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viernes, 10 de enero de 2014

Un último trago bajo el puente

¡Buenas noches, queridos lectores! ¿Qué tal el inicio de las clases? ¿Bien? Supongo que habrá quienes sí y quienes no, pero eso como con todo. Hace tiempo que no subo ningún relato dedicado que haya hecho por Twitter y tenía este pendiente que iba para kkornehope por ser la seguidora número 300 en cuanto di las bienvenidas que suelo dar por ahí a los nuevos seguidores. Pero bueno, no os entretengo más y aquí os dejo con el relato que pidió que fuera "El punto de vista más positivo de la persona más desgraciada. O que sería lo mismo, cómo seguir manteniéndose positivo a pesar de la adversidad." (que quizá no lo he logrado de manera completa, pero un servidor lo ha hecho de la manera en que lo ha interpretado).


Quizá ahora estaba solo. Quizá ahora ya no tenía nada. Quizá ahora le miraban con desprecio. Quizá ahora había perdido contacto con todo aquel que llegó a considerar una amistad. Quizá sus hijos no quisieran saber más de él mientras le culpaban de la muerte de su madre, su difunta esposa, que murió en un accidente donde ni él mismo conducía el vehículo. Quizá le echaban las culpas de absolutamente todas las cosas y las pocas palabras que le llegaban, normalmente en forma de carta, no eran las mejores del mundo. ¿Pero qué más daba? ¿Qué importaba ya? ¿Realmente tenía alguna importancia todo eso? ¿De verdad?
Hizo una mueca, torciendo los labios. ¿Pretendían hundirle con todo eso? Bien, ya ocurrió en su día. Ya se sintió culpable de todo. Ya se sintió lo peor del mundo. Ya sintió que quizá lo mejor sería que él fuese quien estuviera muerto en lugar de su mujer, que quizá muerto muchas cosas se solucionarían. Ya sintió que quizá debería intentar recobrar todo lo que había perdido a cualquier precio, incluso humillándose, con tal de que así pudiera rehacer parte de su vida perdida. Ya sintió todo eso y más. ¿Pero qué más daba? ¿Qué importaba ya? ¿Realmente tenía alguna importancia todo eso? ¿De verdad?
Cogió aire y suspiró. A veces hay imprevistos. A veces no siempre todo ocurre según los planes. A veces lo que creemos correcto realmente no es lo correcto y debemos aprender a mirar más allá. A veces debemos expiarnos por todos nuestros actos y ser conscientes de ello para aprender la lección. A veces hay que aprender que lo primero es sentirse bien con uno mismo y luego ya vendrá lo que opinen los demás. A veces hay que asentir y resignarse a escuchar lo que ya se han escuchado mil veces antes, aunque todas esas palabras sean meras mentiras y habladurías que quieren creerse unos individuos inconscientes de lo que realmente dicen. A veces, simplemente, hay que encogerse de hombros. Pues no siempre llueve a gusto de todos.
Río levemente y sonrío. Sí, a veces hay que ignorar lo que nos rodea, pues no siempre lo que se cree como cierto es la verdad. Y lo importante es saber que tú sí posees esa verdad. Sobre todo si es referente a uno mismo. Ignorando lo ajeno, haciendo caso únicamente a lo propio. Y zarandear con la cabeza, en forma de negación, para luego echar una risotada antes de dar el último trago a esa botella de licor desde debajo de aquel sucio puente en el que todos, tarde o temprano, nos encontramos alguna vez antes de levantarnos y emprender un nuevo camino.


¿Y bien? ¿Qué os ha parecido? ¿Parece cumplir mínimamente los requisitos de la petición? Ya sabéis que podéis comentar, valorar, compartir y opinar aquí abajo sin ningún tipo de problemas y espero que os haya gustado.

   ¡Un saludo y hasta la próxima!

miércoles, 30 de octubre de 2013

Como un frasco de cristal

¡Buenas tardes, queridos lectores! ¿Cómo va todo? En nada cae el Salón del Manga de Barcelona, ¿os pasaréis por allí? La verdad es que suelo repartir algunos relatos cuando me presento en sitios así y, algunos de ellos, son inéditos (por lo que no los podréis encontrar aquí). Además de que tengo un relato pendiente del Salón del Cómic pasado que debo subir, por lo que seguramente el jueves o el viernes lo cuelgue aquí si no surge ningún imprevisto.
Hoy os traigo un pequeño relato que me pidieron de hacer y me gustó tanto que creí que merecía ser publicado en una entrada. Me lo pidieron por Ask (donde acepto pequeños retos literarios) y querían que escribiera sobre el desamor, así que este es el relato que salió como resultado. Espero que os guste y disfrutéis con la lectura.


Era perfecta. Su sonrisa, su pelo, su suave piel y sus besos... Era perfecta. Todo su ser, toda ella. Tanto su físico como su carácter. Era la pieza del puzle que faltaba encajar en mi vida, a mi lado. Era perfecta. Como ella sola. Y no había nada que se le equiparase. Ese esplendor, esa capacidad para hacerme sentir lo más pequeño del mundo y al mismo tiempo el más afortunado por ser quien estaba a su lado. Era perfecta...
Pero como bien dije, lo era. Pues lo fue en su momento. Hasta que todo se rompió. Como en un frasco de cristal, cayendo al suelo y despedazándose en mil fragmentos. Todo se desvaneció.
Sus miradas pasaron de ser cálidas a ser más gélidas que el propio hielo. Sus caricias empezaron a brillar por su ausencia. Sus bonitas palabras pasaron a ser dagas clavándose en mi corazón. Cada vez más hondo. Y haciendo que este sangrase en forma de lágrimas contenidas en mi interior, sintiendo un nudo en la garganta que pedía auxilio, volver al pasado, solucionarlo. Pero ese grito siempre salía ahogado. Y parecía que no era escuchado. Ni siquiera interpretado.
Era perfecta, sí. Lo era. Pero las cosas cambiaron de la noche a la mañana. No por mí, pues la quería. Sino por ella, que ya no era la misma.
Y pese a todos mis intentos. Pese a todo el sudor, lágrimas e incluso sangre derramada. Pese a todo el daño físico, emocional y psicológico. Pese a todo el esfuerzo sobrehumano llevado a cabo a través de la ruptura de los límites que aguantaría cualquier ser humano. Pese a todo. A todo eso y más... Fue inútil.
Y un buen día, como bien apareció esa musa encarnada frente a mis ojos, atrapándome en sus delicadas manos de diosa y haciéndome suyo en cuestión de segundos, desapareció. Se fue y me dejó solo. Destrozado. Quitándole sentido a todo, pues ella... Ella era quien se lo había dado.


Bueno, ¿qué tal? ¿Qué os ha parecido? Ya sabéis que podéis comentar, valorar, opinar y demás aquí abajo sin ningún tipo de problema.

   ¡Un saludo y hasta la próxima!