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lunes, 21 de octubre de 2013

"El mejor plan del mundo"

¡Buenas tardes, queridos lectores! Hoy os traigo un relato que he escrito a través de un pequeño reto que he pedido por Twitter. Las palabras claves han sido "Asesinato, amor, inteligencia, frío y carcajadas" (como bien indica este tweet), así que de eso ha tratado el relato. Pero el escrito me ha generado dos posibles finales: uno de no ficción y otro de ficción/fantasía. Aunque al no decidirme por cuál de ambos dejar, he decidido por una vez subir un relato con dos posibles finales y que vosotros, lectores, os quedéis con el que más os guste. Dicho esto, os dejo con el relato.


Una carcajada rompió el silencio de esa oscura noche de invierno. El frío helaba sus desnudos dedos y su enrojecida nariz. Se relamía los labios para humedecerlos, pero eso sólo provocaba que se agrietasen más. Y, tras otra carcajada, la comisura de estos se partió levemente. Pero ya nada le importaba.
Miro al suelo, iluminando con su farol la blanquecina nieve salpicada de rojo, y ladeó la cabeza.
Se agachó, poniéndose de cuclillas, y apartó los rizos de oro de su cara. Era tan bella. Parecía que durmiese, como otras veces la había visto en su cama, tras amarse apasionadamente. Pero él sabía perfectamente que ya no era así. No dormía. O al menos no como todo el mundo suele entender el hecho de dormir.
Chasqueó con la lengua a modo de negativa.
-Si hubieras sido más buena –empezó a reprocharle en un susurro en su oreja mientras el vaho se escapaba de sus rasgados labios y volvía a lamerlos-. Si hubieras sido más buena, quizá ahora vivirías –ladeó la cabeza y miró directamente sus párpados cerrados-. Yo te quería. Y lo sabías. Pero tú me obligaste –suspiró sobre su pálido cuello-. No quería llegar a esto. Deberías haber sido más buena. Debiste haber sido más buena…
Se levantó y se río tristemente para luego negar con la cabeza y murmurar la palabra “mujeres…”.
Clavó en el suelo la pala, con la que momentos antes había golpeado su cabeza para dejarla inconsciente y que no sufriera por el disparo directo a su pecho, y empezó a cavar. Tenía toda la noche, pues no eran ni siquiera las once.
Notaba como su sudor rociaba su piel por el esfuerzo. No estaba demasiado acostumbrado a los esfuerzos físicos continuos y eso le costaría unas agujetas durante una semana. Pero él estaba alegre. “El mejor plan del mundo”, se había dicho muchas veces antes de llevarlo a cabo.
-Te lo di todo –empezó a hablar, desahogando parte de su ira-. No tenías nada. Ni a nadie. Y yo te lo di todo –le echó en cara mientras clavaba con más fuerza la pala en el suelo congelado-. Un trabajo, un hogar, incluso una familia que te apreciaba. Y tú, desagradecida, así me lo pagaste –salió del hoyo y miró de nuevo el cadáver-. Pero tranquila, nadie notará tu ausencia. Porque eras una don nadie.
Cogió el cuerpo por los pies y lo arrastró al agujero, arrojándolo con cuidado. Miró de nuevo su cara y acercó su boca a sus labios. Besándolos por última vez.
-Yo te quería. Y lo sabías. Pero tú me obligaste –besó su mejilla-. No quería llegar a esto. Deberías haber sido más buena –besó su cuello-. Debiste haber sido más buena. Y quizá ahora vivirías…
Juntó su frente con la suya y cerró los ojos, despidiéndose en su mente de ella.

Final 1 (no-ficción):
Salió del foso y empezó a cubrir el cuerpo con la tierra sacada previamente junto a la nieve. Una vez cubierto, cogió la luz e iluminó el segundo cuerpo.
-Y a ver qué cojones hago ahora yo con este perro –dijo mirando con rabia a un joven castaño. 

Final 2 (ficción):
Un dolor punzante atravesó su cuello mientras sus ojos se abrían como platos y se ponían en blanco mientras su boca intentaba gritar auxilio sin salirle ningún sonido.
En cuestión de segundos cayó de lado, justo en el agujero donde debía estar la joven, quien ahora se encontraba firme limpiando su boca llena de sangre.
-Lo siento, querido –dijo con una voz dulce-. Yo también te quería, pero en este amor debes permitirme algún que otro capricho… o te convertirás en mero ganado.
Sonrió melancólicamente y salió del hoyo con la ayuda de otra mano. La de su amante al que su recién ex-novio también creyó haber matado. 


¿Y bien?, ¿qué final os ha gustado más, el primero o el segundo? Ya sabéis de más que aquí abajo podéis comentar sin problemas lo que creáis conveniente, expresando vuestra opinión, además de valorarlo, compartirlo y demás.

   ¡Un saludo y hasta la próxima!

jueves, 11 de julio de 2013

Llama

¡Buenas tardes, queridos lectores! He de advertir que este mes he estado bastante ocupado, la verdad. Y, además, mañana voy de viaje hasta el día 30. Así que dudo poder subir algo a pesar de que haré lo que pueda. Aunque ya veréis vosotros mismos recibiendo alguna notificación y demás.
Así que bueno, os dejo con este texto y, si puedo, esta noche os subo otro cuando ya sea viernes. Los cuales espero que disfrutéis con sus lecturas y no me demore demasiado en poder subir algo nuevo. Y, dicho esto, os dejo con el relato.


La llama estaba prendida. Ya no había vuelta atrás. Costó lo suyo encenderse, pero ya no se iba a apagar. Nunca más.
Una idea, un pensamiento. En millones de cabezas, en el mismo lugar, en el mismo momento. No como autómatas, ni siquiera como soldados. Sino como seres, ya hartos y cansados. De recibir los golpes, pagándolo desde sus antepasados.
La llama ya estaba prendida. No en el estandarte. No en sus manos. Ni siquiera en sus ideales. Estaba en sus corazones, llenos de rabia contenida.
Y no dudarían, no dudarían en proseguir. Continuar, hasta el fin. Luchando, por lo que más querrían. La libertad, ansiada en este día.
Se alzaron, de golpe, juntos. Cogidos de las manos en sus mentes, alzaron las cabezas. Hacia el opresor, hacia los tiranos. Quienes les sometieron con los golpes de sus títeres, de su armas.
Pero esos ya no estaban con ellos. Sus muñecos… desaparecieron.
No estaban con los sometidos, no estaban con los gobernantes. Simplemente se fueron, no querían estar bajo ningún servicio pedante. Simplemente cerrar los ojos, que todo pasase.
Y la llama se extendió. De corazón en corazón. Haciendo que las cabezas se alzaran, para observar su miedo. El miedo de la derrota, de lo que más temieron.
Haciendo que por sus actos, al final pagaran un precio. No un precio bajo, no un precio alto. Uno de justo, por todo lo acarreado.


¿Y bien? ¿Qué os ha parecido? Espero que pese a su brevedad se os haya hecho intenso. Cabe destacar que creo que es el textos con más "aire revolucionario" que he escrito hasta el momento. Pero bueno, eso debéis juzgarlo vosotros mismos. Así que cualquier cosa, ya sabéis que podéis opinar, comentar, compartir y demás aquí abajo (que nunca va mal, la verdad).

   ¡Un saludo y hasta la próxima!