y brillante de la muchacha por detrás de sus orejas, mostrando su final en punta.
-Como solamente soy una ave –dijo-, solo te puedo devolver el favor con un pequeño consejo.
-¿Y cuál es ese –preguntó la jovencita-, pequeña estrella?
-No te escondas y muéstrate tal y como eres –dijo-, pues así demostrarás a todo el mundo lo hermosa y bella que eres –dijo-. Siéntete orgullosa de tu condición y demuéstralo a todo el mundo, pues tú, pequeña estrella, eres lo más hermoso que estos ojos jamás han visto.
Entonces, la muchacha, desplegó sus alas y echó a volar, saliendo por una de las ventanas.

Al final, la jovencita despertó en su pequeña cama de hojas y musgo. Despertó con su forma normal, pero con una pequeña pluma blanca entre sus manos, el bol vacio y, su pelo negro y brillante, colocado tras sus puntiagudas orejas.


NOTA: Las repeticiones de "dijo" y el hecho de poner ave en femenino, esta hecho adrede, pues como dije, viene a ser un relato infantil y piensa que vendría a ser como si se lo contarás a alguien pequeño, como quien le narra alguno de los cuentos populares como Caperucita roja, Los tres cerditos, etc.


Espero que les haya gustado.
Si es así, ya saben que pueden comentar abajo~

¡Un saludo!