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domingo, 28 de agosto de 2016

«Ese mundo de cristal»

Un espejo. Dos reflejos. Cuatro luces brillando casi en el centro de la profunda oscuridad, pendientes de su imitación. Y unos dedos, pares en ambos lados, arrastrando el vaho acumulado en un vidrio agrietado en una caricia sin fin de su inverso igual.
Así es como definiría ese mundo de cristal.

martes, 19 de julio de 2016

Apatía

Barbarossa rompe el silencio de la solitaria noche con sus oscuras esperanzas, que acompañan la tranquilidad de la tardía hora. La luz amarillenta de la lámpara castigada cara a la pared acaricia mi rostro con su reflejo proyectado en un muro tan irregular como los pensamientos que se baten en mi cabeza, como botes en la marea. Quizá sólo requieran de un faro que los ilumine sin parpadear; que los ilumine sin intentar provocar su zozobra en unas astilladas rocas en mitad de la espuma que colisiona, insistente. Pero aquí no parece que puedan encontrar algo así.

El suspiro que se escapa de unos labios, desgastados por los mordiscos del tiempo, es la única brisa que parece traer nuevos aires. Pese a sus antecedentes. Las ventanas están cerradas y no parecen tener intención de hacer cambiar esta noche eterna que se cierne sobre una cabeza y un rostro que se refleja en una pantalla, que se refleja en una realidad tan suya y natural como extraña. Las paredes están clausuradas. Toda puerta pareció venirse abajo para convertirse en muro tapiado, como para asegurarse que no cambiase nada ahí dentro, pero olvidaron tapizar las grietas del pensamiento y ya es tarde para rasurar esa fatiga que se mece bajo los ojos.

Los pilares están viejos y cansados, ancianos por todo aquello que los ha ido agujereando, pero siguen firmes pese a su tambaleo digno de la ebriedad más humana; más que un hogar, más que un calabozo, parece un ataúd en descomposición, pero sin obertura que permita salir del decrépito arcón. La tierra que golpeaba la tierra enterrándola subterráneamente dejó de oírse y el silencio fue lo único que le sucedió, viniendo así la calma, propia del muerto, y con ella las divagaciones y pensamientos. No hay nada para salir de este entierro. Todo agujero posible fue cavado para sepultar más aquello que ya estaba dentro de este cuerpo y ahora sólo queda su silueta contemplando, contemplando el devenir eterno.

lunes, 30 de septiembre de 2013

Cansancio

¡Buenas tardes-noches, queridos lectores! Hoy os traigo un relato que considero algo chocante y con el que tenía la duda sobre si subir este o uno más "suave" que vendría a ser como los "relatos visuales" que expliqué con el relato "Pum pum, pum pum.", aunque supongo que el segundo ya lo subiré en otra ocasión. Así que espero que disfrutéis con la lectura.


Sintió su cuerpo pesado, cansado. Como si jamás hubiera descansado.
Los ánimos no estaban por los suelos, sino por debajo. No veía puertas, ni tan sólo ventanas a un futuro mañana. Simplemente veía una caja, en una pared, con un pequeño cristal enfrente. Un cristal usado a modo de espejo.
Se miró en él, reflejando su rostro. Pero no le gustó lo que le mostraba, su cara.
Así que lo golpeó, con todas sus fuerzas, dando un único puñetazo que lo rompió en mil pedazos. Rompiendo su imagen. Despedazándola.
Suspiró y se calmó, volviendo al estado del inicio. Y, con la mano ensangrentada, abrió el armario para observar su interior casi vacío.
Pero sabía dónde debía buscar. Un frasco pequeño, marrón, el cual no tardó demasiado en encontrar.
Una vez lo tuvo entre sus manos lo miró, lo destapó y observó. Pequeñas píldoras, blanquecinas como el mármol. Como dos cuernos de marfil recién tallados y pulidos. Como la sonrisa de la dama que sonreía a sus espaldas.
Aunque no dudó. No dudó en ningún momento. Y vació el contenido en sus palmas. Donde estuvieron unos breves instantes, antes de bajar por su garganta.
Un estruendo, alguien cayendo. Un golpe, contra el suelo. En la mente, un vacío infinito. Todo de color rojo, como el charco del piso. Y las pupilas en blanco, como la mano de la dama que ahora agarraba su alma.


¿Y bien? ¿Qué tal? ¿Cuál es vuestra impresión al respecto del relato? Ya sabéis que podéis comentar, compartir, valorar, opinar y demás aquí abajo sin ningún tipo de problema.

   ¡Un saludo y hasta la próxima!